12 #2
Temblé de la emoción con la sola idea de participar en un trío con ellas, aunque por el momento me tenía que conformar con hacerme una paja viendo a mi mejor amiga lamiendo el coño de una de las mejores top model del mundo.
Me encantaba cómo se lo comía de manera vulgar, soltándole unos lametones exagerados que crispaban los nervios de Fiorella, y la italiana temblaba de emoción cada vez que la lengua de Elvira recorría su coño.
Tiraba de sus labios vaginales hacia fuera para abrírselo bien y luego volvía a la carga, metiendo la cara en el delicioso coño de Fiorella, que debía saber de maravilla.
Ya no la follaba con los dedos, solo la acariciaba con la lengua y, a juzgar por los espasmos de la italiana, se lo estaba haciendo de lujo.
Eran increíblemente morbosos los jadeos de Fiorella y ver cómo se retorcía en el sofá mientras permitía que Elvira martilleara su coño una y otra vez.
Le pasaba la lengua desde el culo hasta el pubis, y vuelta a empezar hasta que fue reduciendo su radio de acción y se centró más en el pequeño botoncito que le sobresalía entre los labios vaginales.
Ahí sí que los temblores ya fueron descontrolados y cogió por el pelo a Elvira para incrustarla contra su coño.
En ese momento tuve que soltarme la polla para no correrme, ¡era una imagen demasiado potente ver a Fiorella Moretti a punto de llegar al clímax, con esa forma de gemir tan particular y diciendo cerdadas en su idioma!
―¡¡¡Continua cosí, troia, continua cosí…, aaaah, aaaaah, sei una puttana, sei una puttana!!!
Pasó sus largas piernas por la espalda de Elvira, cruzando los tobillos y arqueó todavía más la espalda, de manera exagerada cuando su cuerpo convulsionó a lo bestia.
―¡AAAAH, AAAAAH, AAAAAH, PUTAAA! ―gritó en un perfecto español justo al llegar al orgasmo.
El orgasmo de Fiorella fue demasiado intenso, y se retorció en el sofá tensando las caderas y aplastando la cabeza de Elvira contra su cuerpo. Temblaba descontroladamente de placer y se convulsionó como si estuviera poseída.
¡Fue acojonante!
Los siguientes minutos todavía fueron más sensuales, pues Elvira no dejó de besuquear la cara interna de sus muslos, permitiendo que Fiorella se recuperara mientras jugaba con el pelo de mi amiga.
Después Elvira se puso de pie y me dio la espalda para bajarse el tanguita.
Se inclinó hacia delante, se besó con Fiorella y abrió un poco las piernas para que yo viera bien su culo desnudo.
Os podéis imaginar la visión que tenía en esos momentos, le asomaban los labios vaginales entre los muslos y una gota de flujo le salía del coño.
¡Elvira estaba chorreando!
Me ponía mucho que se hubiera dejado los zapatos de tacón puestos y una vez que ya se había exhibido para mí, se sentó en el sofá junto a Fiorella y acercaron sus caderas para terminar pegando sus cuerpos y entrelazar las piernas en una especie de tijera.
Se agarraron con fuerza las manos y comenzaron a moverse rítmicamente arriba y abajo, frotándose los coños con una armonía y sensualidad que me dejó perplejo.
Aquello ya fue demasiado para mí y me puse de rodillas en el césped.
Tenía la polla excesivamente dura y sensible y me dejé llevar, masturbándome lo más despacio que pude.
De vez en cuando me detenía para darme un respiro y cerraba los ojos intentando retrasar lo inevitable, pero los gemidos de Fiorella y Elvira retumbaban en mi cabeza y no me permitían ni un segundo de tregua.
―¡¡Aaaaah, voy a correrme putaaaa!! ―chilló Elvira incorporándose un poco, echando un salivazo que le cayó a Fiorella entre los pechos.
¡Qué marrana era mi amiga!
