12 #3
Alicia y Ángel bajan de la camioneta con la misma expresión de incredulidad que Paty ante tanta belleza natural.
El cielo despejado, el sol brillante, el aire puro y fresco… Caminamos sobre los viejos tablones que forman los modestos muelles, seguramente hechos por las personas del pueblo.
Alicia: Nunca imaginé un lugar así.
Terry: La laguna de Bacalar se caracteriza porque en ella pueden distinguirse 7 tonos de azul, desde el más claro y brillante, hasta el más oscuro, debido a su gran profundidad; por las características del agua, prácticamente no hay vida marina, así que como pueden contemplar, es una piscina natural.
Paty: ¡¡Quiero meterme ya!! (Exclama entusiasmada).
Terry: Espera a que lleguemos a las cabañas, nena.
Alicia: Dan ganas de llorar ante tanta belleza.
Terry: Las lágrimas estropearían tu visión, además de que no soporto ver a una dama llorar.
Paty y Alicia me dedican una sonrisa, mientras Ángel continúa inmerso ante los colores brillantes lugar.
Minutos después nos dirigimos a las cabañas que están entre senderos empedrados, con lindos jardines y palmeras alrededor.
El dueño del lugar me está esperando, cordialmente nos muestra nuestras habitaciones, literalmente están sobre la laguna, amuebladas con un exquisito color marfil.
Al salir de la habitación hay una hamaca, un paso más y estás nadando en la espectacular laguna.
Un lugar perfecto para descansar, justo lo que yo necesito.
Dejamos nuestras cosas y vamos a comer, por supuesto frutos del mar; ceviche de pescado y camarón, langosta, clamatos frente a una espectacular vista, mi chica a mi lado, lo único que puedo pedir es que el resto de la vida humana a mi alrededor desaparezca…
Al finalizar el postre, se acerca el capitán de meseros indicando que el pequeño yate se encuentra listo para cuando yo lo indique ya que el dueño del hotel nos tiene preparado un recorrido por la laguna, de esa forma podremos contemplar, nadar y disfrutar de los siete majestuosos colores.
Ya he hecho este recorrido en varias ocasiones, pero ellos tres se muestran emocionados.
Terry: Tú los acompañarás. (Ordeno a Francko).
Con la sola mirada me demuestra que no está de acuerdo en dejarme solo, pero se limita a asentir sin rechistar.
Paty insiste en quedarse conmigo, pero no se lo permito, finalmente, aunque no me gusta la idea, son sus invitados, más adelante tendremos la oportunidad de recorrer la laguna solos, por lo pronto aprovecharé este tiempo para descansar en la hamaca.
El dolor de ayer me demuestra que me he estado excediendo, no fue un episodio de dolor repentino, fue gradual, nunca bajó, aun con las pastillas el malestar ha aumentado de intensidad, ahora estoy evitando unos cuantos entrenamientos para mantenerme estable, no quiero ni pensar en suspenderlos por completo por esta maldita lesión.
En poco tiempo me haré los estudios anuales, si mi condición ha empeorado, el Doc insistirá en su tortuosa operación y no estoy dispuesto a realizármela, no volveré a pasar por ese infierno.
¡Quiero una maldita vida normal!, sin dolor, sin pastillas, sin vendajes… sin pesadillas.
Cuando mi chica regresa, el astro rey ha terminado su jornada, dejando un suculento bronceado sobre la blanca piel de mi hermosa dama.
La recuesto sobre mí para contemplar el ocaso, juntos, solo el sonido del agua tranquila rebotando ligeramente en los tablones que sostienen la cabaña interrumpe el silencio, este es uno de los pequeños momentos perfectos que hacen que todo valga la pena.
Solo viste su bikini aún húmedo, su rostro cálido sobre mi pecho desnudo, acaricio su espalda y su aroma a exquisito chocolate me inunda.
Terry: ¡¡Te quiero, hermosa!!
Paty: Y yo a usted, mi Sr.
Cuando la oscuridad es demasiada me levanto a encender las luces y traerle agua para beber, necesita hidratarse después de pasar tanto tiempo bajo el sol. Su celular que dejó sobre la cama comienza a vibrar. Lo tomo para llevárselo y en la pantalla aparece la estúpida sonrisa de Ángel.
Le extiendo la botella de agua y observa su celular en mi mano.
No quiero que este momento de intimidad termine, no solo acariciaba su piel, logré acariciar su alma en el silencio de la noche, estoy tentado a dejar caer el móvil a la laguna…
Levanto el celular, le muestro quién es el que llama y contesto.
*Terry: ¿Sí?
*Ángel: ¿¡Terry!?
*Terry: Salgan a divertirse, Paty y yo lo haremos en privado, mañana nos vemos para desayunar.
Cuelgo sin esperar su respuesta, clavo la mirada en la de mi chica, para descifrar si se ha molestado, pero sus ojos cálidos me dejan saber que le ha gustado.
Paty: ¿Cómo es que nos vamos a divertir en privado, mi Sr.?
Terry: Voy a acariciar cada centímetro de tu piel. (Se levanta de la hamaca).
Paty: ¿Qué más me hará, mi Sr.?
Terry: Voy a degustar tu sabor.
Se quita la parte superior del bikini, su mirada ardiente, su voz sensual y sus movimientos provocadores me transportan a otra dimensión.
