17
PATY
Niego con la cabeza, tiene razón, Frankco tiene esa cualidad, pero mi necesidad de verlo despertar es más grande que mi cansancio.
Pego mi frente a su mano descansando un poco, siento que la oprime, me levanto enseguida para observarlo, frunce el ceño.
Le pido a Frankco que llame al médico, sale inmediatamente de la habitación, acaricio su frente y después de semanas finalmente vuelvo a ver el azul profundo de su mirada.
Paty: Tranquilo, no se mueva.
El médico aparece apartándome de su lado para tener mayor acceso a él.
Dr.: No te muevas, Terry. (Entrecierra los ojos, como queriendo enfocar la mirada, claramente está confundido.
Separa los labios). No hables, tienes la garganta seca, ¿me escuchas bien?
(Asiente). Sigue la luz con la mirada. (Coloca una lamparita frente a sus ojos, moviéndola de un lado a otro y él obedece.
Le acerca una botellita con un popote, da pequeños sorbos y traga el agua con dificultad). ¿Sabes quién soy?
Terry: ¿Cree que soy estúpido?
Cubro mis labios con una mano, su respuesta me hace sonreír y derramar un par de lágrimas al mismo tiempo, es él, ha regresado; mi corazón, mi alma entera que se mantuvieron en pausa desde aquel disparo, recuperan las ganas de vivir.
El tono profesional y preocupado del doctor Tarson, cambia al escucharlo.
Dr.: No, hijo, no eres estúpido, sigue sin moverte, ¿cómo te sientes? (Observa un poco el lugar).
Terry: Mareado… confundido, ¿qué paso?
Dr.: Tranquilo, esos síntomas son normales, estás en el hospital, sufriste un ataque en el jardín de tu casa, ¿recuerdas? (Cierra los ojos por un instante y los abre repentinamente, angustiado).
Terry: Paty, ¿dónde está Paty? (Me acerco al otro lado de su cama, intenta levantarse al verme, no obstante, el médico lo detiene colocando una mano en su pecho. Le sujeto la mano y acaricio su mejilla, estoy temblando de la emoción, la felicidad de tenerlo de regreso a mi lado).
Terry: ¿Estás bien?
Paty: Sí, gracias a usted, lo estoy. (Hace un gesto de dolor).
Terry: ¿No te hicieron daño?
Paty: No… Estoy bien. (Traga saliva con dificultad y cierra los ojos un instante con el ceño fruncido).
Terry: Iban… Iban a dispararte… Corrí hacia ti… Y todo se apagó. ¿Qué pasó? ¿Por qué no debo moverme? Siento las piernas, están ahí, ¿verdad? (Mi pobre Sr. confundido, toco una de sus piernas para tranquilizarlo).
Paty: Claro que sí.
Dr.: Tranquilo, tus piernas están bien, tú estás bien, son medidas que debemos de tomar, ahora sigue mis instrucciones. (Revisa su sensibilidad y la obediencia de sus extremidades reaccionando perfectamente).
Terry: ¿Me dirás ahora qué demonios pasó?
Dr: El disparo pasó rozando tu cabeza, provocando una inflamación cerebral, por lo cual tuve que inducirte a un coma, vas despertando.
Terry: ¿Cuánto tiempo estuve en coma? (Está asombrado y aún confundido)
Paty: Dos meses. (Oprime mi mano y finalmente se percata de que Frankco está en el fondo de la habitación, se acerca unos pasos).
Frankco: Me alegro de que ya esté de regreso, Sr.
Terry: ¿Dónde están? (Pregunta claramente refiriéndose a los tipos que nos atacaron).
Frankco: En prisión, Sr., pero puedo asegurarle que me encargué de ellos personalmente, aún después de que usted les dejó claro su error.
Dr.: Necesito que descanses y te relajes, mañana te haremos algunos estudios, será algo tedioso, te necesito descansado, cooperativo y de buen humor.
Terry: Está pidiendo demasiado, ¿cree que haya algo mal?
Dr.: No, te ves perfecto, pero prefiero asegurarme.
Terry: Tengo sed… Y necesito algo para el dolor.
Dr.: Puedes beber, lo que no puedes hacer es levantarte, te aplicaré más analgésico en el suero.
El médico hace algunas maniobras con el medicamento mientras nuestras miradas no se apartan. Cuando finalmente nos quedamos solos hundo mis dedos entre sus sedosos mechones oscuros y acercándome a su rostro no puedo evitar que una lágrima se me escape.
Terry: No llores, hermosa, estoy bien, hierba mala, nunca muere. (Logra sacarme una media sonrisa).
Paty: Apenas y puedo creer que esté de regreso, fueron tantos días…
Terry: ¡Dime la verdad! ¿No te lastimaron? ¿Estás segura? (Pregunta angustiado).
Paty: Estoy bien, Frankco llegó inmediatamente después de que usted cayera. Ahora no piense en eso, más adelante le contaré cómo estuvieron las cosas, ahora solo descanse.
Terry: He dormido los últimos dos meses, lo que quiero es escuchar tu voz, sentirte cerca, nena. (Me acerco acariciando sus labios con los míos, después de semanas, contesta mi beso, ¡necesitaba tanto esto!). Háblame, dime qué ha pasado todo este tiempo.
Su voz es áspera, tose un poco, por lo que le acerco el agua para que se aclare la garganta.
Le cuento que los chicos han estado aquí, que Adele está de regreso y que seguramente muy temprano aparecerá por esa puerta, le aseguro que el Paraíso marcha perfectamente y que solo necesita centrarse en su recuperación.
Terry: Jamás me habría perdonado si te hubieran hecho daño.
