El Infierno en el Paraíso TERRY #4
87%

TERRY #4

Una noche en la que bajo a tomar aire fresco al jardín, antes de regresar a mi habitación voy a la suya, ahí permanece su material para pintar, tal vez debería mandárselo, seguramente le hace falta y esta caja de madera ha sido un obsequio…

o lo dejó porque no quería llevarse nada de mí, igual que la ropa.

Noto que detrás del sofá hay una sábana cubriendo algo, al levantarla descubro varios cuadros, los levanto y observo uno por uno, son veinticinco pinturas llenas de color, sentimientos e ideas, ¿cómo es posible que permanezcan aquí en el suelo?

, son obras que no vi antes, creí que le había dado la confianza suficiente para mostrármelas, quizá en eso también me equivoqué.

La mañana siguiente no puedo dejar de pensar en sus pinturas, el arte que brotó de sus manos, de su mente e imaginación, al menos merecen estar en una pared donde puedan ser admiradas.

Salgo de la oficina y me dirijo al Delux, después de la recepción, el hotel se divide en varios pasillos al aire libre, me detengo frente al primer local que no es muy grande, pero lo suficiente para lo que tengo en mente.

Llamo a Lía y le ordeno que lo desalojen cuanto antes “para ayer” y se reubique la joyería de diseñador que se encuentra en ella.

Para la tarde del siguiente día, ya se encuentra desocupado y listo para volver a ser utilizado, claro que para ello Lía tuvo una fuerte discusión con un directivo de la marca y se optó por darle una indemnización por el cambio de local, lo que por supuesto me tiene sin cuidado.

Ordeno a Jesse que traslade las pinturas al local un día después con ayuda del personal de mantenimiento, distribuyo los lienzos en las paredes y mando a cambiar la iluminación para que las nuevas luces apunten directamente a las obras y puedan ser apreciadas de mejor forma.

Cae la noche cuando terminamos, encendemos las luces y la pequeña galería ha quedado perfecta, tal vez agregue un par de esculturas más adelante...

Me encantaría que ella pudiera ver esto, que los huéspedes puedan admirar sus obras de arte y adquirirlas si quisieran…

mas no tengo derecho de mostrarlas sin su consentimiento, por lo que lamentablemente, permanecerá cerrada.

Frankco: La galería ha quedado de un excelente gusto, Sr., ¿puedo preguntar si habrá inauguración?

Terry: La galería es solo un espacio, son sus pinturas las que la hacen excelente y ¿cuándo has visto una inauguración sin el artista?

Frankco: ¿La buscará entonces? (Niego con la cabeza). Discúlpeme, Sr., pero no entiendo entonces para qué hizo la galería.

Terry: Las pinturas se hicieron para las paredes.

Frankco: Y las galerías para ser visitadas.

Terry: No tengo su autorización para mostrar sus obras.

Frankco: Lo vi entusiasmado armando esa galería, ¿por qué no le pregunta a ella qué piensa?

Terry: Carajo, Frankco, no sigas por ese camino.

Frankco: Sr.…

Terry: ¡¡Yo iba a buscarla!! Finalmente me sentí capaz de apagar mis resentimientos estúpidos, controlar mi ira, dejar caer la coraza que no me permitía vivir, me admití a mí mismo que la amo, que habría dado mi vida por ella sin pensarlo, que el verdadero infierno era vivir sin la luz de su sonrisa y la seguridad de su mirada.

Y me entero de que lo primero que hizo al salir de aquí, fue refugiarse en los brazos de otro, mientras yo me hacía pedazos para salir adelante con la maldita rehabilitación, no solo eso, tiene meses viviendo con el imbécil de su amigo, un amigo que ha vivido enamorado de ella.

¿Cómo carajos quieres que la busque después de eso?

(Se queda perplejo sin saber qué responder).

¡Deja de insistir! Lo de Paty terminó… terminó hace mucho.

