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Salimos del jacuzzi, nos cubrimos con las batas de baño, sirvo un par de copas y selecciono una canción. Al escuchar los primeros acordes sonríe.
Paty: Nuestra canción…
Terry: ¿Me permite esta pieza, señorita? (Pregunto haciéndole una reverencia, la abrazo por la cintura para cantarle al oído mientras ella rodea mi cuello).
Aún yo guardo en mi pudor
El dolor de tu primera vez
Un dolor que supo a miel y una piel
Que grita ven, ven, endúlzame otra vez…” (Antología de Caricias)
Nos recargamos en el ventanal para observar el cielo estrellado al tiempo que la abrazo desde la espalda por la cintura.
PATY
Levanta mi rostro con un dedo desde la barbilla, su mirada es dulce, cálida…
Terry: ¿Te gustó cómo te toqué esta noche? (Creo que mis mejillas se encienden, quiero desviar la mirada, pero no me lo permite).
Paty: Sí… no me lo esperaba.
Terry: Hay muchas cosas por descubrir aún, iremos poco a poco. Aunque no fuiste la única sorprendida esta noche. (Su mirada pícara me hace sonreír). Alguien estuvo viendo porno.
Paty: ¡¡Mi Sr.!! ¿De dónde saca eso? (Suelta una carcajada, ¿cómo me descubrió?).
Terry: Lo único que tengo que objetar al respecto es que no me hayas invitado a verlo contigo. Habría sido muy didáctico. (Me quedo con la boca abierta sin saber qué decir. Cierra mi quijada con un dedo y ambos reímos).
Terry: Estuvo delicioso, amor.
Sonrío complacida, un video en ocasiones puede ser muy educativo…
TERRY
Con ella entre mis brazos no necesito nada más.
Terry: Esta noche no te obsequio fuegos artificiales para iluminar la noche, te ofrezco el resto de mis lunas para alimentar nuestra piel con caricias…
Tampoco traje una joya, ni una promesa eterna, lo que te ofrezco es compartir lo más sagrado que poseo, compartir el tiempo, ese que jamás regresa y por ello es invaluable, compartir la libertad de ser y hacer…
(Se gira para quedar frente a mí y posar las palmas sobre mi pecho).
Paty: No necesito fuegos artificiales, con los que provoca en mi piel, me basta y me sobra, los zafiros que me observan son las únicas joyas que me interesa atesorar…
y hay miles de promesas eternas que se las ha llevado el viento.
Me quedo con las lunas y le ofrezco mis soles, me quedo con el tiempo invaluable y le ofrezco cada segundo del mío, me quedo a compartir nuestra libertad de ser y hacer…
Su voz pausada y su mirada cristalina me provocan emociones indescriptibles.
La abrazo por la cintura y pego mi frente a la suya.
Terry: ¡Necesito tanto amarte!
Paty: Tanto como yo a usted… Mi Sr.
La levanto y rodea mi cintura con las piernas, entre besos la llevo a nuestro lecho, para amarla, venerarla, poseerla, para perderme en mi Paraíso…
Claudia A. Pérez R.
Soy de Papantla Ver. y vivo en Monterrey NL, México.
Nací el 22 de febrero de 1985. Estudié Ing.
Industrial Administrador y Lic. En Gestión y Administración de PyME, nada relacionado con la escritura, a mí siempre me gustaron los números.
Pero afortunadamente descubrí que me encanta la lectura y las mil sensaciones que ésta provoca, el género Romántico-Erótico y la fantasía son mis preferidos.
Me considero una mujer práctica, divido mi tiempo entre el trabajo de oficina, mi compañero de vida, escribir, leer y pintar, pero lo que se mantiene como una constante inagotable en cada una de esas facetas son las voces en mi cabeza que NUNCA guardan silencio y me mantienen viviendo sus historias.