Capítulo 21
ÚLTIMA HORA: UNA CAMARERA LOCAL SE ENFRENTA A LA FAMILIA DE UNA ESTRELLA DE LA NFL Los testigos informan de que no hay supervivientes
Alaia
—Hola, Julian —saludo al otro camarero—. ¿Estás listo para esta noche?
Él menea las cejas. —¿Listo para ver a mujeres con sujetadores de conchas marinas cantar y bailar? Ya te digo.
Resoplo. Julian es mucho ruido y pocas nueces. Es devoto de su novia, que está en Europa en un semestre de intercambio. Espero que ella sea tan fiel a Julian como él lo es a ella.
—Me alegraré cuando termine la temporada de Mermaid Karaoke .
Digo esto todos los veranos. Este verano es diferente. No quiero que el verano termine. El final del verano significa el final de mi relación con Tanner.
Se me encoge el estómago. Suelto un suspiro para aliviar la sensación de vacío.
Que Tanner se vaya no es el fin del mundo. He propuesto la historia del Coach Knox a algunas revistas. Varias se han mostrado interesadas. Mi carrera por fin va a despegar. Y entonces podré escribir un artículo sobre la línea ofensiva de The Seals y salvar la Gazette .
Todo gracias a Tanner. No tenía por qué concertar una entrevista con su coach ofensivo. Pero lo ha hecho porque hay mucho más en ese wide receiver de lo que le muestra al mundo.
Y por eso empiezo a sentir algo por él. ¿Empiezo a sentir algo? Resoplo. Me estoy enamorando de él. Así de claro.
Lo cual es aterrador y peligroso, pero parece que no puedo evitarlo. Me está atrayendo, y no puedo hacer nada para detenerlo.
La otra noche en la bolera fue muy divertida. Le engañé sobre el funcionamiento del evento de Sirens & Strikes . No le importó acabar perdiendo. No se enfadó conmigo por ser astuta. Fue divertido.
Es diferente a los demás hombres. Puede que incluso sea «el elegido».
La puerta se abre de golpe. Bien. Una distracción de mis pensamientos sobre Tanner y de cómo quiero que sea una presencia permanente en mi vida, a pesar de saber que él no tiene relaciones serias.
Frunzo el ceño al grupo de cinco adultos que entra en el bar. —Lo siento. Aún no estamos abiertos.
El hombre que va delante frunce los labios. —No hemos venido a beber.
—¿Necesitan indicaciones? ¿Dónde se alojan? ¿En el Mermaid Hotel o en el Hideaway Haven Resort ?
—En ninguno de esos.
—¿Han alquilado un apartamento? Denme la dirección. Puedo orientarles. Smuggler’s Hideaway no es grande. Parece confuso porque muchas de las carreteras del campo no tienen nombre, pero les llevaré a donde necesiten ir.
—No tengo una dirección.
—No hay problema. Conozco a la mayoría de la gente que alquila propiedades en la isla. Puedo contactar con ellos por ustedes.
—No me está escuchando.
—Le oigo perfectamente.
—No. —Él aprieta los dientes—. No me está escuchando.
Alguien está de mal humor. Me recuerda a Brock.
Excepto que Brock es un tipo grande. Este hombre es alto, pero es delgado y viste de forma impecable.
Parece fuera de lugar en la isla, pero intento no juzgar.
Todo el mundo necesita escapar de su vida real de vez en cuando.
Smuggler’s Hideaway es un lugar excelente para escapar.
—¿Cómo puedo ayudarle?
La mujer que está detrás de él le tira de la chaqueta del traje. —Papá, es ella. La reconozco por sus fotos.
El hombre me estudia por un momento. —¿Es usted Alaia Jackson?
¿Jackson? Cualquiera que use mi nombre real y no mi nombre de prensa, Alaia Grant, no ha venido aquí a ofrecerme un trabajo.
—Soy Alaia Jackson. ¿En qué puedo ayudarles?
—Puede dejar de salir con mi hijo.
Me echo hacia atrás. ¿Este es el padre de Tanner? No me extraña que Tanner no se lleve bien con él. Son polos opuestos. Tanner es un payaso que sonríe todo el tiempo. Su padre parece haber olvidado que sonreír es una opción.
—No creo que sea asunto suyo con quién sale Tanner. —Ya está. No me he enfadado. No he gritado. He sido perfectamente razonable.
El padre de Tanner cierra los puños a los costados. —Lo es cuando usted está arruinando su futuro.
¿Arruinando su futuro? Tanner y yo seremos historia en algo más de un mes. Pero su padre no sabe que la relación es falsa.
—¿Cómo estoy arruinando su futuro? —Soy periodista. No puedo evitar ser curiosa.
—En cuanto su carrera futbolística —arruga la nariz— termine, podrá volver a su verdadera vocación.
—¿La kinesiología?
—No. La facultad de medicina y luego una residencia de cirugía.
—Tanner no quiere ir a la facultad de medicina.
—No importa —dice la mujer que está al lado del padre de Tanner. Supongo que es su madre—. Estudiará Medicina y será cirujano.
—Es lo que hemos hecho todos —dice uno de los hombres que están detrás del padre de Tanner.
—Un momento. Quizá deberíamos presentarnos todos. —Me señalo a mí misma—. Como saben, soy Alaia Jackson. —Le tiendo la mano—. Usted debe de ser el señor Long.
El padre de Tanner ignora mi mano. —Soy el doctor Long. Y yo no doy la mano.
—Ninguno lo hacemos —dice la mujer que está al lado de su padre—. Y todos somos el doctor Long.
Frunzo el ceño. —¿Cómo hace la gente para distinguirlos? ¿Están numerados? ¿Doctor Long del uno al cinco?
