TERRY #3
Terry: No, pero igual te vas a enterar y me agarras de buenas, iré a buscarla, pero necesito saber su rutina para idear una forma de llegar a ella y encontrar el momento justo, no sé, ha pasado mucho tiempo desde la última vez y no fue la mejor despedida.
(Permanece observándome incrédulo). ¿Estás jugando a las estatuas?
Lo quiero ya, para ayer, y ve preparando el jet, nos vamos el viernes o sábado.
Un par de horas después regresa con un fólder que deja en el escritorio frente a mí, está nervioso, algo no habitual en él.
Terry: ¿Qué no me estás diciendo?
Frankco: Sr., la señorita Paty…
Terry: ¿Le pasó algo? No te quedes callado, ¡responde!
Frankco: Ella se encuentra bien, solo que en Monterrey comparte departamento, con su amigo Ángel.
Me levanto lentamente, repitiendo sus palabras en mi mente, lo sujeto por las solapas del saco, mirándolo fijamente, no hay más qué preguntar, ha sido lo suficientemente claro.
Terry: ¿Desde cuándo? (Cuestiono entre dientes).
Frankco: Desde que se fue de aquí. (Me congelo, la sangre deja de fluir por mis venas, mi respiración se detiene y mis palpitaciones se endurecen, clavo la mirada en mis manos que lo sujetan por el saco, las abro para liberarlo).
Terry: ¿Por qué no lo dijiste antes?
Frankco: Acordamos que solo necesitaba saber que ella se encontraba bien. Usted tenía que enfocarse en…
Terry: Lárgate.
Frankco: Sr., ellos solo…
Terry: Lárgate.
Ordeno en un susurro, no logro asimilar lo que acaba de decirme. Me recargo con ambas manos en el escritorio, observando todo a mi alrededor sin poder reconocer mi entorno.
«Paty… ¿viviendo con otro?».
El aire comienza a hacerme falta y la desesperación se apodera de mí. Abro los primeros botones de mi camisa y abro uno de los grandes ventanales.
Cuando finalmente logro tranquilizarme, salgo de la oficina aún en estado de shock. Frankco presiona el botón del ascensor.
Terry: Desaparece de mi vista.
Se aparta y me dirijo a casa, me siento sobre la cama con los codos sobre las rodillas cubriendo mi rostro con ambas manos, «Paty… mi Paty… ¿en brazos de Ángel?... Paty… ¿ese es el amor que según Dereck dice que me tienes?».
La saqué de aquí para no lastimarla y lo primero que hizo fue refugiarse en la cama de otro.
Mi sangre pasa de líquido a punto de ebullición, me cambio de ropa y bajo al gimnasio, los cinco costales son lo único que puede ayudarme a sacar toda la rabia, la ira, el rencor y este dolor en el pecho que no me deja respirar.
No sé cuánto tiempo ha pasado, estoy empapado en sudor y no puedo mover más el brazo, con mucho esfuerzo me mantengo en pie.
Caigo de rodillas, observo mis manos temblorosas con los nudillos reventados, no hay un dolor agonizante que me impida sentir, solo un extremo cansancio con mi alma atormentada.
Frankco entra, acercándome una toalla y una botella de agua, tomo ambas y casi me termino el agua de un solo sorbo.
Frankco: Su hombro…
Terry: Está bien, la rehabilitación funcionó… ya no hay nada que apague lo que siento.
Frankco: Son solo amigos.
Terry: No seas estúpido, ha vivido enamorado de ella y ella lo sabe, tienen meses viviendo juntos… ¡meses!, retírate a descansar.
Subo a mi habitación y después de una ducha trato de dormir… sin éxito. No puedo concebir la idea de Paty entregándose a otro hombre, su piel, sus gestos, su aliento, sus gemidos y orgasmos siendo disfrutados por alguien más.
Ella regalándole su tiempo, su mirada, sus sueños y sonrisas al imbécil de Ángel. La he perdido, si en algún momento existió la esperanza de recuperarla, de volver a sentirme vivo, esa sensación de querer abrir los ojos solo para contemplar su exquisita imagen… Se me escurre de entre las manos.
¡No! Yo la he apartado de mi lado, la traté como basura y terminé perdiendo al amor de mi vida.
Esta habitación está llena de noches enteras de dolor y de su esencia, me asfixia.
Bajo al bar, abro una botella de coñac y enciendo el sistema de sonido, busco la carpeta de trovas y aparece Quién te cantará con Nicho Hinojosa…
Quién te cantará con esta guitarra
Quién la hará sonar cuando no esté yo,
Quién dará a tu casa calor,
Y a tu lecho calor,
Quién te hará el amor…
Cada palabra de la canción me taladra el alma. Yo escuchando trova deprimente por un amor…
«¿Qué carajos me hiciste, Paty?».
Cambio la carpeta de música o terminaré en depresión. Salsa, justo aquí bailamos juntos la primera vez.
«¿Cómo seguiré sin ti? Logré sacarte del Paraíso, pero no veo cómo sacarte de mi alma, un alma que parecía no existir hasta que se unió a la tuya…».
Ahora quién, si no soy yo,
Me miro y lloro en el espejo
Y me siento estúpido, ilógico…
Marc Anthony, Ahora quién, en versión salsa por supuesto, me siento mareado, el alcohol aún no produce el efecto esperado, pero voy por el camino indicado, cambio de género nuevamente.