Me encantaba el vicio que tenía, en eso no había cambiado nada, y a continuación, nos corrimos los tres prácticamente a la vez. Yo no pude aguantarme más y solté un tremendo lefazo que impactó en el arbusto que tenía delante mientras espiaba por un pequeño agujero a la pareja.
Siguieron moviéndose como dos serpientes, jadeando, gimiendo, restregándose los coños hasta que las dos cayeron rendidas.
Me quedé unos segundos sentado en el césped, todavía con la polla palpitante por lo que acababa de presenciar, y cuando estaba a punto de abandonar mi posición para volver a la cama, me fijé en Elvira, que se volvía a situar entre las piernas de Fiorella.
¡¿Otra vez le iba a comer el coño?!
Desde luego que Elvira era incansable, y la italiana no se quedaba atrás. Se quedaron unos segundos mirándose a los ojos y mi amiga sacó la lengua sin tocar el cuerpo de la modelo. Yo no sabía qué es lo que pasaba, pero lo descubrí pronto cuando escuché a Elvira murmurar en italiano.
―Pisciarmi un faccia…
Enseguida entendí el significado de la frase. No tuve que buscarlo en Google. Fiorella acarició su pelo y luego se lo agarró con fuerza. Tensó las caderas y acto seguido un chorro de líquido dorado salió disparado hasta la boca de Elvira.
¡¡Le estaba meando encima!!
Abrí los ojos de par en par, viendo en directo la lluvia dorada que la top model le brindaba a mi mejor amiga. Fue una ducha en toda regla, pelo, cara, boca y Elvira recibió ansiosa su premio con los ojos cerrados y la lengua fuera.
Aquella visión fue demasiado obscena hasta para mí y tuve que hacerme otra paja para correrme en apenas un minuto. Salí de mi escondite a toda velocidad y lo último que escuché fue a Fiorella suspirando en italiano.
―Sei una piccola puttana, mmmm…
Y al girarme vi a Elvira de rodillas, con la cabeza apoyada en sus largas piernas mientras Fiorella entrelazaba los dedos en su empapado pelo.
Con esa imagen en la cabeza me metí en la cama. Sofía seguía dormida profundamente y yo todavía no me creía lo que acababa de presenciar. Apenas dormí cuatro horas y cuando me desperté, salí disparado de la cama…
Una hora de ejercicio y un bañito en el mar y me quedé como nuevo. Me encantaba esa tranquilidad y el estar solo en la playa, pero cuando ya empezaba a calentar el sol, regresé a la casa antes de quemarme con los primeros rayos.
La única que estaba levantada era Imelda y subí a la habitación para despertar a Sofía mientras me duchaba.
Salimos juntos al jardín a desayunar y sobre las once y media decidimos bajar a la calita a pasar la mañana en la playa.
Fiorella y Elvira todavía no habían dado señales de vida.
Sobre la una regresamos a la mansión y, ahora sí, la italiana estaba en una colchoneta tomando el sol en la piscina completamente desnuda y bocarriba y Elvira ojeaba las noticias económicas en su tablet, resguardada a la sombra, pero con sus tetazas al aire.
Era el último día para disfrutar de las kilométricas piernas de la modelo, del culo de Elvira, del coñito de Fiorella o los piercings de los pezones de mi amiga.
Jamás iba a olvidar esas vacaciones. Me hubiera gustado capturar esos recuerdos, pero me parecía demasiado violento fotografiarlas sin ropa, así que me tuve que aguantar las ganas.
Elvira estaba muy tranquila, como si no hubiera pasado nada la noche anterior, pero en cuanto la vi recordé la instantánea final, que se me quedó en la cabeza, cuando Fiorella acariciaba su precioso pelo, que acababa de salpicar con su orina, mientras mi amiga reposaba la cara sobre sus muslos.
Picoteamos algo los tres antes de comer.
Fiorella ni se molestó en venir y todavía estuvo otra media hora metida en la piscina.
Esperamos pacientemente a que saliera, pues no nos pareció muy buena idea bañarnos mientras tomaba el sol, y ella interrumpió su descanso dejándose caer al agua y después enfiló la escalera para venir hacia nosotros.