13 #4
Terry: ¿No tengo derecho, Adele? ¿Por qué no le cuentas ya que tienen tan buena comunicación? (Continúa llorando, negando con la cabeza, mientras yo la rodeo a paso lento).
Terry: ¿No? Bueno, yo te contaré, los padres de Adele fueron criados de mi familia y ella creció en el castillo, sirviendo; el conde Grandchester la tomó como amante, una simple diversión, pero ella estúpidamente se enamoró.
Paty: Detente, Terry, no es necesario todo esto.
Terry: Tal vez tengas razón, Paty, y ella me quiera como a un hijo; el hijo que pudo tener con el conde, pero que perdió, dejándola sin posibilidad de volver a concebir.
Paty: Esto es demasiado cruel hasta para ti.
Terry: No, si la historia apenas comienza, eso fue un par de meses antes de que el conde se casara con mi madre y una vez que se casaron permaneció viviendo en el castillo, el conde era bastante práctico, tenía a su esposa y a su puta bajo el mismo techo.
Adele: No, Sr., eso no fue así. (Intenta defenderse).
Terry: ¿Vas a negar que perdiste un hijo del conde semanas antes de su boda?
Adele: No… Pero después de eso, él y yo no volvimos a estar juntos, él amaba a su madre.
Terry: Si hubieras tenido un poquito de dignidad te habrías largado del castillo, pero permaneciste ahí, enamorada como estúpida de ese malnacido.
Adele: ¡No tenía dinero, ni lugar a dónde ir!
Terry: Te quedaste porque no querías separarte de él. Sin importarte que estuviera casado con mi madre. Me viste nacer, cuidaste mis primeros pasos como si fuera el hijo que perdiste. Cuidarme era tu premio de consolación por haberle servido en la cama.
Adele: ¡Sr., por favor! (Suplica entre sollozos).
Terry: Pero el conde siempre te trató como lo que eras, una criada y una RAMERA.
Paty: Basta, Terry, ¡¡basta!! (Grita abrazándola).
Terry: Y a pesar de eso, a pesar de lo que te hizo, a pesar de lo que me hizo, lo sigues defendiendo, ¡¡sigues llorándolo!!
Adele: Yo siempre respeté a la señora Renata. (El hombro me está partiendo en dos y mi cólera aumenta).
Terry: No te atrevas a mencionar a mi madre.
Adele: Yo se lo juro, Sr.
Terry: Y después de tantos años. ¿¡Cómo es posible que lo sigas amando aún con todo lo que me hizo!?
Adele: Usted no lo recuerda, pero era un buen hombre.
Terry: ¡¡Me desgració la vida!!
Adele: Él se volvió loco de dolor.
Terry: ¡¡Y sigues defendiéndolo!! (Grito furioso).
Adele: ¡Era su padre! ¡Necesita perdonarlo!
Terry: Váyanse al carajo tú y él, ¡lárgate a Inglaterra a verlo y quédate en el castillo a recordarlo.
Adele: ¿¿Qué me quiere decir con eso, Sr.?? (Doy media vuelta para retirarme).
Terry: Que te vayas a Inglaterra y ¡no regreses! ¡¡Frankco!! Prepara el jet para mañana.
Cierro la puerta de un fuerte golpe, estoy lleno de rabia, asco, indignación, el dolor hace que me derrumbe sobre mis rodillas a un costado de la cama, me está matando, no puedo contener más los gruñidos de dolor, el brazo parece ser arrancado de mi cuerpo, llevándose medio torso con él.
Se burlaron de mi madre bajo su mismo techo y no solo eso, fue Adele, la única persona que me brindó cariño al quedarme solo, la que se quedó a mi lado durante el infierno cuando mi madre falleció; «¿se quedó por lástima, por culpa o por cariño?
, ¿por mí o por él?, porque era lo más cercano al hijo que perdió, el premio de consolación que la muerte de mi madre le trajo ¿o simplemente por el dinero?
», he mantenido demasiados años estas incógnitas dando vueltas en mi cabeza, desde que supe la historia de ella con el conde he estado lleno de sentimientos encontrados.
Con esfuerzo puedo levantarme, tomar una pastilla del buró y recostarme.
Un remolino de emociones me apuñala, ese malnacido me jodió la vida y, Adele, la que asegura quererme como a un hijo, después de tantos años le sigue llorando, ese maldito no lo merecía, no se merecía tanto cariño, el maldito amor te hace perder la realidad.
Intento quitarme la camisa, pero el dolor es demasiado. Me sujeto el hombro, ¿cuándo se acabará esta tortura?
Terry: ¡¡Carajo!! (Maldigo entre dientes).
No sé cuánto tiempo paso recostado, soportando y esperando a que el suplicio pase, cuando finalmente puedo moverme, me meto bajo la ducha, la simple caída de agua directa en el hombro es dolorosa, los días en que eso era reconfortante han terminado.
Al regresar a la cama vacía, entiendo que Paty no pasará la noche conmigo y ni siquiera tengo fuerzas para ir a buscarla, estoy demasiado agobiado, confundido y adolorido para hacerlo. Me coloco la pomada como puedo, y mi jefe de seguridad toca a la puerta.
Frankco: El doctor Tarson está entrando al Paraíso, Sr. (Lo que me faltaba).
Terry: ¿Qué hace aquí?
Frankco: Adele se sintió mal y la señorita Paty le llamó.
Terry: ¿Adele? ¿Qué le pasó?
Frankco: Se mareó, casi se desmaya, la llevé a su habitación, pero no mejoró, no paraba de llorar, así que la señorita Paty llamó al doctor Tarson.
