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Terminé el relato y al escucharlo de mi boca todavía me pareció peor de lo que pensaba. Elvira no me interrumpió en toda la historia, se quedó callada, agarrada a mi brazo, y después se hizo un silencio incómodo que apenas duró un minuto.
Yo sabía que ella no me iba a juzgar, por eso se lo había contado.
Le acababa de revelar mis dos grandes secretos: mi relación con Mónica diez años atrás y mi primera infidelidad a Sofía, precisamente con la novia de su hermano.
Ese silencio me estaba matando y yo deseaba que Elvira dijera algo, lo que fuera, pero los dos mirábamos al mar, contemplando las olas romperse muy cerca de nuestros pies.
De repente sentí su mano tanteando mi muslo, muy cerca de mi paquete, y Elvira me murmuró al oído.
―¡Eres más cabrón de lo que pensaba!, te gusta liarla a lo grande, ¿eh?, mira que tenías mujeres en el mundo y has ido a elegir a Laura, joder; y ahora, además, te vas a vivir a su lado, sabes que es muy probable que te la folles más veces, ¿verdad?
―No, no creo…, lo de la casa rural fue…, no sé ni lo que fue…, un polvo que echamos sin pensar.
―Te sigue gustando el sexo igual que hace años, eres incapaz de aguantarte, de decir que no…
, ¡y eso me encanta!, reconozco que me ha gustado la historia y bueno…
, ¡estoy bastante excitada!, seguro que tú estás igual, ¿a que te has empalmado mientras me la contabas? ―Y tanteó mi paquete con su mano.
―¡Elvira! ―le grité sorprendido, pero dejándome hacer.
―¿Sabes?, hace mucho que no toco una polla… ―suspiró comenzando a desabrocharme el pantalón con las dos manos―. ¿Te gustaría...?
Seguía apoyada con la cabeza en mi hombro y yo dejé que me la sacara. Estaba muy a gusto sentado con ella en la arena, protegidos por la oscuridad, y me encantó la sensación de sus dedos calientes rodeando mi tronco.
―Dime la verdad, ¿te gustó follar con Laura?
Yo me giré hacia ella y busqué su boca, pero Elvira me retiró la cara.
―No, besos no, solo la paja…
Y siguió masturbándome despacio, sacudiéndome la polla mientras me acariciaba el frenillo con el dedo pulgar, con esa manera tan particular de hacer las pajas. Solía ser más agresiva, pero esta vez me lo hizo despacio, como si quisiera que aquello durara unos minutos.
―Mmmmm, se me había olvidado lo que era tener una buena polla en la mano…
―¿Tanto tiempo hace que no tocas una?
―Sí, más de cinco años, por lo menos… Y ahora, dime, no me has respondido a la pregunta que te he hecho antes, ¿te gustó follar con Laura?
―No sé, fue raro, los dos estábamos medio dormidos…
, pero muy excitados. Al día siguiente me sentí fatal, y Laura, uffff, estaba como ida, no se acercó a mí hasta que nos fuimos de la casa rural.
Ahora intenta aparentar normalidad, pero claro, la relación entre nosotros está un poco rara, como comprenderás; además, todavía lo tenemos muy reciente… y ella se casa en menos de un mes…
―Siempre me he imaginado qué tal debe follar Laura, me encanta cómo baila, aunque no sea una guarra, seguro que es muy buena en la cama…
―Sí, se mueve muy bien, prácticamente fue ella la que me folló…
―Mmmmm.
―Pero lo que más me gustó fue cómo besaba, lo hacía muy dulce con su lengua, eso me puso muy cachondo.
―En la universidad me ponía mucho, no como pareja y tal, pero me hubiera gustado follar con ella alguna vez…
―Joder, Elvira…
―Y te aseguro que yo no hubiera sido nada dulce...
―Uffff…
―Fuimos muchas veces juntas al baño, me encantaba su culito tan pequeño y duro, las braguitas infantiles que solía llevar y su coñito depilado, ¿lo seguía llevando así?
―Sí, creo que sí, tampoco se lo pude ver muy bien, pero me pareció que sí…
―¿Y te la volverías a follar?
―No, bueno, no sé..., no debería, pero son tantos años siendo su amigo que me da bamucho morbo desde hacía tiempo. Supongo que al final nos atrae la gente más cercana, ¿a quién no le gusta la mujer de su mejor amigo?, muchos dirán que no, que eso es de ser un hijo de puta…
―En el fondo son unos hipócritas, ¡claro que se acostarían con ellas si tuvieran la oportunidad!
―Joder, Elvira, ¡qué rico!, lo haces de maravilla.
―Tenías ganas de una buena paja, ¿eh?
―Síííí…, se la podrías haber hecho a Sergio, hubiera sido un buen regalo de despedida, te tiene muchas ganas desde hace tiempo.
―Lo sé, pero a mí me gusta tu polla.
―Para llevar tiempo sin tocar una, tengo que decirte que lo estás haciendo de cine, te pongo un nueve y medio.
―¿Solo un nueve y medio?, espero que cuando te corras sea un diez, yo también me estoy poniendo muy cachonda ―suspiró Elvira sin subir la velocidad con la que me la meneaba―. Cuéntame más cosas de lo que pasó con Laura, ¿te gustó meterle el dedito por el culo?, ¿cómo lo tenía?
―Muy estrecho, pero en cuanto se lo metí, hice que se corriera, así que no me extrañaría que con Sergio se corra así, pero yo diría que lo tiene virgen…
―¡Cállate, no me digas esas cosas! ¿Y Sofía también lo tiene virgen o te gusta follártela por el culo?
