10 #6
—Pues ahora no se me antoja escuchar su historia ni tampoco mudarme a Saint Denis sabiendo que él estará allí, por favor. Trata de entenderlo tú.
—Pero faltan sólo tres días para nuestra boda, no puedes decirme eso. Nuestra casa está terminada, ya tengo las llaves.
—¿Y esperas que viva cerca de mi padre, cerca del hombre que hizo daño a mi madre, que le causó tanto sufrimiento? Claro tú eres hombre, ¿no crees que existan las mujeres violadas verdad?
Su novio la miró con cara de espanto.
—No digas eso, yo no quise decir que tu madre… sólo que no me parecía que Andrew fuera esa clase de hombre demente.
—¿Y si lo es? ¿Crees que quisiera tener un padre violador? Por más que sea un hombre querido y respetado en la congregación. Pero para mí no es nadie. No es mi padre ni quiero saber nada de él. Y no me mudaré a Saint Denis ni creo que sea buena idea casarnos. Ya no hay motivos para que tengas que protegerme, Peter, te libero de tu promesa, de la promesa que le hiciste al padre Alfred.
—Prude, no digas eso, no hice ninguna promesa. ¿Por qué haces esto? ¿Ahora me castigarás por lo que te contó tu madre? Yo no soy culpable de eso, no sabía nada de Andrew, te lo juro.
—Pero me persigues, me celas, me agobias. No necesito tu protección ni necesito tener un marido que me tenga encerrada en la casa todo el día para que viva para él y deje atrás mis sueños. Yo nunca quise esta vida, fue mi madre que la quería. Soy como su reencarnación, como si viviera a través de mí y ahora entiendo por qué lo hace y saberlo es horrible. Sólo quiere que me case y le dé muchos nietos porque le chiflan los niños, siempre quiso tener una docena de hijos y no pudo y ahora… ahora me arrastró aquí aprovechándose de mi debilidad, pues me sentía un poco sola por no tener novio como mis amigas. Me inculcó toda esa porquería de casarme virgen, de hacerme valer y respetar, me lavó el cerebro toda su vida para que pudiera ser su clon, una reencarnación viviente. Y quizás con el tiempo me convertiré en eso y no quiero, me da terror hacerlo. Y tú me trajiste aquí, apuraste las cosas porque el padre te escribió esa carta antes de morir y quisiste protegerme. Pero ya no hay demonio que siga mis pasos, a menos que te refieras a mi padre. Ya no hay demonio, ni tienes de qué preocuparte. Yo no quiero seguir con esto, quiero vivir mi vida, quiero sentirme enamorada Peter y siento que el amor que sentía por ti pasó. Y perdóname por decírtelo, por lastimarte. Eres un buen hombre y te quiero mucho y sé que esto me va a doler, pero ahora no quiero seguir con esta boda. No quiero casarme así, con prisas, sin estar segura. Estos días me he sentido atada, asfixiada y los antidepresivos no me han ayudado a sentirme diferente. Ni siquiera estoy preparada para el sexo, me siento insegura, me da miedo.
—Prude, no digas eso. entiendo lo que me dices y no me siento herido. Sólo déjame ayudarte. No tiene que sentir miedo. Eres preciosa, eres toda una mujer y lo lamento, lamento haberte encerrado aquí, haber precipitado las cosas. Tenía miedo de que ese demonio te llevara y me alegra saber que no es verdad, que todo fue una mentira de tu madre. Un teatro que inventó para justificar la presencia de tu padre cerca de ti.
Prudence se echó a llorar. Se sintió como una perra porque él se le acercó y le dijo que entendía. Que entendía que había actuado mal y le pedía perdón.
—No me abandones ahora Prudence, por favor. Te lo ruego. Tomemos un tiempo si quieres, puedo aplazar todo, no es necesario casarnos ahora. Puedo esperar.
