EpílogoEl jardín del mundo
E PÍLOGO
Estaba hecha de nogal. Flores plateadas ornaban su tapa.
En sus cuatro costados había un diseño con los alados mensajeros del deseo.
Los cupidos revoloteaban en torno a un follaje de ramas talladas con delicadeza.
Pero todo se veía vetusto y los colores de la superficie se habían emborronado.
El pequeño mobiliario fue hallado en una de las viejas casas de la antigua calle Real, demolidas en Tunja hacía unos cuantos años.
En el interior de la arqueta había un libro falso y en él varias hojas amarillentas.
La letra era de un trazado claro. En la primera de ellas aparecía un título.
Luego seguía el verso de Garcilaso de la Vega.
Los escritos podrían ser leídos como poemas.
Cada uno de ellos estaba acompañado de un dibujo que mostraba a una pareja desnuda en diferentes posiciones.