El Infierno en el Paraíso 26 #2
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26 #2

Terry: ¿Y mientras tanto, sales con las dos? ¡Y el hijo de puta aquí soy yo!

Dereck: Eres el cabrón que se acostaba con una mujer diferente cada noche, no me vengas ahora con esto.

Terry: Mujeres que sabían exactamente a lo que iban a mi habitación, a coger, a tener placer, nunca le mentí a ninguna y ninguna esperaba nada más de mí y si llegaron a esperarlo como mis anteriores asistentes, es porque se hacían ideas locas, solas en su cabeza y fue por eso que salieron de aquí.

Lo que tú estás haciendo es jugar con dos excelentes mujeres.

Dereck: No estoy jugando con ellas, en verdad estoy enamorado de las dos, y no quiero tomar una decisión equivocada.

Terry: No tenía idea de que se pudiera amar a dos mujeres, jamás podría sentir algo remotamente parecido por otra que no fuera Paty. Estás muy confundido, viejo.

Dereck: Yo tampoco lo sabía… pero te juro que cada vez que pienso en no volver a saber de cualquiera de las dos, me vuelvo loco. No duermo tratando de encontrar una solución, de decidirme por una, honestamente no puedo.

Terry: Sofi ya sufrió mucho aferrándose a un amor que nunca fue correspondido, no se merece que tú también la hagas padecer.

Dereck: Ella sabe cómo están las cosas, no le he mentido.

Terry: ¿Y a la pelirroja?

Dereck: Nuestra relación era abierta, yo pensaba formalizarla, pero Sofi regresó para darme una oportunidad y así la he dejado.

Terry: Entonces, ¿ella también sale con otros?

Dereck: No lo sé, no le he preguntado, quedamos en un principio de conocernos, ir paso a paso y no tomarnos esto “para toda la vida”, disfrutarlo, ya que ella acaba de terminar una relación de varios años y está volviendo a salir, disfrutando su soltería y así han pasado los meses.

Terry: ¿Ella te ama?

Dereck: Creo que sí.

Terry: ¿Y Sofi?

Dereck: Creo que también.

Terry: Estás jodido, viejo. No sé cómo carajos le harás, pero necesitas resolver esto lo antes posible y sin que Sofi salga lastimada, o nos romperemos la cara una vez más, solo que ahora el malo de la historia serás tú.

Dereck: Las amo, no quiero lastimar a ninguna, pero tampoco me veo sin ninguna de ellas.

Tú sabes que no soy un cabrón, nunca he tenido una relación seria, así que siempre he estado con quien se me ha pegado la gana, pero esta vez es diferente y no quiero joderla, ¡no tengo idea de qué carajos hacer!

Terry: Pues no veo cómo ayudarte… no quisiera estar en tus zapatos, pero supongo que a alguna de las dos la debes amar más.

Dereck: Pues supones mal, las amo a ambas por diferentes motivos y con la misma intensidad.

Terry: Pues estás jodido… espero que lo soluciones pronto, porque si no, te quedarás como el dicho ese: como el perro de las dos tortas.

Dereck: ¿Y crees que no lo he pensado?

Realmente se ve preocupado por la situación y no es para menos, ¿amar a dos mujeres? ¡Y qué calidad de mujeres! Definitivamente está en un enorme problema, y lamentablemente no puedo hacer nada para ayudarlo, solo espero que Sofi no termine herida.

Observo la sala, todos admiran y contemplan las obras de mi hermosa chica. Ella no deja de sonreír y eso es lo mejor de la noche. El Doc se acerca, mas no lo dejo hablar.

Terry: Evítese la pena de que le haga una grosería frente a los invitados.

Dr.: ¿Nunca me vas a perdonar?

Terry: ¿Usted puede perdonarse?

Me alejo sin esperar una respuesta. Me acerco a Sebastián y le indico que es hora de cambiar la sobriedad por algo un poco más animado.

Desaparecen los violines y en cambio aparece un grupo que toca en el Reino de la Salsa, por supuesto los chicos inmediatamente se adueñan de la pista, yo voy por mi chica y de camino a la pista Adele y el Doc se acercan para despedirse alegando que es hora de que los adultos se vayan a dormir y los jóvenes comencemos a divertirnos.

Le di la noche libre a Frankco, así que es un invitado más, todos estamos en la pista, disfrutando, riendo, sacando los mejores pasos de baile; Paty está feliz y yo con ella, ¿felicidad? ¿Enamorado?

Le quito la copa de las manos y la beso profundamente, saboreándola, robándole el aliento.

Terry: ¿Tienes una idea de todo lo que me haces sentir?

Paty: Supongo que lo mismo que me hace sentir usted a mí, mi Sr.

Terry: ¡Chicos! (Levanto la voz). Ha sido un placer, sigan disfrutando del Paraíso, es hora de robarme a la artista.

Chiflan, objetan y algunos más aplauden. Con un chasquido de dedos Jesse aparece con Zefiro, sin silla, solo con la rienda puesta, me quito el saco y lo coloco sobre los hombros de Paty, la noche es fresca. La levanto por la cintura para sentarla en el caballo y me siento tras ella.

Paty: ¡Terry!, ¿a dónde vamos?

Terry: A escuchar el mar.

PATY

Dirige al caballo a través del Delux, hasta llegar a la playa que está alumbrada con antorchas clavadas en la blanca arena.