Sus ojos bajan justo al lugar donde comienza a estorbarme la ropa, con toda esa seguridad que ha adquirido sobre mi cuerpo, desabrocha mi bermuda y baja el zipper.
Y pensar que la primera vez que me vio duro, se giró con las mejillas entintadas de carmín.
Cuánto han cambiado las cosas desde entonces… afortunadamente.
Frota mi miembro por encima del bóxer, sus caricias lentas me encienden la sangre como un volcán preparándose para la erupción.
Paty: ¿Qué más, mi Sr?, quiero escucharlo. (Está citando cada una de las veces que le he preguntado lo mismo).
Terry: ¿Te excita escuchar lo que deseo hacerte?
(Asiente). Después de degustar hasta la última gota del éxtasis de entre tus piernas, mientras el viento se lleva tus gemidos, entraremos a la laguna, para que el agua controle la lava ardiente que recorre mis venas; nos llenaremos de caricias, al tiempo que frotaremos nuestros cuerpos me apoderaré de tu boca, te sujetaré con fuerza por el cabello, enredarás tus piernas sobre mis caderas, me sentirás duro y lleno de necesidad por hacerte mía.
Entraré y saldré de ti, mientras nuestras lenguas danzan reclamándose.
Aceleraremos los movimientos sin proponérnoslo, el calor de nuestros cuerpos provocará que el agua a nuestro alrededor se evapore, flotaremos, gemiremos uno al oído del otro, sin importarnos que alguien pueda escuchar la necesidad de expulsar tanto deleite, te pediré que me mojes, lo harás para mí, disfrutarás como nunca lo has hecho, a la par que tu imagen y cada poro de tu piel me hechizan, haciéndome perder el control.
La luna reflejada en la laguna será testigo de mi adoración por ti y te haré el amor, como si fuera el último puto día de mi vida.
PATY
Lo siento acariciar mi cabello, su respiración serena y su mirada cálida, sin abrir los ojos le doy los buenos días.
Terry: Buenos días, ¡tramposa!
Paty: ¿Por qué tramposa?
Terry: Creí que dormías.
Paty: No quiero despertar, pasé una noche deliciosa y no quiero que termine.
Terry: Los buenos momentos solo son eso, momentos.
Paty: Eso no suena muy alentador.
Terry: “Nadie dijo que la vida fuera fácil”, anda, es tarde y tu amigo seguro no tarda en llamarte.
Paty: ¡¡No quiero!! (Hago un puchero y tiro de una almohada para cubrirme el rostro).
Terry: No seas malcriada y levántate, en verdad es tarde, nena.
Paty: Para usted las seis de la mañana es tarde y usted tiene la culpa por desvelarme tanto.
Terry: Anoche no te quejabas, despierta por las buenas o tendrá que ser por las malas.
Paty: ¿Y qué hará? ¿Me arrojará al agua?
Terry: Esa es una excelente idea.
¡¡Idiota!! Me arrepiento en cuanto escucho sus palabras, me levanta en brazos de un solo movimiento mientras yo me aferro a su cuello.
Le pido una y otra y otra vez que me baje, que no juegue, pero sale y la claridad es demasiada, tengo que abrir los ojos, la impresionante vista en primer plano me roba el aliento.
Mis amigos nadan en la laguna frente a su cabaña, justo al lado de la nuestra, espero no nos hayan visto o escuchado anoche.
Terry: Es un lindo día. ¿Quieres nadar un rato antes de irnos?
Asiento, gira el torso para regresar a la cabaña, pero un instante después estoy volando sobre el agua, diferentes tonos azulados pasan frente a mí, el choque contra el agua termina de despertarme y poner en alerta cada uno de mis sentidos, ¡me arrojó!, el hijo de su….
Salgo a flote queriéndomelo comer con los ojos mientras él se dobla de risa. Alicia se ríe a mis espaldas, incluso Frankco fuera de su cabaña se ríe a mis costillas, Ángel es el único que no lo hace. Exclamo su nombre completo, es lo único que se me ocurre decir.
Los rayos del sol hacen brillar su oscuro cabello y sonrojan su piel, solo trae puesto el traje de baño y una vez que puede dejar de reír se lanza al agua. Sale a la superficie justo frente a mí, tomándome por la cintura.
Terry: ¡¡Te ves preciosa haciendo pucheros y te quiero!!
Las palabras pronunciadas con tanto sentimiento desarman mi absurdo enojo.
Nadamos y disfrutamos del agua, incluso invitamos a Frankco a que se nos una, pero, como siempre, muy en su papel profesional, se niega.
Mientras comemos mi Sr. está de excelente humor y más cariñoso de lo habitual, me mantiene abrazada y besa los nudillos de una de mis manos.
Alicia: Me encanta verlos así de enamorados.
Terry: El dichoso amor está sobrevalorado. (Besa mi frente). Paty me quiere y yo a ella, somos perfectamente conscientes de nuestros sentimientos.
Ángel: ¿Estás diciendo que no amas a Paty?
Terry: Entendiste el punto.
Ángel: ¿Y tú estás de acuerdo con eso? (Me pregunta).
Paty: Es una forma de ver las cosas.
Le resto importancia y es así como quiero verlo, aunque casi puedo asegurar que me ama, me ama tanto como yo a él.
Regresamos al Paraíso, no sin que mi Sr. les deje claro a mis amigos que el resto del día me secuestra solo para él, pero que mañana después del desayuno, podrán tener el privilegio de mi compañía.