El juego de Caronte (Elena Carrasco 2) 4
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Oviedo, 19 de octubre, 23:02h.

Elena miraba la pantalla. YouTube, en directo, en su televisión. Comenzaba “El juego de Caronte”. Ocho concursantes, presuntamente secuestrados, rehenes, tenían que luchar en diversos juegos de supervivencia para salvar sus vidas.

El logo se fue, y, en un silencio abrumador, una sombra fue enfocada en un plano general para pasar a ser iluminado. Un hombre en silla de ruedas, con una máscara cadavérica tomó el mando. Su piel parecía amarillenta, como si tuviese algún problema de páncreas.

—Buenas noches. Me llaman Caronte. En la mitología, yo llevaba almas al inframundo. Desde esta noche, y durante 48 horas, cumpliré de nuevo con ese rol, pero no voy a llevar inocentes. Llevaré criminales que el sistema dejó libres. Durante estas próximas horas, enfrentarán el juicio que nunca tuvieron. Y ustedes, el pueblo, serán sus jueces.

Némesis apareció en pantalla con una máscara morada y un traje de superheroína. Tenía postura militar, y una voz firme y fría.

—Soy Némesis. Justicia divina. Caronte financia este viaje, yo lo ejecutaré. Juntos, devolveremos el equilibrio. Bienvenidos al juicio más visto de la historia. Como ya os hemos explicado en el PreShow, hay ocho participantes, todos criminales impunes, algunos mejores que otros, pero todos son malas personas. Habrá siete pruebas colectivas cada cuatro horas, aquí comienza la primera, y la única por esta noche, en cada prueba deberán competir, todos juntos, pueden colaborar o matarse entre ellos. Tendréis la opción de poder votar después de cada juego, y a partir de ahora estaremos en streaming 24/7 hasta el martes 20 de octubre a las 22:00h, ahí se acabará todo.

Una vez había quedado todo explicado, las celdas se abrieron. Comenzaba el primer juego, “El laberinto del tiempo”.

Había una confusión generalizada entre los ocho participantes. Todos salieron corriendo en direcciones diferentes. Julián ‘El Pederasta’ se perdió enseguida, entrando en pánico. Alberto ‘El Conductor’ intentó liderar al grupo, pero se quedó solo, nadie lo seguía. Óscar ‘El Maltratador’ era agresivo, empujaba a sus compañeros sin importarle nada. El primer obstáculo no tardó mucho en salir a escena.

Kevin ‘El Narco’ pisó una zona electrificada y cayó al suelo, gritando, insultando, amenazando. La cámara guía capturaba su dolor, con un primer plano dramático. Némesis narraba la escena, y Álex hablaba de fondo sobre los comentarios en redes. Algunos reían, otros se horrorizaban. Pero nadie podía dejar de mirar, y el streaming se incrementaba. Ocho millones de internautas viendo la prueba.

Caronte también comentaba de vez en cuanto.

—Kevin aprende rápido. El dolor puede enseñar más y mejor que cualquier maestro —la cámara enfocó a Rocío ‘La Estafadora’—. Y parece que tenemos las primeras alianzas temporales. La estafadora y el acosador se han encontrado por el camino y han decidido seguir juntos.

Una de las cámaras enfocó a Silvia, la doctora. Le perseguía Rubén, el incendiario, pero ella no lo notó. El directo quedó pinchado en una cámara que grababa al pederasta.

—Problemas para Julián. Ha quedado atrapado entre dos paredes, está inmovilizado —este gritó pidiendo ayuda—. Vaya, no era tan fiero el león como lo pintaban. Recordemos que las paredes tienen un sistema automático. En veinte minutos se abrirán de nuevo, pero mientras. El pederasta queda atrapado, una fantasía en la mente de muchos.

El público votó en Twitter una pregunta que Álex les hizo: “¿Deberían haberlo ayudado?”. Un 73% dice que no, que sufra. Y así es como ocurre. La realización pinchó en Némesis.

