13
TERRY
Este imbécil se ha propuesto salir por partes del Paraíso, sería muy fácil romperle los huesos, ya se la he perdonado dos veces, no habrá una tercera.
Terry: No es de tu incumbencia. (Se atreve a sonreír sabiendo que ha golpeado en el blanco. «¡No tienes idea a quién quieres joder!», beso a mi chica a profundidad frente a sus narices, al despegarme de ella, su rostro y el cuerpo tenso irradia celos, entonces soy yo quien sonríe).
Adele nos sirve la comida, la conversación fluye, pero cada vez que nuestras miradas se encuentran, es claro que tenemos ganas de arrancarle la cabeza al otro.
Alicia comenta que tiene siete meses que sin encontrar un empleo donde pueda ejercer su carrera y que sea más o menos decente la remuneración, así que se encuentra estudiando alemán.
Terry: Puedo ofrecerte trabajo.
Alicia: ¿De verdad? ¿Tiene vacantes disponibles?
Terry: No lo sé con exactitud, pero estoy seguro de que podremos acomodarte con facilidad.
Paty: ¿Lo dice en serio, mi Sr.?
Terry: Por supuesto, Alicia, tendrías un buen empleo, te aseguro que aprenderás mucho, estarás cerca de tu mejor amiga y el Paraíso ganará a una excelente empleada. Todos ganamos. (A ambas se les iluminaron los ojos).
Alicia: Eso sería estupendo.
Terry: Puedo ofrecerte una habitación sencilla de uno de los hoteles para vivir, sería parte de tus prestaciones, así que tú decides, eso sí, yo te doy la entrada, tú tienes que mantener el empleo.
Alicia: Muchas gracias, pero…
Paty: Pero ¿qué?, sería genial.
Alicia: Tengo que consultarlo con mis padres, cambiar de residencia no es cualquier cosa, aunque, si por mí fuera, me quedaba ya mismo.
Terry: No hay prisa, regresa a Monterrey, termina tu curso de alemán, mientras tanto, convence a tus padres y después te regresas con todas tus cosas. ¿Te agrada la idea?
Alicia: Sí, claro, es perfecto, muchas gracias.
Mi chica se lanza a mis brazos, llenando mi rostro de besos, las chicas suben a la segunda planta por lo que me quedo solo con el imbécil.
Ángel: Acaba de comprarle la mejor amiga a su novia.
Terry: No se la compré, ella ya la tenía, solo la acerqué, claro que también la alejé de ti, espero no me guardes rencor por eso. (Utilizo todo el sarcasmo del que soy capaz, su cara de rabia contenida me hace disfrutar aún más).
Ángel: ¿Por eso le ofreció el empleo?, no, por supuesto que no.
Terry: Claro que no, tú a la que quieres tener cerca es a Paty, a MI mujer.
Ángel: Con qué orgullo la llamas tu mujer, así deberías respetarla. A una mujer como ella no se le habla como lo haces, pero, dime, Terry, ¿estás celoso? (Mantengo el rostro impasible, aunque quiero arrancarle la cabeza).
Terry: ¡Siempre la he respetado!, ¿y de quién se supone estaría celoso?
De un tipo que ha permanecido en la friendzone por ¡¡años!
! (Me burlo, provocándolo, sacándolo de sus casillas, necesito una sola excusa para quitarle la estúpida sonrisa a golpes).
Dime una cosa, ¿nunca le has dicho que estás estúpidamente enamorado de ella, porque sabes que no te corresponderá?
, ¿o porque te sientes culpable? (Los ojos casi se le salen de las órbitas, aprieta los descansabrazos de la silla.
«Compórtate como hombre y arreglemos esto de una maldita vez»).
Ángel: ¿De qué crees que habría de sentirme culpable?
Terry: ¿De verdad lo preguntas? (Levanto la voz, al tiempo que me pongo en pie y lo apuno con un dedo).
