11 #3
―Pero estas dos ¿de qué van?, ¿has visto qué ordinarias?, a ver, hijas, que no cuesta tanto ponerse el biquini para comer y cortar la sandía en trocitos más pequeños y comerlos como una persona civilizada.
―Pues a mí también me gusta comer la sandía así, como ellas, y el melón igual.
―Tú encima defiéndelas… y además, digo yo, ¿por qué cojones tienen que comer con las tetas al aire?
, es simplemente una cuestión de educación, ya sé que hace mucho calor, muchísimo, pero, chica, te das un baño y luego te pones la parte de arriba del biquini; tampoco creo que sea tan difícil.
Al final, son maleducadas con dinero…, se piensan que por tener pasta pueden hacer lo que quieran y encima se creen guais y no se dan cuenta de que quedan como unas chonis vulgares…
―No le des más importancia, están de vacaciones y quieren estar a su aire. Y a mí me parece bien que hagan lo mismo que si no estuviéramos, eso quiere decir que se encuentran a gusto con nosotros, ¿no?
―Puede ser, pero…
―Anda, ven aquí, no quiero que estés enfadada, disfruta, que esto es la hostia.
―Sí, eso sí, y hay que reconocer que la casa y el sitio son increíbles… y mi novio tan contento, para ti sí están siendo una gozada estas vacaciones.
―No me puedo quejar, ¿y sabes lo que haría yo para darles en los morros a esas dos? ―dije sentándome detrás de ella en la cama, acariciando sus pechos―. Yo también me quitaría el biquini, ala, ¡todas con las tetas al aire!
―Eso es lo que te gustaría a ti, estar rodeado de un harén de tetas, tetas, tetas por todas partes, ¡y más tetas!, no sabrías ni dónde mirar. Pero no quiero enseñarles estas, ellas son las lesbianas, yo no, les gustaría mucho vérmelas, y no voy a darles ese capricho…
―Mmmmm, se pondrían cachondísimas, las dos te mirarían con lujuria, ufffff…, me pongo malo solo de pensarlo ―susurré desabrochando el nudo de su sujetador.
Sofía se dejó hacer y me permitió que le sobara las tetazas.
Nunca habíamos tenido una fantasía lésbica, pero yo veía a mi chica otra vez más cachonda de lo normal.
Si es verdad eso que dicen que todos tenemos una parte bi, no me extrañaría que a Sofía le empezara a gustar ver desnudas a Elvira y Fiorella. Era algo inevitable.
Lo llevamos en la naturaleza.
Acaricié sus pesados pechos, dejando que reposaran en mis manos, sopesándolos, haciéndolos bambolear y luego tiré de sus pezones.
A Sofía se le escapó un gemidito, echó la cabeza hacia atrás y permitió que devorara su cuello mientras jugaba con sus tetas.
Eso le volvía loca. Se sentía muy guarra cuando la sobaba de manera vulgar, ella sabía que las tenía muy grandes, exageradas, y nunca había tenido complejo, más bien al contrario.
Las solía lucir con orgullo.
―¿Te imaginas? ―susurré en su oído―, las tres desnudas en la playa… y yo estaría, uffff, empalmadísimo…
―¡Aaaaaah, eres un cabrón!
―Seguro que ellas follan pensando en ti, les das mucho morbo, ¡se nota!, y a esas dos zorras les encantaría hacer un trío contigo…
―Aaaaah, aaaaah, deja de decir bobadas…
―¿Bobadas?, ¿y por qué estás tan cachonda?
―Es por este puto calor, joderrrr, estoy sudando por todos sitios…
―Mmmmm, qué rica cuando te caen esas gotitas de sudor entre las tetas, es delicioso lamerlas y sentir el sabor salado en la lengua. Y dime, ¿cuál de las dos te gustaría que lo hiciera?
―¡¡Aaaaah, cállate ya, aaaaah…, y sigueee tocándome así!!
―Fiorella o Elvira, dime una de las dos…
―Aaaaah…
―Yo creo que te pondría más Fiorella, seguro, una de las mejores top model del mundo comiéndote las tetas delante de mí, mmmm, me encantaría verlo, ¡y qué pajaza me haría!
―Deja de decir eso…
―No pasa nada porque te ponga cachonda, es normal, ¡es guapísima la cabrona!, ¿verdad?
―Sí, sí que lo es…, aaaaah, aaaah, pero no quiero hablar de ella…, solo quiero tu polla ―exclamó Sofía pasando la mano hacia atrás y agarrándomela por encima del pantalón.
―Imagínate a Fiorella chupándote estas tetazas.
―Y las hice bambolear con un pequeño azotito―, te las comería tan bien, mmmm, y con lo que te gusta casi no tendría ni que usar los dedos para que llegaras al orgasmo, ¿tú crees que Fiorella podría hacer que te corrieras usando su lengua y a la vez acariciándote el coñito con sus delicados dedos?
…, ¡yo creo que sí!, y muy rápido, no aguantarías con ella ni un par de minutos…
, está demasiado buena y tiene una carita de puta, mmmmm, esa es de las que sabe lo que se hace…
―Aaaaah, aaaaah, aaaaah, vale, cállate ya… ―Y Sofía se dio la vuelta y se puso a cuatro patas en la cama.
Pensé que me iba a pedir que me la follara, pero se giró hacia mí y vino gateando sin dejar de mirarme.
Tenía la boca entreabierta y le colgaban los melones tanto que casi rozaban con las sábanas.
