TERRY #3
Niego con la cabeza y retrocedo dando tumbos, mi ropa está sucia y desgastada.
La imagen de Adele tintinea a un costado.
Adele: No puedo sacarlo de aquí, niño… no puedo.
Llora desesperada, quiero acercarme a ella, pero se esfuma.
Hace frío, mucho frío, me abrazo a mí mismo y el doctor Tarson entra con un bisturí en la mano.
Doc.: Es lo mejor para ti.
Va enterrarme el bisturí en el pecho, intento esquivarlo, pero no puedo… su cuerpo atraviesa el mío sin hacerme daño. Sigo caminando, exhausto, sin dolor…
Paty se manifiesta, con su mirada cálida detiene el frío y mi ropa regresa a la normalidad, me acerco lentamente a ella, pero su imagen estática retrocede a una velocidad vertiginosa hasta desaparecer y todo vuelve a ser oscuridad, corro tras ella, grito su nombre una y otra y otra vez, mas no responde…
Dr.: Tranquilo, hijo, tranquilo.
Abro los ojos lentamente, es el Doc el que está a mi lado, sujetándome el brazo para evitar que lo mueva, tengo un suero conectado a la vena. En la habitación Frankco y Adele me acompañan, tengo la boca seca y todo parece confuso.
Terry: ¿Paty?
Dr.: No muevas el brazo. (Me pide mientras se sienta a mi lado).
Despediste a Paty hace semanas, ¿recuerdas?
(Tras unos segundos asiento. Me acerca un poco de agua y explica que entré en una crisis, pese a la inyección mi temperatura no se controlaba y estaba delirando, así que Frankco lo mandó llamar).
Terry: Falta una semana para que la rehabilitación termine, ¿qué pasará después?
Dr.: Cuando el hombro haya recuperado el 100% de su movilidad en una semana el dolor bajará de intensidad, al que tenías antes de la operación, así que regresaremos al medicamento anterior, pero controlado, durante diez o doce días, después de eso lo eliminaremos.
Terry: ¿El dolor desaparecerá?
Dr.: Gradualmente, sí, hijo, desaparecerá.
Terry: ¿Podré volver a entrenar?
Dr.: Sí, poco a poco tus músculos volverán a retomar la fuerza que han perdido y volverás a entrenar.
Dejar de tener dolor parece irreal, han sido demasiados años. Volver a entrenar, sentir la energía correr por mis venas en lugar de la agonía que estoy padeciendo es más de lo que puedo soñar, ¿y si no sucede? ¿Y si el dolor no desaparece?
Dr.: Lo lograrás, muchacho, estás a un paso de lograrlo.
Las personas siempre dicen, cuando tienen un dolor terrible, que no se lo desean ni a su peor enemigo, pero yo no, perder el control de tu cuerpo por los espasmos involuntarios, sudor frío, mareos, náuseas, vulnerabilidad, sentir cómo te quemas por dentro, cómo se desgarra el brazo del resto del cuerpo, yo se lo deseo a dos personas, al hijo de puta que golpeó y casi violó a Paty y al conde Grandchester.
A los dos días de terminar la rehabilitación acudo a revisión general, el dolor aún no baja, pero el Doc asegura que lo hará, que en una semana estaré mucho mejor y podré reducir la cantidad de medicamento. Mi confianza hacia él es nula, sin embargo, no tengo más opción.
Las náuseas han desaparecido al igual que los mareos, mi apetito se ha incrementado y, sí, el dolor va descendiendo, tomó un poco más de una semana, sin embargo, bajó y regresé al medicamento que tomaba antes de la operación.
Mi concentración regresó, puedo meterme en una buena lectura, revisar a detalle los documentos que Lía me manda a firmar, responder correos electrónicos, salir a caminar con Toretto y, aunque el dolor menguó, no quiero alimentar esperanzas en vano.
PATY
Todo el esfuerzo, el sufrimiento, incluso su rechazo y mi llanto han valido la pena; logró terminar la rehabilitación. Esas cuatro palabras me liberaron del enorme peso que venía cargando y por fin me dejaron respirar.
Ángel: Me encanta verte así de feliz, ¿puedo saber a qué se debe?
Paty: ¡Terminó la rehabilitación!, ¡lo logró! (Su sonrisa desaparece).
Ángel: Te dije que no era de los que se daba por vencido, y ¿cómo te enteraste?, ¿te llamó?
Paty: No, el doctor Tarson me lo dijo.
Ángel: Pensé que te habías estado manteniendo al margen.
Paty: Imposible, es Terry del que estamos hablando.
Ángel: Sí, el tipo que te humilló, te ofendió y te corrió.
Paty: Sí, del mismo que me liberó de mis miedos y me llenó de confianza, el que me dio un puesto y un sueldo que no merecía, al cual le aprendí muchísimo y gracias a eso, tengo el trabajo de hoy en día, el que pagó la deuda de mi padre sin que nadie se lo pidiera, aun cuando no teníamos nada que ver, y del…
Ángel: Y del que sigues enamorada…
Paty: Y del que estoy agradecida por muchas cosas.
Ángel: No le debes nada.
Paty: Ni él a mí, ambos nos hicimos daño, pero al menos el que yo le hice valió la pena, y no puedo evitar que me dé gusto que lo haya conseguido.
Ángel: ¿Vas a buscarlo?
Paty: ¿Buscarlo? No, claro que no.
Ángel: ¿Y si él te busca?
Paty: No lo hará.
Ángel: ¿Y si lo hace? ¿Regresarías con él?
Paty: En algún lado leí que el corazón es como una hoja de papel, una vez arrugado, por más que lo intentes alisar, nunca vuelve a ser el mismo.
Y Terry Grandchester no sabe perdonar… ni yo olvidar.