Esa noche la atacaron por tu culpa. (Me imita levantándose, solo la mesa nos separa, su rostro refleja confusión, culpa, pero lo más sobresaliente, unas inmensas ganas de golpearme, «¡vamos!
, dame una excusa, solo una»). La golpearon por tu culpa, casi la…
Paty: ¡¡Terry!! (Grita a mis espaldas, pero a estas alturas mi sangre hierve, la ira que he contenido toda la semana está a punto de desbordarse, quiero triturarlo con mis propias manos. Paty se acerca quedando a escasos pasos de mi costado). ¿Qué estás diciendo? ¡Eso es mentira! Él…
Terry: ¡¡Mentira!! ¿Qué clase de idiota deja ir sola a una jovencita en plena madrugada?, si este imbécil se hubiera comportado como hombre esa noche, no te habrían lastimado.
Paty: ¡¡Basta, Terry!! Eso es demasiado cruel. (El rostro desencajado de Ángel contesta mi pregunta).
Terry: Así que era eso, por eso nunca le confesaste tu patético amor, te sentías culpable.
Ángel: Paty, yo… (Baja la mirada).
Terry: Culpable de no prevenirlo, de no evitarlo y una vez hecho, ni siquiera haberlo hecho pagar. Lo tenías ahí y se te fue de las débiles manos. (Camino hacia él, lo voy a…) ¿¿Con qué cara te dices su amigo?? (Mi chica se interpone entre los dos).
Paty: ¡Basta, Terry!, ¡ya basta!, ¡él me salvó!
Terry: ¿¿De qué carajos te salvó??, te limpió las heridas y te dio palmaditas en el hombro, ¡fue él quien te empujó a eso!
Paty: ¿Cómo puedes decir todo eso? ¡Tú no estuviste ahí!
Terry: No, pero el cobarde al que tú llamas amigo, sí, y no te sirvió de nada. (Ella pretende defenderlo una vez más, cuando él la interrumpe).
Ángel: Tiene razón.
Terry: Claro que tengo razón. (Paty busca su mirada).
Paty: No, Ángel, no…
Ángel: No debí dejarte ir sola esa noche y cuando lo tuve en frente, no pude hacerlo pagar por lo que te hizo, estaba demasiado ebrio… ¡Lo siento, Paty!
Terry: ¡Sentirlo no arregla nada!
Paty: ¡¡Basta, Terry!!
Terry: Y después de eso, te traigo aquí y me agradeces teniendo el cinismo de desear a mi mujer frente a mis narices.
Ángel: Tal vez yo no la merezca, pero tú no la mereces más que yo.
Terry: ¿¿¡Qué carajos¡??
Ángel: Porque bajas el dinero de los árboles, ¿¡crees que debe hacerte reverencias!
? Ella es una mujer a la altura de cualquiera, no tienes derecho a tratarla como lo haces, la has humillado pasándole infinidad de mujeres frente a sus narices.
No se merece algo así. Y no puedo creer que tú se lo hayas permitido, Paty.
¡¡Te metió a un burdel!! Solo faltó que te ofreciera a otros como un trozo de carne.
Paty continúa en medio de ambos, pero mi límite ha sido rebasado, la esquivo y como puedo lo tomo de la camisa. «¿Quién demonios se cree este hijo de puta?». Estoy a punto de reventarle el rostro de un puñetazo cuando Paty me detiene el brazo.
Paty: No lo hagas, no lo toques, Terry, o…
Ángel: Déjanos arreglar esto.
Paty: ¡¡NOO!! Terry, basta, deja que se vaya de una vez. (Lo suelto con la rabia tensando cada uno de mis músculos).
Terry: ¿¿O qué??, no saldrá del Paraíso entero.
Alicia: Después de lo que se ha dicho, dudo mucho que siga entero. (Añade desde mi espalda. Se hace un silencio por un momento).
