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Terry: Sí… sí, amor… así. (Continúa con los movimientos con una sola mano para acariciarme las pelotas con la otra, gimo sin contenerme, busco su mirada y la veo humedecer sus labios, contengo la respiración por la expectativa).
Nena… (Sus ardientes labios entran en contacto con mi deseosa piel, me desliza dentro de su boca, suelto el aire de golpe y tengo que hacer gala de todo mi autocontrol para no empujar las caderas, me impido cerrar los ojos, verla saborearme de esa forma es demasiado excitante como para perdérmelo, mi sangre hierve y por más que trato de controlarme, mis caderas comienzan a balancearse lentamente.
Acaricio su cabello, pasa la lengua por todo el largo de mi erecto y palpitante miembro).
Paty: ¿Está bien así, mi Sr.? (Pregunta y sin esperar respuesta vuelve a deslizarme entre sus labios provocándome gruñidos contenidos, recibo y disfruto todo el placer que me da, tanto que parece doler. Mis caderas están a punto de dejar de obedecerme, la tomo por las mejillas para levantarla).
Terry: Necesito que pares, o no podré contenerme, nena.
Paty: ¿Estuvo bien?
Terry: No pudo estar mejor, ahora ven acá, ¿quieres tenerme dentro? (Pregunto con voz ronca por la excitación).
Paty: Sí, mi Sr.
Terry: ¿Confías en mí?
Paty: Por supuesto.
Se sienta sobre mí, lentamente me abro paso entre su tersa y húmeda piel, nos miramos fijamente a los ojos, absorbiendo el deleite pausado y tortuoso, cada centímetro que invado de su cuerpo me provoca sensaciones inefables y en este momento no sé decir si yo la poseo o ella es quien se apodera de mí.
No importa, nos fundimos el uno en el otro, al llegar al fondo de sus entrañas echa la cabeza hacia atrás y sus caderas comienzan a balancearse, me aferro a su cintura, permitiendo que ella lleve el ritmo mientras devoro su piel.
Sus gemidos inundan la habitación y los míos le hacen eco.
Hundo el índice en su boca y lo succiona instintivamente, el efecto que me produce es electrizante, lo llevo a su delicioso trasero y comienzo a masajear la única parte de su cuerpo que me falta y necesito explorar, se detiene por un instante.
Terry: ¡No pares, amor! (Suplico entre jadeos e inmediatamente reanuda su danza, nuestra piel arde, el clímax se acrecienta en nuestro interior queriendo explotar).
¿Puedo? (Pregunto presionando su estrecha hendidura, asiente y la penetro solo la mitad del dedo.
Los decibeles de sus gemidos aumentan, provocando que el control de mis caderas desaparezca.
Se aferra a mis hombros, la siento apretarse a mi alrededor, estamos a punto de llegar). ¡Te amo, nena!
Paty: ¡Te amo, Terry, te amo!
Terry: ¡Mójame, mi amor… mójame!
Su interior se contrae succionándome, estallamos al unísono; entre convulsiones incontrolables me derramo saboreando cada gota vertida en su interior.
Descansa el rostro en mi hombro, lleno de caricias su espalda mientras nuestras respiraciones regresan a la normalidad.
Paty: ¡Gracias!
Terry: No tienes nada que agradecer, nena.
Paty: Tengo mucho que agradecerle. Desde que compartimos nuestras vidas, me ha hecho crecer en todos los aspectos; profesionalmente me ha inspirado y alentado, he abierto mi mente a situaciones que jamás imaginé, me he liberado de miedos, despertó mi deseo, la lujuria, la pasión…
el amor, un amor irracional, celoso, egoísta…
liberador e indestructible. (Quiero interrumpirla, pero sella mis labios delicadamente con un par de dedos).
Lo que hizo esta noche, fue… ¡Mágico!, dejó a un lado su orgullo y pensó solo en mí, jamás hubiera imaginado mostrar mis pinturas en una galería, el nombre quedó perfecto: “MI NO SUEÑO”.
¡Gracias! En esta habitación he pasado las mejores noches de mi vida, gracias por compartirme su Paraíso.
(Sus palabras acarician mi alma y conciencia que aún se siente atormentada por todo lo que le hice pasar).
Terry: Todo lo que mencionas lo has logrado tú sola, pero me siento afortunado y orgulloso de ser parte de tu vida en todos esos momentos en que has crecido, en que has brillado con luz propia…
Soy yo el que tiene que agradecerte, sé que tengo alma gracias a ti, la sentí vibrar por primera vez en esta habitación contigo entre mis brazos uniéndose a la tuya, tú me diste el tercer brazo del triskel.
Me has visto en los momentos más humillantes y oscuros en los que ha salido lo peor de mí…
y aun así te quedaste, te mostré mi pasado, has vivido mi presente y aun así quieres ser parte de mi futuro…
creí que recorrer el Infierno en el Paraíso era lo peor que podía pasarme, pero al apagarse las llamas, apareció una desolación profunda, todo se congeló, sin ti perdió toda su magia, su razón.
Mi verdadero Paraíso es este. (La abrazo por la cintura y rozo su mejilla con la nariz).
Nuestros cuerpos fundidos, amándonos. Renací de entre las cenizas con un solo propósito, ¡amarte!
Nuestras lenguas se entrelazan y con suaves movimientos disfrutamos un poco más de nuestra unión.