Paty: Ya le he dicho que estoy bien, olvidemos eso.
Terry: Te tenían sometida con un cuchillo en la garganta, iban a dispararte…
(Cierra los ojos con fuerza). ¿Cómo pude descuidarme de esa forma?
¿Y Jesse? ¿Dónde está ese imbécil? (Le explico que lo atacaron y quedó inconsciente.
No para de insultarlo, está alterándose y con ello el dolor se refleja en su rostro).
Paty: Por favor, mi Sr., no es momento para eso, acaba de despertar de un coma.
Terry: Tienes razón, ya has tenido suficiente. Te ves exhausta y más delgada.
Paty: Solo necesito que esté bien. Ahora descanse, por favor, descanse.
Nos contemplamos unos instantes hasta que finalmente cierra sus ojos y cae dormido.
Un par de horas después, Adele aparece llorando de felicidad porque su niño ha despertado.
Terry: ¡¡Apuesto a que esas lágrimas son porque aún no te has podido deshacer de mí!
!! (Ella, igual que yo, no lo puede creer, le besa la frente y acaricia su rostro, él se lo agradece con una dulce sonrisa).
Estoy bien, no te preocupes, seguiré haciéndote pasar corajes un buen rato.
(El doctor Tarson aparece en ese momento).
Dr.: No lo dudo ni por un momento. ¿Cómo te sientes? (Asiente). Bien, te quitaremos la sonda y te llevaremos a hacer los análisis.
Terry: Tengo una sonda… En mi…
Dr.: Estabas en coma, ¿qué esperabas?, vamos, señoritas, déjenme a solas con el Sr. del Paraíso.
El ceño fruncido de mi Sr. me dice que claramente no le gustó la idea, le doy un pequeño beso.
Paty: Nos vemos más tarde, coopere, por favor. (Lo sacan de la habitación en la cama. Después de un muy buen rato, regresa con cara de fastidio y dolor).
Terry: Responderá de una buena vez ¿por qué carajos tengo tanto dolor en el hombro, si no me he movido los últimos dos meses? (Exige. En la habitación nos encontramos Adele, el doctor Tarson y yo, Frankco escolta la puerta. Inhala profundamente tomando valor).
Dr.: Bien, tómatelo con calma o solo te lastimarás, te quiero como a un hijo y, además, soy tu médico, por eso decidí lo que era mejor para ti… Te operé el hombro.
Separa los párpados como si tuviese en frente a su peor enemigo, aprieta los puños y tensa la mandíbula.
TERRY
Terry: Que hizo ¿¿qué?? (Pregunto entre dientes, obligándome a no gritar).
Dr.: Físicamente estabas en el mejor momento para hacerlo, además, te has ahorrado semanas de reposo absoluto, lo cual ha sido muy favorecedor.
(Me enderezo, pero una fuerte punzada me retiene recostado, me sujeto el hombro y gruño de dolor sin poder evitarlo, arqueo la espalda, el pinchazo me recorre todo el torso, por eso tengo el brazo inmovilizado sujeto al pecho por un vendaje).
No te muevas, hijo, tranquilo. (El dolor es muy fuerte, sin embargo, mi ira y mi coraje lo son aún más, lo tomo por la solapa de la bata).
Terry: ¿Quién carajos lo autorizó?
Dr.: Tranquilízate, soy tu médico y el único con un vínculo legal, no necesito autorización de nadie.
Terry: Dije claramente que no la quería, ¿cómo carajos se atrevió?
Dr.: Suéltame, Terry, te estás lastimando.
Paty: Por favor, mi Sr., tranquilícese. (Lo suelto y giro a ver a Paty y Adele).
Terry: ¿Cómo demonios permitieron esto?
Paty: ¡¡Era lo mejor para usted!! (¿¿Qué?? ¿¿Lo mejor para mí??).
Terry: ¿¡Estuviste de acuerdo en esta mierda!?
Paty: Tranquilícese, por favor, si lo piensa… (Golpeo con el puño la cama).
Terry: ¡¡Con un demonio, Paty!! (El torso se me partirá en dos, mi respiración es forzada). ¡¡Lárguense!!
Adele: Mi niño… (Dice entre sollozos).
Terry: ¡¡¡Fuera!!!, ¡¡¡Frankco!!! (Grito y aparece en la habitación en una fracción de segundo). Sácalos de aquí. (Ordeno furioso entre dientes).
Frankco: Ya escucharon al Sr., por favor, desalojen la habitación. (Salen incapaces de mirarme a los ojos).
Terry: ¿¿Tú también estuviste de acuerdo en esta mierda??
Frankco: No, Sr., me opuse, pero el médico estaba convencido de que era lo mejor y quizás lo fuera, pero no era su decisión.
Terry: Acaban de joderme, Frankco… ¡¡¡Una vez más, mi propia gente acaba de joderme!!!
Frankco: Va a lastimarse, Sr., entiendo su frustración, pero ahora no hay más opciones.
Terry: ¡¡Ellos no me dejaron más opciones!!
«¿¿Cómo demonios pudieron hacerme esto? ¿Por qué Paty me traicionó de esta forma?».
Le ordeno a Frankco que haga guardia en la puerta y no permita el acceso a nadie, necesito estar a solas, necesito hacerme a la idea de lo que me han hecho, la forma tan baja en cómo me traicionaron, de cómo les valió madre los cientos de veces que les dije que no estaba dispuesto a hacerme la maldita operación.
Intento relajar los músculos o el dolor y la frustración no me dejarán pensar.
Una vez que el dolor me lo permite, llamo a Frankco y le ordeno que haga lo necesario para arreglar mi salida de este lugar.