—No tiene gracia —dice el padre de Tanner.
Me encojo de hombros. —La mayoría de la gente piensa que sí la tengo.
—Yo no soy la mayoría de la gente. Soy neurocirujano. —Dice la palabra «neurocirujano» como si significara que es un dios.
No me impresiona. Corrección: me impresiona un poco. Cualquiera que sea capaz de superar la facultad de medicina y luego las prácticas y la residencia o lo que sea que haya que completar para ser neurocirujano tiene mi respeto.
Pero eso no le da derecho a entrar en mi bar y actuar como un contrabandista al que un pirata le ha robado el botín.
Me pongo las manos en las caderas. —Dígame a qué ha venido.
—Ya lo he dicho. Está arruinando el futuro de Tanner. Tiene que terminar esta relación ahora antes de que alguien salga herido.
¿Antes de que alguien salga herido? Sin duda yo saldré herida cuando termine mi relación con Tanner. Porque para mí ya no es falsa. No lo es desde hace tiempo. He tenido miedo de admitirlo. Miedo de cómo Tanner me pasará por encima si sabe que mis sentimientos están en juego.
Pero incluso él admitió que yo no necesitaba que me defendiera. Hum. Quizá Tanner sea el único hombre que no intente manipularme. Y quizá debería pensar en esto en un momento en que su familia no me esté pinchando.
—Tanner es un adulto. Usted no decide lo que él hace. Ni la carrera que sigue. Ni con quién se relaciona. Nada de eso es asunto suyo a menos que él decida que lo sea.
El Dr. Long —el padre— pone mala cara. —Se equivoca.
Levanto las manos. —No soy neurocirujana ni nada parecido, pero estoy bastante segura de que tengo razón.
—Él es un Long. Será médico —dice su madre.
—¿Tanto si quiere como si no?
—No importa lo que él quiera. Es su obligación para con nosotros, su familia.
Abro mucho los ojos. —¿Tanner tiene la obligación de ser médico porque forma parte de su familia? ¿He entendido bien?
—Sé que es confuso para una simple camarera, pero las cosas funcionan de forma diferente en nuestra familia —dice el padre de Tanner.
Ignoro el ataque a mi profesión. No seré camarera para siempre. Tengo sueños. Y una familia que me apoya. Mi familia nunca me obligaría a convertirme en algo que no quiero ser.
Tanner merece lo que yo tengo. No se merece que su familia llegue a Bootlegger vestida como si estuviera lista para una batalla legal. Deberían amarle, apoyarle. Pero no lo hacen.
Se acabó. He intentado ser amable. He intentado señalarles sus errores. Pero no se puede razonar con estas personas.
—Fuera.
—¿Perdone? —dice el padre de Tanner.
Señalo la puerta. —He dicho que se marchen. ¿Necesitan ayuda?
Empiezo a arrearlos hacia la puerta. No se resisten. Me imaginaba que no lo harían, teniendo en cuenta lo mucho que temen dar la mano.
Abro la puerta y les indico que salgan. —Les daría las gracias por venir. Pero no soy una mentirosa.
—Bueno, ¡qué descaro!
Les sigo hasta la acera. No me fío de que no intenten volver a colarse. Pero una vez fuera, me doy cuenta de que un hombre se dirige hacia nosotros a toda velocidad. Oh, oh. Tanner no está contento.
Frunce el ceño al llegar a nuestra altura. —Veo que ya has conocido a mi familia. Mis padres, Theodore y Beatrix. Y mis hermanos, Montgomery, Sebastian y Margaret.
—¿Cómo pudiste acabar con el nombre normal de Tanner?
Su madre frunce los labios. —Su nombre es Augustus.
Un músculo se tensa en su mandíbula. —Mi segundo nombre es Tanner.
—Tus padres se van.
Theodore tiene un brillo en los ojos. —Nos está echando.
Su madre continúa. —¿Te lo puedes creer? Hemos venido a conocer a tu novia y ha sido grosera con nosotros.
—Sí, he sido grosera. —No se puede negar—. Después de que me dijeran que estoy arruinando tu futuro y que debería romper contigo.
Beatrix resopla. —No hemos dicho tal cosa.
Levanto una ceja. —¿De verdad? ¿Encima le está mintiendo ahora a su hijo? —Pongo mala cara—. No están capacitados para ser padres.
—¡Cómo se atreve!
Me inclino para ponerme frente a Beatrix. A diferencia de Tanner, de su padre y de sus hermanos, ella es bajita. Le saco una cabeza. —Me atrevo porque sé cómo actúa una familia de verdad. Cómo se apoya una familia de verdad. Cómo se cuidan los unos a los otros en una familia de verdad.
—No entiende lo que es ser un Long —dice Margaret.
—Y francamente, no quiero entenderlo. —Hago un gesto hacia el coche de lujo aparcado delante del bar. Supongo que es el suyo—. Ya pueden irse.
Theodore abre y cierra la boca varias veces antes de girar sobre sus talones y dirigirse al coche. Ya os dije que era el suyo. Su mujer y tres de sus hijos lo siguen. Observo cómo se alejan de Smuggler’s Rest.
En cuanto los pierdo de vista, me vuelvo hacia Tanner. Un músculo de su mandíbula palpita. Tiene las manos apretadas en puños a los costados. Y sus mejillas están de un rojo oscuro.
Mierda. Está enfadado. ¿Está enfadado conmigo?
¿No debería haberme entrometido? ¿Debería haberle avisado en cuanto apareció su familia?
He actuado como una novia de verdad. No como una de mentira. Que es lo que soy.
Pero no es lo que siento. Lástima que, por lo visto, Tanner siente lo contrario. Bueno, maldita sea. ¿Nuestra relación ha terminado antes de poder empezar?