Esos pechos eran grandes y desmesurados y bajé la mano para sopesarlos entre los dedos, comprobando su tacto y peso.
―A mí me gustan las po-llas ―susurró Sofía separando bien las dos sílabas―, ¿te has enterado?, ¡a mí me gustan las po-llas!
En cuanto repitió la frase, tiró de mi bañador y la mía salió disparada.
Menos mal que estuvo atenta o la hubiera golpeado en toda la cara.
Me echó una última mirada y la agarró entre sus dedos.
Hundió la cabeza en mi regazo y antes de metérsela en la boca pude escuchar que decía de manera casi ininteligible.
―¡Ahhh, aaaah, me gustaaan las pollas!
Lo siguiente que sentí fue el calor de su saliva envolviéndome y la agarré del pelo justo cuando comenzaba a hacerme una mamada.
Pensé que después me pediría que me la follara, incluso que se la metiera por el culo, veía a Sofía demasiado excitada y si se calentaba demasiado, me solía terminar suplicando que destrozara su ojete, pero le estaba poniendo demasiado esmero a su felación.
Chupaba y absorbía con mucha fuerza y con la mano me la agarraba muy duro, sin dejar de pajearme.
Enseguida se giraría para que me la follara a cuatro patas, estaba convencido y por eso tuve que pedirle que bajara un poco el ritmo o no podría aguantar casi nada cuando se la metiera.
Pero Sofía seguía lamiendo, haciéndome un mamadón tremendo, las piernas me temblaron y bajé otra vez la mano para pellizcarle los pezones.
Y de repente Sofía incrementó el ritmo.
Acaricié su pelo y murmuré que parara, pero mi novia quería reivindicarme que lo que le gustaba era los tíos. Que a ella no le excitaban esas dos fulanas que tomaban el sol medio desnudas en la piscina. Y me miró a los ojos sacando la lengua y pajeándome a toda velocidad. Yo ya no pude más.
―¡Córrete en mi boca! ―suspiró con un sonoro beso en mi abdomen.
―¿En la boca o en la cara?
―Donde quieras ―jadeó cerrando los ojos―. ¡Hazlo donde quieras!
Aparté su mano, me la agarré yo mismo y me la sacudí a toda velocidad delante de Sofía.
Un tremendo disparo se coló en su boca y llegó hasta la garganta y después apunté a toda su cara.
Sofía recibió ansiosa mi eyaculación, sacando la lengua e intentando lamerme la puntita mientras yo la tenía sujeta por el pelo.
―¡¡Aaaaah, cómo me has puesto!! ―Y se lanzó a devorar mi tronco, limpiándome la polla con besos cortitos a la vez que iba depositando los restos de semen en su boca.
Me gustaba que lo hiciera soltando gemiditos y acariciándome los huevos y en un par de minutos mi polla ya lucía bien limpia, aunque se me había bajado la erección. Sofía volvió a engullir mi pingajo flácido por completo y con otro beso en el ombligo se incorporó frente a mí.
―¿Entonces ya te ha quedado claro lo que me gusta? ―Y se chupó el dedo y luego abrió la boca para que contemplara su interior.
―Sí, muy claro…
―Y ahora vamos echarnos un rato la siesta antes de bajar a la playa…, pero luego quiero que me folles, no te creas que hoy te vas a librar de metérmela…
―¿No prefieres que lo haga ahora?
―No, te acabas de correr y se te ha habrá pasado todo el calentón, yo quiero que me folles con la polla bien dura y que, además, estés cachondo…
―¿Y esta noche tú crees que lo estaré…?
―No tengo ninguna duda, ¡eres un puto cerdo y cuando vengamos de la playa con esas dos guarras, vas a volver a estar empalmado!, ¡seguro!
―Joder, Sofía…
―Anda, ven aquí y abrázame, vamos a dormir una horita y luego bajamos a la cala…
La siesta y el calor que hacía no ayudaron a que mi novia se calmara, apenas pudimos descansar unos minutos y al despertarme tenía un mensaje de whatsapp de mi amiga.
Elvira 16:15
Estamos ya en la playa por si luego os animáis…
Cogimos un par de toallas, protección solar, agua y el E-book, y ni tan siquiera nos vestimos.
El día era jodidamente caluroso y hacía demasiada humedad.
Fuimos a la calita tal cual, yo en bañador y sin camiseta y Sofía solo con el biquini negro.
Al llegar nos encontramos a Fiorella sentada en la tumbona con gafas de sol y un sombrero de paja y a Elvira detrás de ella echándole crema bronceadora por la espalda.
Acariciaba a su novia con sus bonitas tetas desnudas y los piercings de los pezones brillaban por el reflejo de los rayos del sol. ¡Era una imagen muy impactante!, y a pesar de que se las había visto muchas veces, no me acostumbraba a tener en topless a mi amiga delante de Sofía.
Ya tenía bien embadurnada a Fiorella, pero siguió acariciando su espalda y las piernas desde atrás. La italiana permanecía impasible a los dedos de Elvira y tampoco dijo nada cuando apoyó la cabeza en su hombro y pasó las manos hacia delante para acariciar los pequeños pechos de la modelo.
Nos pusimos en la tumbona de al lado justo cuando Fiorella se acostaba bocabajo para que Elvira siguiera masajeando su espalda. Yo imité a mi amiga y comencé a echar crema a Sofía mientras miraba a la parejita hacerse arrumacos.