—El pueblo ha hablado y Julián no merece salvación, nadie va a salvarte, muchacho. Bienvenido a la justicia real.

Pasaba la segunda hora cuando llegaron a la zona de agua gélida. Todos deberán cruzar por un pasillo inundado a -3º de temperatura, donde el agua casi quedaba convertida en hielo. Óscar empujó a Rocío, que cayó. La mujer gritó, pero él la ignoró, sin mirar siquiera atrás. Javier sí la ayudó a levantarse, tal vez por empatía, o quizá por necesidad, una aliada, aunque ya habían decidido anteriormente unirse.

Alberto, el conductor, encontró una pista, una marca en la pared, podría ser real o una trampa. Una flecha que indicaba la salida. Podría compartirla con sus compañeros o seguirla él solo.

—Vemos que el conductor tira de egoísmo y decide seguir la flecha él solo. Y atención, que Silvia está a tres pasillos de la salida. Oh, no, ha tomado el giro equivocado confundiéndose con un espejo. Gran frustración de la doctora, que golpea la pared.

Álex enseñó la pizarra, actualizada. Quince millones de internautas a nivel global viendo el primer juego. Cuando Alberto cruzó la puerta de salida. Tres guardaespaldas esperaban por los participantes, a quienes irían metiendo en diferentes celdas individuales, más incómodas, con el hueco justo para tumbarse y hacer sus necesidades en un retrete móvil.

—Tenemos ganador, Alberto Suárez. Primer lugar. Silvia, qué poquito ha faltado. La doctora acaba segunda. Y ahí vemos a Kevin pasando la puerta, tercero.

Kevin, el narco, había llegado a la puerta de salida agotado, casi sin fuerzas, muy mojado y con algunas quemaduras leves que el agua fría no ayudó demasiado a aliviarlas. Javier y Rocío llegaron juntos, una alianza que podía haber funcionado mejor. Rubén, el incendiario, había usado como táctica seguir a Silvia, una estrategia pasiva que no había funcionado. El tiempo se terminó sin que ni Óscar ni Julián lograsen salir del laberinto. La cámara se centró en Némesis.

—Tiempo agotado. Dos perdedores, el maltratador y el pederasta. Dos fracasados. Vamos con el premio al ganador. La audiencia parece que ha sido buena con Alberto. Hoy cenará rico, vosotros habéis decidido que tenga una cena completa, un colchón durante todo el concurso, y sesenta segundos extras para la siguiente prueba. Para los siguientes concursantes, aquellos que han logrado salir del laberinto, hoy cenarán pan y tendrán una botella de agua cada uno, dormirán en el suelo, de hormigón, frío, y no tendrán ventajas en la siguiente prueba, pero se libran de una votación fatídica por parte del público. Y por último, los dos señoritos que no han logrado salir, no tendrán comida, solo la botella de agua, y atención, celdas más pequeñas, medio metro cuadrado menos que las demás. Y ahora, los resultados de la votación pública. Adelante, Caronte.

—El pueblo ha votado. Óscar y Julián han perdido la prueba. Nosotros os hemos hecho la pregunta. ¿Quién merece sufrir más? Y vosotros habéis respondido, con un 68% de los votos, que el más odiado tras la primera prueba sea… Julián. Doble castigo. Esta hasta que amanezca no tendrá derecho a la botella de agua, y para la próxima prueba tendrá las manos atadas. Vemos a Julián en su celda de metro y medio cuadrado, más humano, ¿no, Némesis?

—Pues sí, Caronte, le vemos llorar…

Julián hablaba y el micrófono le captaba todo lo que decía.

—¡Esto es una tortura, soy inocente, por favor!

La cámara volvió a pinchar en la imagen de Caronte.

—El pueblo es soberano, no miente, y ha hablado. El 87% del público te declaró culpable. Descansen. En nueve horas tendrá lugar la segunda prueba. Será más difícil, mucho más difícil.