Paty: ¡¡Jesse!! Lleva a mis amigos al aeropuerto, por favor.
Ángel: Ven con nosotros, tú mereces a un hombre que te ame, que te dé tu lugar, ¡¡que te respete!! (Una sola palabra más y ni su madre reconocerá el cadáver. Paty lee perfectamente mis pensamientos).
Paty: Te quiero mucho, Ángel, pero eso no te da derecho a juzgarme. Alicia, váyanse, después hablamos.
Su amiga toma del brazo a Ángel y lo saca de la casa, no sin antes chocar miradas conmigo, ya nos volveremos a topar, tarde o temprano su asquerosa sangre manchará mis nudillos.
Terry: Si vuelvo a verlo…
Paty: ¿Cómo se atreve a decir todo eso?
Su tono de voz es más alto de lo normal, tiene los ojos llenos de rabia diluida en lágrimas.
Terry: Es la verdad, una que te has empeñado en oscurecer queriéndolo pintar como héroe cuando no fue más que un cobarde.
Paty: ¡¡No tenía derecho de hablarle así!!
Estoy lleno de rabia, las punzadas en el hombro me están matando y a ella se le ocurre decir que ¡no tengo derecho!
Paty: No soy una de esas pinturas que compra en alguna subasta en New York, Ángel es muy importante para mí, él me salvó de ser violada, curó mis heridas, gracias a él pude salir de mi habitación, él…
Terry: El hijo de puta no dejó de tragarte con la mirada desde que llegó.
Paty: ¿No se supone que, a un hombre de mente abierta como usted, eso no le molesta?
Terry: No me jodas con eso, Paty, me esforcé por ignorarlo, ¿quién carajos se cree ese imbécil para desafiarme? Ese cabrón se empeñó en provocarme, tú lo viste ¡¡carajo!!
Paty: Ángel no quería provocarlo, me defendió de usted y de la forma en como me habló. (Me acerco a ella, nuestras miradas se retan).
Terry: ¿¿Te defendió de mí?? ¿Estás consciente de la estupidez que hiciste?, eso no era defendible. El tipo es un imbécil, ¿por qué carajos insistes en verlo como un héroe, como un amigo, cuando ha sido tu perro todo este tiempo?
Paty: Ángel ha sido el mejor amigo y usted no tenía derecho de hablar de eso, ni siquiera con él, lo hizo con la intención de lastimarlo, joderlo de una forma cruel y todo ¡¡por sus estúpidos celos!!
Terry: ¿¿¡¡Celos!!?? ¿¡Celos!?
Paty: Sííí, celos, ni siquiera tiene los pantalones para admitirlo, (mi sangre hierve de rabia con cada palabra). Y ahora puede entrar a su maldito gimnasio y destrozarse como siempre lo hace… Pero no espere que al terminar esté ahí para usted.
Se va dejándome con su nombre en la boca, los puños me tiemblan de coraje, de impotencia y el hombro a cada segundo duele más, necesito sacar todo esto de alguna maldita forma y sí, el gimnasio es la única opción que tengo.
Al entrar prácticamente me arranco la camisa, los zapatos y el cinto.
Comienzo lanzando patadas, el dolor en el hombro no me permite usar los brazos, en cada patada veo el rostro de ese imbécil deseando tener en su cama a mi mujer, queriendo alejarla de mí, pateo con furia una y otra y otra vez, hasta que la imagen de Frankco aparece a la entrada del gimnasio.
Me detengo, me percato de que el vendaje está empapado de sudor al sujetarme el hombro, el dolor es demasiado agudo, el pecho me quema y el movimiento de cada músculo es un suplicio.
Terry: ¿Dónde está? (Cuestiono con temor. Se acerca tomando una toalla y ofreciéndomela).
Frankco: En su habitación. (Me seco el rostro con la toalla al tiempo que su respuesta me complace).
Terry: ¿Por qué me interrumpes?