Una semana después, Frankco pide el paso a mi oficina y deja un sobre frente a mí, no le solicité ninguna información, así que no tengo idea de qué carajos es esto. Al abrir el sobre me encuentro con fotografías de Paty saliendo de la oficina con traje sastre, se ve hermosa y profesional.

Terry: ¿Qué es esto? (No responde, sigo observando las fotos, en una está saliendo del teatro, caminando en un parque, corriendo una mañana, en el súper, en un bar con Ángel y Alicia y un par de chicos más, ver su imagen me remueven sentimientos que trato sin éxito de calmar). Te hice una pregunta.

Frankco: Mandé a seguirla.

Terry: Nadie te pidió eso.

Frankco: Lo sé, Sr., lo hice por mi cuenta y me disculpo por tomarme la libertad de hacerlo. Pero usted no me iba a creer sin pruebas contundentes de que ellos dos solo comparten el departamento.

Terry: Estas fotos no dicen nada.

Frankco: Ella sale sola y cuando sale con Ángel, no se ve ninguna muestra de afecto.

Terry: Cuánto tiempo los siguieron ¿una semana? Que tu investigador no los viera, no significa nada.

Frankco: Tengo años trabajando para usted y no recuerdo una sola ocasión en que le haya fallado, no soy perfecto, pero le apuesto mi empleo, a que ellos solo comparten el departamento.

Extiendo las fotos frente a mí, «¿y si es verdad? ¿Si solo han sido roomies todo este tiempo?».

Terry: Prepara el jet, salimos mañana a Monterrey.

Tengo un montón de ideas en la cabeza, «¿qué demonios le diré?

¿Con qué cara me presentaré ante ella después de lo que le dije la última vez?

Cómo le haré ver que me he estado consumiendo en vida desde que se fue…

desde que la alejé…». Tomó una decisión equivocada y estoy seguro de que sigue con la idea, al igual que el Doc, de que hizo lo correcto.

No he dormido imaginando su rostro frente a mí, ¿y si no quiere verme? ¿Si ya me olvidó?

Frankco coloca un vaso de agua frente a mí en el avión, en lugar de la copa de coñac que ordené.

Terry: Últimamente te estás tomando demasiadas atribuciones.

Frankco: Discúlpeme, Sr., pero creo que será mejor que tenga la mente completamente clara. (Tal vez tenga razón). ¿Me permite hacerle una recomendación?

Terry: Si digo que no, ¿te quedarás callado? Anda, dilo.

Frankco: Ábrase, ella no logrará entenderlo si no se abre completamente.

Terry: ¿A qué te refieres exactamente?

Frankco: Yo soy capaz de entenderlo, porque sé su historia… ella no.

Terry: ¿Y al Doc qué excusa le das?

Frankco: Solo tengo una frase que él me dijo antes de operarlo: "un día le prometí que no iba a dejar que nadie más le hiciera daño, y eso lo incluye a él”.

Terry: Solo que, en ese entonces, yo era un niño.

Llegamos a Nuevo León y decido hospedarme en el mismo hotel en el que Paty trabaja, quiero conocerlo, es un cinco estrellas ubicado en una muy buena zona.

Me siento orgulloso de que haya conseguido empleo en este lugar, no es de los más prestigiosos, pero aun así es bueno.

No tengo idea de cómo abordarla, lo que sí sé es que debe ser en privado, así que mi suite es el lugar indicado, el problema es traerla aquí, dudo que, si le pido que venga, acepte.

Mi nombre es muy reconocido en el ramo hotelero, así que, a pesar de no conocer a los dueños del hotel, saben quién soy y les solicito que me manden a su empleada a las cuatro de la tarde, no doy explicaciones del porqué.

Frankco claramente no está de acuerdo, mas no se me ocurre nada mejor.

¿Qué se supone que haga? ¿Abordarla al salir de la oficina?

, peor aún, llegar a buscarla a casa del imbécil de Ángel para terminar agarrándome a golpes con él…

esa no es tan mala idea, pero no obtendré el resultado que quiero.