El Infierno en el Paraíso TERRY #2
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TERRY #2

Los días pasan y las semanas culminan, me divierto y río, aunque no a carcajadas, estoy, mas una parte de mí sigue ausente.

Una pregunta me inquieta; «¿hice bien? ¿Hice bien en tomar decisiones de vida que no me correspondían?

», sé que al final del día valió la pena, pero «¿fue correcto hacerlo?

, ¿cómo reaccionaría yo si me hicieran lo mismo? ».

TERRY

Una tarde mientras entreno, Frankco aparece con ropa deportiva sosteniendo uno de los costales que pateo.

Terry: ¿De qué quieres que hablemos? Y no me salgas con que necesito ayuda.

Frankco: No se ha puesto en contacto con sus amigos.

Terry: No, pero por lo visto tú sí.

Frankco: Cuando cayó en coma, ellos estuvieron aquí todas las semanas, cuidándolo, cuando despertó sabían que usted desaparecería en lo que terminaba la rehabilitación, pero han pasado semanas desde entonces. ¿Por qué no les llama?

Terry: He tenido mucho de qué hacerme cargo en la oficina.

Frankco: De la oficina ya recobró el control por completo, se ejercita por las mañanas y por las tardes, ha recuperado casi todo el peso que perdió, regresaron sus citas, solo le falta salir a bailar los fines de semana y hablar con sus amigos, para regresar a la normalidad.

Las pesadillas no se van, despierto la mayoría de las madrugadas exaltado o simplemente no puedo conciliar el sueño.

Cada vez que entro o salgo de mi habitación, me quedo contemplando la suya, deseando acercarme y que ella esté del otro lado.

Los ataques de ansiedad que al principio eran muy fuertes, han disminuido, mas no han desaparecido por completo, tengo tanta rabia por perder lo que construimos juntos.

Cuando ella estaba tenía dolor, pero dormía tranquilo con su cuerpo entre mis brazos, no solo tenía sexo, hacía el amor, descubrí que tengo alma cuando la sentí unirse a la suya y quedó vacía al alejarla.

Daría todo lo que tengo por poder vengarme del maldito que me ocasionó esto y la vida me arrebató la oportunidad de hacerlo.

Continúo enojado, he logrado entender por qué lo hizo, mas no lo concibo, me trató como aquel niño vulnerable que estaba a merced de lo que otro disponía, cuando hace años juré que nunca más lo permitiría, me falló, todos los que quería lo hicieron y si le doy la oportunidad a Dereck y los demás, ¿también lo harían?

Terry: ¿Normalidad?, es difícil tener un concepto claro de la normalidad.

El siguiente viernes, estoy por levantarme de mi escritorio cuando Dereck abre de golpe mi oficina.

Dereck: ¿Quieres decirme cuándo carajos pretendes reaparecer?

Me sorprende, sobre todo que Frankco no me avisara, sin embargo, sonrío, me da gusto verlo después de tantos meses. Rodeo el escritorio, permanecemos un segundo uno frente al otro antes de darnos un fuerte abrazo. Antes de que diga nada más, tomo la palabra.

Terry: Es hora de comer, a Adele le dará gusto verte.

(Con ese simple comentario cierra la boca, salgo de la oficina con el portafolio en mano, Frankco se acerca rápidamente para quitármelo y casi lo pulverizo con la mirada.

Lía nos despide con una enorme sonrisa, deseándonos buen fin de semana y Erika…

bueno, trato de ignorarla la mayor parte del tiempo, después de pensarlo mucho, Lía tiene razón, es buena en su trabajo, no excelente, ya la hice llorar un par de veces por alguna estupidez que cometió y no quiero dejarla sin asistente, al menos eso le debo.

Después de la gran fiesta que Adele le hace a Dereck y viceversa, disfrutamos de la comida, él espera que yo diga algo y yo que él no pregunte nada.

Dereck: ¿Haremos como si no hubieran pasado meses?

Terry: Puedes ponerme al día, ¿qué has hecho?

Dereck: ¡Carajo, Terry! La última vez que te vi estabas en coma con un montón de aparatos a tu alrededor y una sonda, te tuviste que someter a un doloroso proceso de rehabilitación y lo entiendo, pero lo terminaste hace semanas, un pinche mensaje al menos de “ya reviví, cabrones” era lo menos que esperaba.

Terry: Suenas como a vieja abandonada.

Dereck: Sí… tal vez, un poco, pero no me cambies de conversación.

Terry: Bueno, ya no estoy en coma y… anda, cuéntame qué has hecho.

(Terminamos de comer y salimos al jardín, cuando comienza a caminar hacia el quiosco me detengo, la opresión en el pecho aparece, así como la sensación de asfixia y el cosquilleo en el hombro, lo froto e intento respirar profundamente).

Dereck: ¿Qué pasa? (Niego, sin poder pronunciar palabra, la sensación de falta de oxígeno es desesperante, camino dando tumbos hasta sostenerme en la mesa del jardín.

Dereck me sostiene de un brazo mientras pregunta qué me ocurre y yo me zafo de él, una vez que puedo controlar el ataque de ansiedad le aseguro que no es nada, obviamente esa respuesta no le basta).

No me vengas con eso, ¿la rehabilitación no funcionó?

¿Es eso? (Siento cómo las palpitaciones en mi pecho disminuyen regresando poco a poco a la normalidad).

