El largo viaje a un pequeño planeta iracundo (Runas 1) Perforación a ciegas #2
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Perforación a ciegas #2

—Vale —dijo Kizzy. Empezó a empujar el grub a través de las gachas—. Cuando llegamos a nuestro punto de salida, volvemos al espacio a toda velocidad. —Colocó una cuchara bajo el grub, como una catapulta, y alzó el puño.

—Kizzy —intervino Doctor Chef, tranquilo—. Como desparrames gachas en mi encimera limpia…

—No lo haré. Acabo de darme cuenta de que esto no funcionará. Mi ingeniosa demostración es defectuosa. —Frunció el ceño—. No puedo doblar las gachas de avena.

—Toma —dijo Doctor Chef. Le dio dos pañuelos de papel—. Uno para las manos, el otro con fines educativos.

—¡Ah! —exclamó Kizzy, limpiándose las gachas de los dedos—.

Per-fec-to. —Levantó el pañuelo limpio y juntó dos esquinas opuestas—.

Vale. ¿Conoces las grandes esferas que parecen rejas que rodean las aberturas de los túneles, con todas esas luces de alerta parpadeantes y lo que parecen relámpagos distorsionados que salen de las junturas?

Son jaulas de contención. Evitan que el espacio se rasgue y se abra más de lo que queremos.

Debes tener una jaula en cada extremo del túnel.

Así que si tenemos una jaula en este extremo —movió una esquina del pañuelo— y otra jaula en este extremo —movió la otra—, tenemos que construir un túnel que de forma efectiva consiga que esto —estiró las esquinas, separándolas— sea lo mismo que esto —las juntó.

Rosemary frunció el ceño. Tenía una idea general de cómo funcionaban los túneles, pero nunca había sido capaz de plasmarla.

—De acuerdo; entonces, las jaulas están a años luz de distancia. No están en el mismo lugar. Pero… ¿se comportan como si estuvieran en el mismo espacio?

—Más o menos. Es como una puerta que conecta dos habitaciones, solo que las habitaciones están en extremos opuestos de la ciudad.

—Por lo tanto, el único lugar en el que la distancia entre los dos puntos ha cambiado es… ¿dentro del túnel?

Kizzy sonrió.

—La física es jodida, ¿verdad?

Rosemary se quedó mirando el pañuelo, esforzándose por hacer que su cerebro tridimensional comprendiera aquellos conceptos.

—¿Cómo pones las jaulas en su sitio? ¿No se tardaría una eternidad en viajar de un extremo al otro?

—¡Estrella de oro para la señorita de la preciosa camiseta amarilla!

—exclamó Kizzy—. Tienes toda la razón.

Por eso hay dos maneras diferentes de construir un túnel.

La fácil es lo que llamamos una perforación anclada.

Esta tiene lugar en sistemas que ya tienen túneles que conectan con otros lugares.

Digamos que quieres conectar el Sistema Estelar A con el Sistema Estelar B.

Ambos, Sistema A y Sistema B, ya están conectados con el Sistema C.

Sueltas una jaula en el Sistema A. Saltas a través del túnel que hay de Sistema A al Sistema C.

Entonces saltas del Sistema C al Sistema B.

Sueltas la segunda jaula, y entonces perforas de vuelta al Sistema A.

Rosemary asintió.

—Tiene sentido. Aunque parece como dar un rodeo.

—Oh, desde luego, y rara vez es un viaje de solo dos saltos.

Sobre todo, si los túneles conectan con diferentes planetas dentro del sistema.

Lo normal es que cada encargo lleve unas cuantas semanas, a veces más si tenemos que cubrir mucho espacio.

Eso es parte de lo que hace Sissix, mapear el camino más rápido para meternos entre túneles que ya existen.

Rosemary cogió un segundo bollo y lo partió. Una vaharada de vapor surgió del aromático interior.

—¿Qué ocurre si el sistema que estás tunelando no está conectado a ningún sitio?

—Ajá. Entonces haces una perforación a ciegas.

—¿Una qué?

—Sueltas una jaula en un extremo, perforas a través y encuentras el camino hasta el otro lado, lo cual es superdifícil de conseguir sin la segunda jaula para guiarte.

Una vez que vuelves a salir, trabajas contrarreloj para montar la jaula.

Las jaulas se autoconstruyen, así que lo único que tienes que hacer es desplegar las piezas y esperar un día.

Pero incluso así, tienes que desplegarlas en cuanto sales.

El interior es inestable si tienes una jaula en un extremo del túnel y ninguna en el otro.

Al principio no es un problema, pero cuanto más esperes, más rápido se rasga.

Si pasa eso, todo se va a la mierda. Y cuando el tejido del espacio se va a la mierda, tienes un problema muy gordo.

—Como la Expansión Kaj’met. —Aprender sobre la Expansión Kaj’met era una especie de rito de paso para los jóvenes; era el instante en que te dabas cuenta de que el espacio, a pesar de su calma silenciosa, era un lugar peligroso.

La Expansión Kaj’met era un territorio harmagiano, de la mitad del tamaño del sistema Sol, en el cual el espacio se hizo pedazos por completo.