Pero no lo beses como a mí
Pero no lo toques nunca así,
Pues yo nunca beso como a ti te beso
Cuando me tropiezo por ahí…
Río Roma, Pero no lo beses, nunca me había taladrado el alma la letra de una canción, no logro verle el fondo a la botella y el alcohol no logra entumir mis sentimientos, Frankco me ayuda a regresar a la cama, solo me es imposible.
Terry: ¿Qué pensarías si te dijera que extraño el dolor?
Frankco: Necesita dormir, Sr.
Terry: Sí, necesito dormir, pero… lo extraño.
Frankco: Duerma, mañana verá las cosas con mayor claridad.
Terry: El problema es que están muy claras…
La mañana siguiente, una vez que puedo ponerme en pie, cada músculo del cuerpo me está cobrando el desgaste físico de un día anterior, cualquier otro se estaría quejando, yo lo estoy agradeciendo.
Me curo la cruda con un clamato y me voy al bar del Delux, hay pocas personas, no estoy interesado en conseguir alguna chica, solo no quiero terminar escuchando el mismo tipo de canción de anoche.
Le ordeno a Frankco quien me observa desaprobatoriamente, que no permita que me interrumpan, bebo como si no hubiera mañana, hasta ahogarme y que mis pensamientos se vuelvan torpes tanto como mis movimientos.
En medio de las luces neón y el aura de deseo que se respira en el lugar, no sé a qué hora salgo de ahí, no sé cómo llego a mi cama y al siguiente día hago lo mismo, además de agarrarme a golpes con unos tipos, no recuerdo el motivo, termino con un labio reventado y Frankco tiene que intervenir.
Al siguiente día seguir bebiendo no suena mala idea. Cuando bajo las escaleras, Frankco me recibe con un clamato y Adele con un vuelve a la vida que necesito con urgencia.
Frankco: Ya sé que no debo meterme, y que no ha pedido mi opinión.
Terry: Entonces no la des.
Frankco: Necesita parar, aún no debería estar bebiendo y menos de esta forma, Sr.
Terry: ¿No fui claro al decir que no la dieras?
Frankco: Necesita regresar a la oficina. (Mi sangre se enciende, respiro profundamente para no levantarme y comenzar una pelea ahí mismo).
Terry: Y tú necesitas cerrar la boca. (Ordeno entre dientes)
Frankco: Le aseguro que solo son amigos. (Dejo caer la cuchara que sostenía sobre el plato).
Terry: No seas ingenuo y no me quieras ver la cara de imbécil.
Frankco: ¿Realmente cree que ella iniciaría una relación con alguien más de un día para otro?
Terry: No, lo que creo es que fue a refugiarse a los brazos de su amigo y si han permanecido viviendo juntos tanto tiempo es… porque… claramente tienen algo.
Frankco: Yo no…
Terry: Deja de joderme el maldito desayuno, ¡desaparece!
Yo la empujé a refugiarse en los brazos de otro y terminó dándole una oportunidad.
No tengo ganas de regresar a la oficina, pero hay varios documentos que firmar y no puedo abandonar otra vez a Lía, aunque creo que hubiera preferido que no regresara.
Termino perdiendo la paciencia y gritándole a Erika, a Lía y retando a Frankco que sale en defensa de su chica.
He pasado de la ausencia a la ira y no estoy buscando quién me la haga, sino quien me la pague y lo encuentro; Jesse, quien desde que Paty se fue, custodia la casa.
Terry: Explícame ¿con qué cara sigues aquí?
Jesse: Sr., yo…
Terry: Tú estabas a cargo de la seguridad del Paraíso en ese momento y seis tipos se metieron a mi casa, armados, amagaron a mi mujer, me dispararon y tú tienes la poca vergüenza de seguir aquí.
Jesse: Estoy tratando de enmendar el error.
Terry: ¿Cómo? ¿Cómo estás intentando enmendarlo?
Jesse: Estoy entrenando para…
Terry: ¿Entrenando? (Me burlo). ¿Entrenando me vas a regresar los dos meses que estuve en coma?, veamos qué tanto has estado entrenando.
Al principio se rehúsa, sin embargo, no puede evitar responder a mis ataques, definitivamente ha mejorado desde la última vez que combatimos, claro que mi nivel es mucho menor al que tenía, pero aun así no es lo suficientemente bueno.
Juego con él, me burlo, lo humillo, desquito mi coraje hasta agotarlo y estoy a punto de finiquitarlo, no obstante, lesionarlo no arreglaría nada, no soy tan hijo de puta como todos piensan.
Terry: Sigue entrenando, con ese nivel nunca pasarás de ser la mano izquierda torpe de Frankco.
Doy media vuelta y escucho cuando cae de rodillas, el cuerpo le va recordar este combate al menos toda la semana, cuando entro a la casa me encuentro con la mirada desafiante de Frankco.
Terry: ¿Quieres terminar lo que él no pudo? (Está furioso y se toma un momento para responder).
Frankco: No, Sr.
Dejo mis idas al bar y regreso a mis entrenamientos con más fuerza, pero no me soporto ni yo solo, cuando no estoy inmiscuido en mis pensamientos derrotistas, el Paraíso arde con mi despotismo.
El Doc no deja de mandarme mensajes y en un gran esfuerzo de no mandarlo al demonio, opto por ignorarlo.
Los chicos continúan acordando su visita y Dereck sigue preguntando cuándo iré a buscar a Paty, aún no le he dicho que vive con Ángel y no me atrevo siquiera a pronunciarlo.