Perforación a ciegas #4
—Eso es lo que me gusta escuchar —dijo Sissix. Echó hacia atrás la cabeza emplumada y vitoreó al tiempo que precipitaba la Peregrina a través de nada.
No había modo alguno de discernir cuánto tiempo llevó construir el agujero de gusano porque, como Kizzy dijo que ocurriría, el tiempo dejó de tener sentido.
Sobre la ventana había un reloj que contaba en silencio minutos y horas, pero dentro de la subcapa, eran meros números para Rosemary.
No dejaba de sentir como si acabaran de llegar, para sentir al instante que llevaban allí toda la eternidad.
Se sintió ebria o algo peor, como si intentase despertarse de un sueño febril.
La vista se le empañaba y desplazaba. No había nada más allá de la pantalla, aunque esa misma nada a veces parecía titilar con color y luz diáfana.
Las boyas que soltaban parpadeaban y quedaban a la deriva, como plancton atrapado en el oleaje.
Las voces se emborronaban a su alrededor, nombraban términos complejos que no habrían significado nada para ella incluso si hubiera procesado las palabras a velocidad normal.
La voz de Ohan era lo único que seguía en calma, el ojo de la tormenta, indicaba cambios en el curso a Sissix al mismo tiempo que su mano incansable trazaba números en el escrib.
—Todas las boyas desplegadas —anunció Jenks por el vox—. Listos para instalar la retícula. —Las palabras parecieron flotar en el aire como si este al transportarlas se hubiera vuelto espeso, aunque el propio mundo se reproducía a doble velocidad.
—Acoplamiento iniciado —dijo Ashby.
—Ashby, creo que hemos colisionado contra una bolsa —dijo Sissix.
—Sácanos antes de que quedemos atrapados —ordenó Ashby.
—Ashby, creo que hemos colisionado contra una bolsa.
—Sácanos antes de que quedemos atrapados.
—Ashby, creo que hemos colisionado contra una bolsa.
—Sácanos antes de que quedemos atrapados.
—Ashby, creo que hemos…
—¡Treinta íbens a babor, ahora! —gritaron Ohan.
La nave se escoró y gimió cuando Sissix la hizo saltar hacia un lado. De algún modo, a pesar de las redes artigravitatorias, dio la sensación de que se había dado la vuelta. O quizá es que había estado cabeza abajo desde el comienzo.
—¿Qué mierda ha sido eso? —preguntó Ashby.
—Una bolsa temporal —respondieron Ohan.
—¿Dónde?
Ohan observaron las lecturas de la pantalla.
—Veinte íbens a estribor. Cinco íbens y medio de ancho. Esquívala.
—Estoy en ello —exclamó Sissix—. Menos mal que no nos hemos quedado atrapados.
Corbin torció el gesto hacia su pantalla.
—Parece que sí nos habíamos quedado atrapados. Los niveles de combustible están punto cero cero seis por ciento por debajo de lo que deberían.
—¿Las boyas aguantan? —preguntó Ashby.
—Aguantan —respondieron Jenks y Kizzy al unísono.
—Ohan, ¿dónde está nuestra salida?
—Tres punto seis íbens hacia delante —respondieron—. Dos punto nueve íbens arriba. Uno… No, no; cero punto siete tres íbens a estribor.
Las garras de Sissix volaron por los controles.
—¿Listos?
Ashby asintió.
—Perfóralo.
El bramido del fondo volvió. Todos se pegaron a sus asientos, con los ojos cerrados con fuerza.
El tiempo volvió con un ruido sordo. Rosemary recuperó el aliento y desclavó las uñas de los brazos del asiento.
Miró por la ventana. La vista había cambiado.
Una enana roja flotaba en la distancia, rodeada de varios planetas.
Uno estaba terraformado en parte, y una pequeña flota de naves de carga de la CG y naves de transporte estaba agrupada en las cercanías.
Estaban construyendo una nueva colonia. Una esfera de boyas de seguridad titilantes flotaba en el espacio alrededor de la nave, las luces amarillas advertían a los demás que se alejaran del área de trabajo de la Peregrina.
—Y esta es mi definición de perfecto —dijo Ashby.
Observó las lecturas en el panel que tenía delante—.
No hay degradación espacial. Sin desgarros temporales.
Estamos justo donde teníamos que estar. —Sissix vitoreó.
Un doble grito provino de la vox, amortiguado por la felicitación de Lovey.
Ashby asintió, satisfecho—. Kizzy, Jenks, desplegad la jaula.
El resto, día libre. Excelente trabajo, equipo. Bien hecho.
—¿Sabes una cosa, Ashby? —dijo Sissix—. Si la memoria no me falla, las grandes naves de transporte como aquella tienen algunas instalaciones recreativas estupendas para viajeros agotados.
—No me digas —contestó el capitán con una sonrisa—. Bueno, nos hemos ganado una buena paga. Diría que eso justifica unas cuantas horas fuera de la nave. Siempre y cuando a Ohan y a Lovey no les importe vigilar la jaula por nosotros.
El par sianat y la IA dieron su aprobación al unísono.
Sissix hizo bocina con las manos hacia el vox.
—Fiesta en el carguero en dos horas —anunció. El grito de júbilo de Kizzy casi ahogó a Jenks, el cual gemía algo sobre Energizadores. Sissix se volvió hacia Rosemary—. Bueno, novatilla, ¿qué te ha parecido?
Rosemary forzó una sonrisa demacrada.
—Ha sido genial —murmuró. Se las arregló para apartarse de la consola antes de vomitar.