Terry: Ya no tengo dolor, así que eso significa que sí, fue un éxito.

Dereck: ¿Entonces?

Lo invito a pasar al bar, sirvo un par de copas y doy el primer sorbo, quema mi garganta de esa forma satisfactoria que solo puede hacer el buen coñac, cierro los ojos para disfrutarlo, parece que pasaron años desde la última vez que lo tomé.

Necesito sacar todo esto que me está quemando el pecho y, después de un par de tragos más, lo hago; esta maldita vulnerabilidad con los ataques de ansiedad, el rencor, el vacío, la culpa, el cosquilleo que me hace temer que el dolor regrese, el impulso por medicarme.

Me he esforzado día y noche, he caminado en la profundidad de los siete infiernos y veo en el rostro de Frankco, Adele y Lía, incluso en el del estúpido de Jesse, el gusto que sienten por conseguirlo, mas yo no logro disfrutarlo.

Estoy perdido sin saber qué sentir y sintiendo todo…

Dereck: ¡Búscala!

Terry: ¿Por qué habría de hacerlo?

Dereck: Porque la amas.

Terry: El amor…

Dereck: Tienes razón, Terry, cuando uno está enamorado hace cosas estúpidas y tú te atravesaste para recibir una bala en su lugar y eso es lo bastante estúpido para confirmar que estás enamorado de ella ¡acéptalo, carajo!

Terry: La ofendí, la humillé… ella no me perdonará.

Dereck: Cierto, y eres un hijo de puta por eso y por muchas otras cosas, pero estabas muy mal… y ella también te ama.

Terry: Debe estar despreciándome.

Dereck: Te cuidó día y noche en el hospital, te bañó, te rasuró, te dio terapia para que tus músculos no se atrofiaran mientras estabas en coma, la vi desvelarse, dejar de comer mientras se hacía cargo del Paraíso y rezaba para que despertaras.

Te soportó todo el tiempo hasta que tú, cabrón, la corriste.

Terry: ¡Me traicionó!

Dereck: Tomó una decisión equivocada, tal vez no debió hacerlo, pero lo hizo porque TE AMA.

Terry: ¿Y si me ama porqué carajos me hizo pasar por todo esto?

Dereck: Los seres humanos se equivocan, Terry, se equivocó, igual que tú al ofenderla. Te estás consumiendo, hermano, necesitas liberarte de tanto resentimiento.

Terry: Hace muchos años, el Doc se empeñó en que necesitaba perdonar al conde, pero no solo no pude, no quise hacerlo.

Dereck: ¿Y a Paty? (Me froto la frente, desesperado).

Terry: Me estoy volviendo loco, hermano.

La tarde se nos hace noche y la noche madrugada, una botella llena se convirtió en dos vacías, Frankco tuvo que ayudarme a subir las escaleras.

El sábado después de curarnos la cruda con un clamato preparado por el mejor, Dereck me obliga a escribirles a Carlo y a Dimitry, como primer mensaje puse su sugerencia “ya reviví, cabrones”.

Carlo no para de mentarle la madre a Dereck por no avisarle que venía y Dimitry insiste en aparecerse para ir al bar del Delux, sin embargo, ya tomé suficiente la noche anterior, mi estómago pese a los cientos de prebióticos para reparar mi flora intestinal sigue siendo una mierda, y, además, no me apetece.

También le mando un mensaje a Sofi, le da mucho gusto saber de mí y a mí de ella, al parecer le va bien en los negocios, es una chica inteligente y se ha rodeado de excelentes profesionales.

Dereck: Bueno, ya que no te apetece ir al Delux, de alguna forma habrá que sacar tanta testosterona.

Terry: No eres mi tipo.

Dereck: No seas ridículo, vamos al gimnasio a golpear algo o a alguien.

Terry: Has pasado hablando demasiado tiempo con Carlo.

Dereck: Tú tienes la culpa por abandonarme.

En la tarde acudimos al gimnasio a sudar todo el alcohol que nos bebimos, a practicar algunos movimientos y sí… a golpearnos un poco. Es la primera vez desde que terminé la rehabilitación que disfruto tener por completo el movimiento de mi brazo… sin dolor.

El domingo después de pasar un día relajado en la playa, nos despedimos.

Dereck: No te diré que entiendo por lo que estás pasando, porque solo tú sabes lo que cargas, pero las personas no somos perfectas, TÚ, Terry Grandchester, estás muy lejos de serlo, no pidas lo que no das, deja de ser tan duro con los demás y contigo mismo, te vi feliz y enamorado de esa chica y lo mejor es que ella te corresponde, no todos tenemos la suerte de que eso pase. Además, como tú siempre dices “Nadie…”

Terry: “Dijo que la vida fuera fácil”.

Nos damos un fuerte abrazo y quedamos en organizar su próxima visita.

Hablar con él y desahogarme me ha ayudado, el peso que cargo se ha aligerado un poco.

La semana transcurre sin ningún episodio de ansiedad y dándole vueltas a lo que me dijo Dereck, soy consciente de que necesito saber de ella, necesito verla.

Terry: Frankco, ¿dónde está?, y no te hagas el desentendido que sabes bien de quién hablo.

Frankco: ¿La señorita Paty? Vive en Monterrey.

Terry: Bien, necesito un informe de dónde vive, dónde trabaja, su rutina, su número de teléfono, todo.

Frankco: Puedo preguntar para qué, Sr.