El juego de la verdad 22
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– ¿ E ntonces has decidido volver, Jessica?

Es febrero, el mismo mes húmedo, oscuro y deprimente que acabo de describir en Wilde.

Me debato entre intercambiar los cumplidos de rigor o no, pero al final decido que no.

—Mark ha salido en las noticias. —La doctora Collins se queda en silencio—. Alguien lo ha acusado de abusón y de misógino. Después se produjo un aluvión inevitable, está por todas las redes.

—Dijiste que creías que en algún momento acabaría pasando —afirma la doctora Collins con cautela—. ¿Sabes quién puede estar detrás?

—Yo no he sido, si es eso a lo que te refieres…, aunque es evidente que alguna vez me lo he planteado a lo largo de los años…

—¿Y qué sientes al leer esas acusaciones?

—Lo mismo que sentía cuando estaba en su presencia: como si me hubiesen pinchado un chute de adrenalina.

—Ahora tienes posibilidades de que la gente crea tu versión de este hombre —contesta la doctora Collins con calma tras observarme.

—Aunque no estoy segura de haberme decantado por una sola «versión» de Mark.

—Tienes que confiar en la veracidad de tus recuerdos.

—Pero no dejan de moverse y de cambiar.

—¿Te sumarás a las acusaciones, Jessica?

—No, así no. No me expondría en público, pero quizás pueda publicar mi caso a través de un seudónimo.

—¿Y dónde quedaría la satisfacción? —pregunta. Me sorprende esa postura—. Pretendes llegar a algo con esta historia —prosigue.

Qué interesante que haya empleado esa palabra: «historia». El acto de escribir ha cobrado vida propia y está ganando impulso y magnitud. Sea real o no, un recuerdo o una invención, se está creando un mundo entero que escapa a mi control.

—Me da curiosidad —comenta.

—¿El qué?

—¿Por qué sentiste la necesidad de contármelo?

Casi contesto: «Porque eres tú quien guía mi pluma», pero me lo callo.

—Supongo que porque pensaba que te interesaría.

Se produce una breve pausa y luego la escucho inspirar con fuerza antes de preguntar:

—¿Cómo te encuentras, Jessica?

¿Cómo le digo que siento como si ya no existiera un «yo»? ¿Que solamente existo por necesidad de mis recuerdos y personajes? Que Mark por fin estaría orgulloso de mí: le artiste , despojada de ego, limitaciones y condicionamientos, por fin había salido a la luz.

—Creo que estoy bien. Me intriga ver qué traerá este nuevo giro en la vida de Mark.

—¿Y qué me dices de la tuya?

—La estoy viviendo —respondo.

—¿Sí? —pregunta la doctora Collins—. ¿Estás segura?