Zefiro camina a paso lento por la orilla del mar, el aire puro con sabor a sal, mezclado con el varonil aroma de mi Sr. que me abraza; la noche clara por las brillantes estrellas y la enorme luna, el calor de las antorchas y el fuerte pecho de Terry, el relajante sonido del mar…

Estoy en un cuento de hadas, ¡no!, esto es mejor, el corcel no es blanco, Zefiro es de un impecable negro azabache, no tengo un príncipe perfecto, tengo a un hombre real, con cientos de defectos y virtudes, que me ama, no es el final típico de “vivieron felices para siempre”, es el comienzo de una vida juntos y como siempre dice… “Nadie dijo que la vida fuera fácil”.

TERRY

Terry: ¿Escuchas?

Paty: ¿El mar?

Terry: El mar, el viento, el fuego, la arena, mi pecho… Te están diciendo que te amo.

Paty: ¡Mi Sr.! (Exclama encantada).

Terry: Mi hermosa Paty. (La beso suavemente). ¿Quieres decirme en qué momento me volviste así de cursi?

Paty: No lo sé, pero me encanta.

El camino de antorchas recorre la orilla del mar, galopamos un poco, después de un largo tramo, la llevo a nuestra habitación del Delux. Me deleito observando cómo ondea su cabello con el viento, ¡es perfecta!

Le doy paso a la habitación, lo he mandado a iluminar con pequeños candelabros. Abro el ventanal, la luna se aprecia perfectamente desde aquí.

Paty: Nuestra habitación.

Terry: ¿Preferirías algo diferente?

Paty: ¡No!, es perfecta, la noche entera ha sido perfecta.

Terry: La noche aún no termina, falta mi parte favorita. (Le retiro el saco por la espalda y aprovecho para besar su delicado cuello adornado por el eclipse que tan elegantemente porta).

Paty: ¿Cuál es su parte favorita, mi Sr.? (Hundo la nariz en su cabello para inhalar profundamente).

Terry: Olerte. (Bajo el zipper de su vestido, lo deslizo por su suculenta figura, me deshago del sostén; frente a ella bajo lentamente la última prenda de encaje que cubre su desnudez).

Degustarte. (Saboreo su sexo, con un par de largas lamidas entre sus piernas, alcanzo a escuchar un ligero gemido de placer.

Me levanto y doy un par de pasos hacia atrás).

Escucharte. (La recorro con la mirada mientras me quita la camisa, me siento deseado más allá de lo carnal y me gusta.

Fija la mirada en mi abdomen, justo donde sabía que lo haría).

Paty: ¿Qué tiene ahí? (Se acerca para observar más detalladamente). ¿Qué es? ¿Cuándo se lo hizo? (Es un pequeño tatuaje cerca de la V que tanto le gusta).

Terry: Es un triskel, ¿te gusta? (Es negro con llamas de fondo).

Paty: Luce muy sexy, los había visto antes, pero no sé qué significa.

Termino de desvestirme, se muerde el labio inferior al verme duro y deseoso de poseerla.

Entro al jacuzzi, el agua está tibia, la ayudo a entrar para sentarla en mi regazo y le explico el significado del triskel mientras la beso en la nuca, el cuello, los hombros, mis manos navegan deseosas por su piel…

Terry: Significa el equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu… la eterna evolución.

Bajo los labios a sus senos, las puntas duras y erectas me invitan a succionarlos, los deslizo entre mis dientes, yergue la espalda y sus gemidos resuenan en mis pelotas, separo sus piernas para tener mejor acceso a la parte más sensible de su cuerpo, pese a estar dentro del agua puedo distinguir el espesor de su deseo por mí.

La acaricio delicadamente en pequeños círculos, el pulso de ambos se acelera, su respiración se agita, me apodero de su boca.

Con cada nuevo beso mi pecho vibra con mayor intensidad.

Ahogo sus gemidos con mi boca, su cuerpo comienza a tensarse y relajarse intermitentemente.

Cierra las piernas, por lo que tengo que dejar de estimularla, nunca ha hecho eso.

Terry: ¿Qué pasa, nena? (Respira profundamente y pega su frente a la mía al tiempo que acaricia mi pecho).

Paty: Quiero llegar con usted.

Terry: Puedo hacerte llegar las veces que quieras, amor. (Se levanta y se sienta a horcajadas sobre mí, recorre mis brazos, hombros y pecho con ambas manos).

Paty: Lo sé, usted conoce mi cuerpo mejor que yo.

(Desliza el lóbulo de mi oreja por sus dientes, baja con besos y mordiscos por mi cuello).

Sabe dónde y cómo tocarme. (Llega hasta mi pecho erizándome la piel con su cálida lengua, está provocándome, lenta y deliciosamente).

Cuando lo hace pierdo el control. (Se arrodilla entre mis piernas, su voz sensual y pausada me está volviendo loco de deseo).

Quiero aprender a hacer lo mismo con su cuerpo.

Besa mis abdominales y se acerca a mi nuevo tatuaje, echo la cabeza hacia atrás, disfrutando cada sensación que me provocan sus suaves labios al tocar mi piel. Acaricia mis muslos hasta llegar a mi entrepierna. Meses atrás en esta misma habitación intentó tocarme y no terminó bien).

Terry: No es necesario, amor.

Paty: Sí… yo necesito sentirlo así… (Me toma con ambas manos, nuestras miradas se entrelazan, comienza a subir lentamente).

Terry: Amor… (El calor de sus manos me ofrece el contacto que tanto necesitaba, llega a la punta y baja, ahogo un gemido y no puedo evitar cerrar los ojos al tiempo que me aferro con ambas manos a la orilla del jacuzzi).

Paty: ¿Está bien así… mi Sr.?