Las fotografías eran aterradoras; asteroides siendo arrastrados dentro de agujeros invisibles, planetas quebrados por la mitad, una estrella moribunda filtrándose por una rasgadura salpicada de desechos.

—Sí, son viejos restos de cuando los harmagianos empezaron a construir túneles. Todos los primeros fueron perforaciones a ciegas. Tenían que serlo; no había otro modo de ir de sistema a sistema excepto viajar a mayor velocidad que la luz.

—Entiendo —contestó Rosemary, asintiendo.

La prohibición de ir a mayor velocidad que la luz era una de las leyes más antiguas en los libros, anterior incluso a la fundación de la CG.

Aunque viajar a más velocidad que la luz era tecnológicamente posible, los problemas logísticos y sociales causados por lo que en esencia equivalía a viajar en el tiempo sobrepasaban los beneficios.

Y aparte de la pesadilla administrativa, pocas personas estaban a favor en un método de transporte que garantizaba que todas las personas que conocías en tu hogar llevarían mucho tiempo muertas para cuando llegaras a tu destino—.

Pero ¿por qué no pasar entre sistemas con…

? Ay, no sé cómo se llama. Eso que usan las procápsulas.

—Un agujero de alfiler. Vale, pues, un agujero de alfiler te sumerge dentro y fuera de la subcapa a gran velocidad, como aguja e hilo. En esencia hace muchísimos túneles diminutos temporales para ir superrápido de un lugar a otro.

—Hasta ahí, llego.

—Vale. Los saltos de alfiler van bien para algo pequeño y unipersonal como una procápsula, porque los agujeros que hace son demasiado diminutos para causar daños importantes.

Sin jaula, los agujeros se cierran al momento.

Imagínatelo como una perforación a ciegas bebé, solo que la trayectoria se mapea con una serie de boyas colocadas con antelación, de modo que la procápsula siempre sigue la misma ruta por la subcapa con exactitud.

También por eso las procápsulas tienen líneas de viaje designadas en áreas habitadas, y por eso están equipadas con balizas de advertencia multidimensionales.

No quieres que una procápsula salte fuera de la subcapa y se estampe contra el casco.

—¿No se puede usar agujeros de alfiler con naves grandes?

—Poder, se puede, pero no es buena idea.

Los agujeros tan grandes deterioran el espacio, y si tienes muchos de ellos relativamente cercanos entre sí, como ocurriría en una línea de procápsula, se podrían rasgar unos con otros.

Como algo ocasional, hacer saltos agujero de alfiler con una nave grande está bien.

Pero si envías algo del tamaño de nuestra nave dentro y fuera de la subcapa tan a menudo como una procápsula…

Bueno, no lo recomiendo. Además, instalar agujeros de alfiler es caro de narices, así que casi ninguna nave grande se toma la molestia.

En cualquier caso, si de verdad necesitas llegar a algún lugar deprisa —y quiero decir necesitar, en plan necesidad grave— puedes enviar una solicitud para un remolque de alfiler.

Un remolque puede arrastrar a una gran nave a cualquier lugar que lo necesite.

Existen los mismos riesgos, pero los remolques están superregulados, y se usan con muchas precauciones.

Necesitas la aprobación de la Cámara de Transporte para usar un remolque.

Ves remolques para cosas como, no sé, si necesitas llevar una nave médica sin perder tiempo hasta un puñado de refugiados, o si el gobierno está enviando a alguien fuera del espacio de la CG, donde no hay túneles.

Así que para asuntos ordinarios como tunelar, usar un agujero de alfiler no vale el coste ni el riesgo.

Rosemary le dio un largo sorbo a la taza. El té aburrido empezaba a gustarle. Algo dulce y modesto era el complemento perfecto para los bollos ahumados. Doctor Chef sabía lo que hacía, estaba claro.

—Sin embargo, las perforaciones ciegas parece que son algo bastante arriesgado de por sí.

—Lo son. No hay tantos tuneladores con licencia para hacerlas. Por eso nos pagan bien. O suficiente, en cualquier caso.

—¿Esta nave hace perforaciones ciegas? —A Rosemary no le gustaba la idea. Cavar por el espacio entre el espacio sin una idea clara de dónde ibas a salir no sonaba como algo a lo que quisiera apegarse durante mucho tiempo.

—Sip. Hoy haremos una. —Le dio una palmadita en el hombro a Rosemary—. No te preocupes. Sé que da miedo, pero lo hacemos todo el tiempo. Confía en mí, estamos superseguras.

«Confía en mí». Se lo decía la técnica vestida con un mono mugriento con una lista de quehaceres escrita en la manga. Rosemary necesitaba algo más reconfortante que eso.

—¿Cómo sabes por dónde debería salir la nave?

—Bueno, no lo sabemos. Lo mejor que puede hacer cualquier programa informático con una perforación a ciegas es una estimación, y no es suficiente, ni de lejos. Por eso necesitas un par sianat.

—No puedes hacer perforaciones ciegas sin un navegador; ni es legal, ni es práctico —dijo Doctor Chef—. Necesitas a alguien que comprenda qué ocurre en la subcapa. Alguien que pueda visualizar lo que pasa.