—Quiero volver a mi departamento, quiero estar sola un tiempo. Lo necesito. No quiero quedarme aquí. Por favor. Déjame ir. No estoy lista para casarme, sufro una horrible depresión día tras día y ya no puedo ocultarlo. Esto no es para mí, no así. Lo lamento mucho Peter, eres un buen hombre y sé que has sido tan bueno conmigo, pero todo esto me ha dejado destrozada. Y no me siento preparada para seguir adelante ni convertirme en la esposa que tú necesitas.
Entonces él comprendió que ella quería dejarlo, en ese momento él se dio cuenta de que era el adiós y que estaría solo.
—Está bien, lo entiendo. Quieres terminar. Pero no olvides que primero fuimos amigos Prude y como amigo te diré que no es lo que crees. Esta es tu vida preciosa, y no eres la proyección ni la reencarnación de nadie. Tú eres dueña de tu vida y de tu destino. Tu madre jamás podrá vivir la vida que no tuvo ni sientas que ella lo planeó todo porque no es verdad. Y no voy a llenarte de hijos como tu madre cree, los niños hay que desearlos y podemos cuidarnos, evitar los embarazos. Yo creí que tú querías tener muchos niños, pero no me malinterpretes. A los niños hay que desearlos, hay que planearlos y sé que tú no estás madura para dar ese paso. Eres como una niña encerrada en el cuerpo de una mujer hermosa. Y todo esto te ha dejado descolocada, pero en realidad es tu excusa para escapar, porque no te sientes preparada para el matrimonio y no creas que esto es fácil para mí. Te hablo como tu amigo, pero yo también te amo Prudence, te amo y esto me duele mucho sí, pero lo entiendo. No soy un maldito troglodita, realmente creí la historia del diablo porque sé que existe y hace mucho daño a las personas. Y si quieres irte no te detendré ni me echaré a llorar como un marica. No lo haré. Te ayudaré a regresar a tu departamento, recuperaré tus cosas y estarás de nuevo donde te sientes más cómoda. Pero quiero que entiendas que eso será el fin. Seré tu amigo si quieres, pero ya no seré tu novio. Si te marchas ahora debes tener la sensatez y la seguridad de que esto no es una pelea más, es el fin. No habrá boda y estarás sola. Sin mí. Y yo me buscaré otra mujer porque necesito una esposa Prude, una compañera, estuve solo toda mi vida y tengo la necesidad imperiosa de formar una familia, de tener un hogar junto a una mujer que sí quiera estar conmigo y me ame. Sé que todo lleva tiempo, sé que tardaré años en reponerme de esto, pero lo haré. He vivido cosas mucho peores, tú lo sabes. Quería que fueras tú, diablos… quería tanto que fueras mía, mi esposa Prude, pero si te sientes mal ahora y agobiada no te retendré.
Prudence lloró cuando dijo eso, no pudo contenerse y él la abrazó, la estrechó entre sus brazos y le dio un beso ardiente y desesperado. Un beso que decía cuánto la amaba y la deseaba. Era un buen hombre, pero no se quedaría esperándola si se marchaba. Si se iba sería el fin. Y ella se sintió tan triste y confundida entonces ¿por qué quería dejar a un hombre tan bueno y noble como Peter? Era su novio, su amigo y él tenía algo que la sedaba, que la calmaba. Con él podía conversar y abrir su corazón que él siempre le haría ver las cosas de otra forma, que él traería sosiego a su alma. Lo quería, era su amigo, su primer novio, el hombre con el que soñó casarse un día. Sabía que no era algo pasional, era su mejor elección, un hombre íntegro, que la amaría y le sería fiel.
Pero Prude estaba demasiado herida y confundida y necesitaba tomar distancia. Necesitaba hacerlo. Sabía que nada sería como antes por más que lo intentara.
Él la liberó y luego dijo que iría al supermercado pues la nevera y la alacena estaban casi vacías.
Quizás fue su excusa para alejarse y dejarla sola. Respetaba su decisión, pero comprendía que era el fin y quería tomar distancia.
Puede que aquello fuera una prueba, un distanciamiento necesario para saber si realmente quería marcharse y poner fin a su relación o volver con él y convertirse en su esposa.