Terry: ¡¡Demonios, Frankco!! ¡Vamos! (Doy unos pasos hacia la puerta, pero él no se aparta de mi camino).
Frankco: No creo que sea buena idea bajar ahora, eso solo la alteraría más. (Yo he sido el culpable de esto, si algo llega a sucederle… No me lo perdonaré).
Terry: Entiendo… Dejaré que el Doc la revise y después bajaré a ver cómo está.
Se queda para colocarme el vendaje y una vez que se retira, me tomo otra pastilla, el dolor aún es demasiado intenso, «¿qué demonios hice?».
Los minutos parecen horas, sin poder esperar más, bajo con cautela las escaleras, me encuentro con el Doc saliendo de la habitación de Adele, al verme se le encienden los ojos y se lanza sobre mí, veo venir el empujón, pero no meto las manos para detenerlo.
Me empuja con ambas manos por el pecho, lo que me provoca una punzada, cierro los ojos un momento para soportarlo, merezco esto y más.
Dr.: ¿¿Qué demonios le dijiste para ponerla así?? (Cuestiona furioso y tiene toda la razón de estarlo).
Terry: ¿Cómo se encuentra?
Dr.: ¿Ahora te preocupa? ¿Qué carajos le dijiste?
Terry: ¿Cómo-se-encuentra? (Inquiero en tono gélido, está demasiado cerca de mí y Frankco está pendiente de cada movimiento).
Dr.: ¡Me dirás qué carajos le dijiste! (Exige casi a gritos).
Terry: Nada que no fuera cierto, que fue amante del conde.
Dr.: ¿Cómo te atreves? ¡Esa mujer ha sido como una madre para ti todos estos años! (La rabia me invade nuevamente).
Terry: ¡¡Pero no lo es!! Y mientras mi madre vivió, la ofendió con su presencia.
Dr.: ¡Se quedó contigo!
Terry: ¿Por qué? ¿Por qué se quedó? ¿Por lástima? ¿Porque yo era lo único que le recordaba a él? ¿Porque yo era el hijo que no pudo tener? ¿Por el dinero? ¿Por qué?
Dr.: ¡Esa mujer te ha dado su vida!
Terry: ¿A mí? ¿¿O al recuerdo del maldito conde??
Dr.: ¡Tiene años que murió!
Terry: ¡Y no ha dejado de pensar en él un solo día! (Nos retamos con la mirada, demasiado cerca uno del otro).
Paty: ¡Sus gritos se escuchan adentro! ¡Van a despertarla! (Advierte saliendo de la habitación de Adele).
Terry: ¿Cómo se encuentra?
Paty: Se quedó dormida con el calmante, pero si siguen discutiendo así, la volverán a alterar. (El Doc da media vuelta dándome la espalda y frotando su frente, mientras yo presiono mi pecho, el dolor no me da tregua).
Terry: ¿Estará bien? (Pregunto en un tono más sereno).
Doc.: Eso espero, dormirá toda la noche con el calmante que le di.
La mirada que Paty me dedica está llena de reclamo, no puedo tener una discusión más esta noche, estoy exhausto, tanto física como emocionalmente. Sin más que añadir, subo a mi habitación e intento dormir.
–¡¡Sácame de aquí, Adele, por favor, sácame de aquí!! (Suplico entre sollozos sentado a un lado de la cama, aterrorizado mientras ella me abraza).
–No puedo, mi niño, no puedo. (Solloza conmigo al tiempo que intenta consolarme).
–Quiero irme con mi mamá.
–¡No diga eso, niño!
–Yo no la quería matar, ¡yo no quería!
–¡No fue su culpa!
Despierto sobresaltado con la mano de Paty sobre mi frente. Nos miramos en silencio por un momento, me levanto lentamente, el maldito hombro duele, siempre duele…
No logro descifrar su mirada y su silencio me descoloca.
Terry: ¿Cómo se encuentra?
Paty: Continúa durmiendo. (Un silencio nos invade, quiero abrazarla, pero a pesar de tenerla al alcance de la mano, una muralla helada nos separa. Se mete al vestidor y al salir tiene puesta su pijama, dispuesta a abandonar la habitación).
Terry: Podrías… (No sé qué más decir, ¿debo pedirle que se quede, que me abrace?, regresa a mi lado y me ofrece una pastilla, niego con la cabeza, ya he abusado del medicamento). El dolor aún es soportable, no es eso lo que necesito ahora. (En cuanto la tomo de la mano, la aparta).
Paty: Nunca creí que pudiera ser tan cruel con alguien que lo quiere tanto. (¿Cruel? Sí, siempre lo he sido y nunca me ha importado, incluso lo he disfrutado, pero esta vez es distinto, no sé qué sentir o más bien, no sé descifrar la tormenta de sentimientos que azotan mi pecho).
Terry: Tú no lo entiendes.
Paty: ¿Y usted sí? Sus amigos, Frankco, Jesse, el doctor Tarson, todo mundo ve cómo esa mujer se preocupa y se desvive en atenciones por usted, ¿cómo puede ser tan ciego?
Sé que me quiere, ha estado a mi lado toda mi vida, pero ¿me quiere a mí?, ¿o por lo que ve en mí de él?, ¿o al hijo que perdió?, si me quiere tanto, por qué aún le llora al tipo que me jodió la vida.
Terry: Es más complicado de lo que parece.
Paty: Con usted todo es complicado, Sr.
Abandona la habitación, echo la cabeza hacia atrás, observando la oscuridad del lugar, de mi interior…