12 #4
La laguna de Bacalar debe tener poderes cursis y románticos, porque mi Sr. está vuelto todo miel. Al llegar a casa, bajamos del auto, me carga sobre sus fuertes brazos y nos dirigimos a la habitación.
Terry: Hoy serás la que me diga qué quieres que te haga.
Sus ojos brillan y mi vientre se contrae por la expectativa…
La mañana siguiente, seguimos su rutina como de costumbre, me levanto con él a ejercitarme, no quiero que lo que con tanto esfuerzo logré se venga abajo, hablando específicamente de mi trasero. Pasaré el día con los chicos, pero antes de eso iré a la oficina, necesito arreglar un par de pendientes.
Lía me ve con cara de “auxilio”, la pobre tiene muchísimo trabajo sin mí, me siento culpable por ello, así que les escribo a los chicos para que pasen por mí ahí al medio día.
Me pongo manos a la obra, contestando correos, archivando algunos documentos, firmando otros, regresando llamadas, etc., etc., etc.
Al medio día se abre el elevador revelando a mis amigos que quieren conocer mi oficina. Les presento a Lía y pretendo ir a despedirme de mi guapo jefe, cuando sale hecho un energúmeno de su despacho.
Terry: ¿¡Quién de ustedes dos, fue la incompetente a la que se le olvidó avisarme de la llamada del señor Slim!?
Prácticamente está gritando, ignorando por completo a mis amigos. Lía se congela y en ese momento recuerdo la llamada de la asistente del señor Slim, debí avisarle enseguida, pero me distraje y se me olvidó por completo. La sangre se me baja a los pies, va a matarme.
Paty: Yo recibí esa llamada. (Respondo en voz baja y temblorosa, metí la pata y lo hice hasta el fondo).
Terry: ¿¡Tienes una puta idea de quién es el señor Slim!? Noo, espera, claro que sabes quién es el señor Slim, hasta el barrendero sabe quién es.
Paty: Yo, lo lamento… (Se acerca imponente, amenazante y furioso).
Terry: ¿Lo lamentas? ¿Lo lamentas? No es el hombre más importante del país, nooo, tal vez es el hombre más importante de América, ¿qué carajos tienes en la cabeza? ¿Palomitas acarameladas? No me jodas, Paty. (Sigue acercándose, pero Ángel se interpone entre los dos).
Ángel: No es necesario que le hables de esa forma, cualquiera se equivoca.
Terry: ¿¿Tú qué carajos haces en mi oficina??
Paty: Venían por mí, yo les dije que podían pasar. (Salgo de detrás de la espalda de Ángel).
Terry: Tú les dijiste, ¿¿qué?? Esta es mi puta oficina, yo decido quién cruza por ese ascensor y quién ¡¡NO!!
Paty: Lo lamento, Sr.
Terry: Tus estúpidas disculpas no solucionan que Slim tenga esperando una semana a que le regrese la llamada. ¡¡Carajo, Paty!! Estamos hablando de negocios de miles de euros.
Ángel: ¿No eres ya lo suficientemente millonario?
Terry: Cierra la puta boca y sal de mi oficina.
Ángel: Paty se va conmigo, no permitiré que le sigas gritando. (Terry se acerca demasiado a Ángel).
Terry: Le hablo a mis empleados como se me da la puta gana, LÁR-GA-TE, no lo repetiré.
Tomo a Ángel del brazo y lo dirijo al elevador junto con Alicia que se ha quedado petrificada desde que Terry salió de su oficina.
Paty: Los veo más tarde, yo les escribo.
Ángel: No te quedarás aquí con este animal.
Paty: Ángel, por favor.
Le suplico con la mirada que se marche, que no haga más complicadas las cosas al tiempo que presiono el botón para que se vayan.
Mi Sr. vuelve a recordarme lo incompetente que he sido y que nadie, excepto él, puede autorizar la entrada a su piso, que no me tome atribuciones que él no me ha dado, finaliza ordenándome que me retire ya que no quiere verme.
Hacía mucho tiempo no lo veía así de furioso.
Me retiro avergonzada con Jesse tras de mí a alcanzar a mis amigos.
Ángel: ¿Cómo es posible que te hable así?, peor aún, ¿cómo es posible que tú se lo permitas? (Cuestiona indignado).
Paty: Es el jefe y yo cometí un error, un grave error.
Alicia: ¿¿Estaba hablando de Slim, el hombre considerado más rico del mundo en entre los años 2010 al 2013??
Paty: Sí, ese Slim.
Alicia: Weeeeey, yo te hubiera despedido en ese momento.
Ángel: ¡¡Alicia!!
Alicia: ¡¡Ángel!! Tiene razón de estar así de enfadado.
Paty: Lo sé, lo sé, fue un grave error.
Después de debatir si mi Sr. tiene razón o no en querer cocinarme en aceite hirviendo por mi estúpida omisión. Alicia tiene una gran curiosidad por visitar la playa del Delux y Ángel lo deja a nuestra consideración, así que vamos a caminar por ahí.
Solo nos encontramos con chicas en topless, afortunadamente. Ángel no se aguanta la curiosidad y me pregunta si he ido al bar de intercambio de parejas, así que les platico mi experiencia en el lugar. Alicia luce curiosa, pero no tanto como para ir, a Ángel en cambio parece no gustarle la idea.
Más tarde tomamos clases de esquí que resultan todo un reto, deslizarse sobre el agua a esa velocidad, es increíble, también andamos en moto acuática y después de comer, recorremos tiendas.
Le envío un mensaje a mi Sr. para avisarle dónde me encuentro, mas no obtengo respuesta.
Regreso tarde a casa, mi Sr. acaba de ducharse, llego justo para colocarle la pomada, parece un poco más relajado que en la tarde, me comenta que ha podido hablar con el señor Slim, el cual está interesado en adquirir algunas propiedades de él en Inglaterra y está pensando en vendérselas.
Tras una ducha refrescante me meto entre las sábanas y le platico mi día, estoy disfrutando de la compañía de los chicos, aunque ya mañana regresan a Monterrey, lo cual parece aliviarle.
Terry: Mañana, después de que tus amigos se vayan quiero que regresemos a mi rutina habitual, ¿de acuerdo? (Parece preocupado, pensativo, es raro verlo así. Acaricio su mejilla).
Paty: ¿Qué le preocupa, mi Sr.? ¿Es por lo del señor Slim?
Terry: No, eso ya quedó solucionado, solo… Necesito que todo regrese a la normalidad.
Paty: Así será.
Al día siguiente, les platico a mis amigos que el malentendido con mi Sr. se ha aclarado y ya se le pasó el coraje.
Al llegar, saludo amablemente y me da un cálido beso.
Ángel: No siempre aplica lo de la puntualidad inglesa, ¿verdad?
Terry: Le avisé a “MI” mujer que llegaría antes de las tres, no di una hora en específico, tenía que dejar resuelto un negocio de… (Hace un ademán para quitarle importancia). Bueno, igual no entenderías. (Usa un tono despectivo).
Ángel: No soy estúpido. (Responde indignado).
Terry: Eres médico, no se supone que lo seas, pero dudo que entiendas de divisas y de jugar en la bolsa de valores.
Ángel: Claro, cada quién en su ramo, aunque usted me lleva ventaja, debe estar muy bien informado sobre músculos, tendones, ligamentos e incluso huesos, por su problema en el hombro izquierdo. ¿Qué es lo que padece?, bursitis de hombro, capsulitis retráctil, tendinopatía…
Casi puedo ver cómo se le enciende la sangre a mi Sr., Frankco interviene para ofrecer algo de beber.