―Parece mentira que no me conozcas.
―Muy bien, no esperaba menos de ti, ¿así que a Sofía te la follas por detrás?
―Por supuesto, ¿qué pasa?, ¿también te gusta mi novia?
―Bueeeeno, no le diría que no, es muy guapa y tiene muy buenas tetas. Me enrollaría con ella delante de ti, si eso te pusiera…
―Joder, casi me gustaría más verte follar con la modelo italiana…
―¿Con Fiorella?
―Sí.
―¿Qué te imaginas que hago con ella?
―Puffff, conociéndote, pues de todo…, pero prefiero que me lo cuentes…, ¿es tan cerda como tú?
―No, pero me deja hacer con ella lo que me apetezca.
Me gusta follármela a cuatro patas con un arnés, me encanta comerle el culo y luego metérsela cuando ya lo tiene bien lubricado, ¡se vuelve loca!
Chuparle el coño es una gozada, ¡lo tiene muy bonito y sabe delicioso!
, podría estar horas y horas comiéndoselo.
Y ella se me corre en la cara una vez tras otra.
―Joderrrrrr, aaaaah, ¿sabes que la sigo en Instagram?
―Ah, ¿sí?
―Sí, es muy guapa, y tiene un cuerpazo que uffff…
―No te habrás pajeado con mi chica, ¿no?
―Alguna vez que otra, tiene unas fotos en topless de hace dos años, que la pillaron en las Maldivas…
―¿Y te has tocado con esas fotos?
―Son mis favoritas y reconozco que me he corrido con Fiorella más de una vez…
―¡Qué hijo de puta!, pues para que lo sepas, en mi móvil tengo fotos de ella, y no solo en topless, también desnuda enterita, se las he hecho yo…
―Ufff, no me digas eso, ¿me las enseñarías?
―No, ¿o es que quieres correrte con ella?
―Sí, me encantaría, me daría mucho morbo terminar con tu novia mientras me haces una paja, joder, Elvira, ya se me había olvidado lo zorra que eras…
―Pues no te pienso enseñar a mi novia, son fotos muy privadas…, pero puedes abrir su Instagram y correrte con la foto que quieras…
―Mmmmmm, ¡estoy a punto, Elvira!
―Vale, pero otro día tienes que contarme con calma lo de Mónica, esa historia la quiero conocer con detalle. ¿Me lo prometes?
―Está bien, prometido.
―Y ahora, si quieres, córrete, Adrián ―me pidió subiendo la intensidad de su paja―. Mmmmm, ¡qué dura la tienes, cabrón!, anda, mira a mi novia si eso te pone…
Sacó el móvil y buscó el perfil de Fiorella, seleccionó un par de vídeos que tenía en biquini y me lo puso delante de la cara.
¡Era muy excitante!
Me gustó que Elvira siguiera siendo la misma de siempre. Sí, ahora tenía mucha pasta, vestía con clase, llevaba el pelo más corto, estaba más buena y se había convertido en una pija exquisita; pero todo eso no lograba enmascarar su lado transgresor.
¡Elvira siempre iba a ser una viciosa de cuidado!
―Córrete, córrete… ―me jadeó al oído cuando notó que mi polla se puso increíblemente dura.
Con una mano sujetaba el móvil delante de mí, y con la otra me la sacudía, apretándomela todo lo fuerte que podía.
Y con una sonrisa celebró el primer lefazo, que salió despedido en medio de mi sudadera.
Detuvo el movimiento de su brazo y con el dedo gordo hizo círculos alrededor de mi frenillo dejando que soltara todo lo que tenía guardado.
―Eso es, no pares, córrete, más, más, mmmm, máááás.
Me quedé temblando, con la respiración acelerada y me recosté, apoyando las manos en la arena, pero Elvira seguía sin soltarme la polla, me la masajeaba con su pulgar, haciendo que palpitara mientras una gota blanca y espesa resbalaba por el tronco hasta los huevos.
Luego llevó los dedos a su boca y los lamió, hasta que no quedó ni rastro de mi corrida.
―Mmmmm, delicioso…
―Si quieres chupármela, por mí adelante ―dije todo chulo mostrándosela dura.
―Ja, ja, ja, ya te la puedes guardar, no creo que te gustara mucho después de correrte, si me agachara ahora y te hiciera un mamadón…
―Está bien, tú te lo pierdes ―afirmé guardándomela en los pantalones.
Nos quedamos unos minutos más mirando el mar. No digo que me arrepintiera, pues sabía que podía confiar en Elvira, pero quizás había hablado más de la cuenta y me entraron los remordimientos.
―Elvira…
―Tranquilo, que no voy a contar nada, ya lo sabes; además, a mí tampoco me interesa mucho que alguien se entere de lo que ha pasado esta noche entre nosotros…
―Deberíamos irnos ya al hotel.
―Sí, es buena idea.
―Por cierto, este verano un amigo me ha prestado una casa en Ibiza, vamos a ir la segunda quincena de julio y la primera de agosto, voy a estar con Fiorella, pero la casa es enorme, no sé si te apetecería venir unos días con Sofía…
―Uf, no creo que sea muy buena idea, después de lo que acaba de pasar.
―Bueno, piénsalo y me dices. Me encantaría que vinierais Sofía y tú… ―me invitó de nuevo mi amiga.
―La verdad es que no suena nada mal el plan…, deja que hable con ella y te digo ―le pedí levantándome de la arena y dándole la mano para tirar de ella.
Luego se agarró a mi brazo y fuimos caminando hasta el hotel. La noche refrescaba, y no quedaba mucho para que empezaran a salir los primeros rayos de sol…