12 #2
Equipo 2: Alicia, Carlo, Nois y Ángel.
Dimitry ya ha terminado demasiadas veces en el suelo en estos juegos y prefiere no ensuciarse las bermudas.
La alineación es sencilla, dos defensivos y dos a la ofensiva. Dejar salir nuestro lado animal siempre nos provoca euforia. Carlo se truena el cuello antes de colocarnos en posición.
Alicia le pasa el balón a Carlo de entre las piernas, este corre y Dereck corre tras él para arrollarlo. Ambos terminan en el suelo. Las chicas hacen un gesto de dolor. El Doc se asegura de que se encuentren bien, sin embargo, antes de levantarse comienzan a reír entre insultos.
Carlo a pesar del fuerte golpe que se llevó, no soltó el balón, por lo que tienen un par de oportunidades más. Ángel me dedica una mirada desafiante, ¡idiota!
Nois le pasa el ovoide a Ángel. Paty grita que es suyo y se va tras él, me paralizo viendo a mi chica correr pretendiendo taclearlo, ese imbécil es de mi tamaño. Al verla, sonríe, suelta el balón y la recibe prácticamente con los brazos abiertos cayendo entre risas con ella encima.
Toretto aparece ladrando eufórico, al parecer no soy el único que quiere arrancarle la cabeza.
Le acababa de advertir en la mañana que no quería ver sus asquerosas manos sobre ella y le valió madre.
Ángel: Nosotros también jugábamos en la universidad, Paty siempre logró derribarme.
Paty: Siempre me has dejado ganarte, eres un lindo.
¿¿Lindo?? ¿¿Me quiere reventar las pelotas?? Cuando Paty se encuentra con mi mirada, sabe que se equivocó y Ángel también.
Toretto está listo para atacar, solo necesita mi señal y estoy tentado a hacerlo, pero seré yo quien le haga tragarse la sonrisita estúpida.
Ximena: ¡Yo corro! (Proclama la pelirroja).
Terry: ¡No!, tú pásame el balón.
Paty pretende acercarse, pero niego con la cabeza, advirtiéndole que no es su mejor idea.
La mirada de Ángel se encuentra con la mía.
Ximena me lanza el ovoide entre sus piernas, lo atrapo y corro al frente, Ángel grita que me tiene, pretende taclearme, con qué gusto le voltearía la cara de una patada, cuando está demasiado cerca y se inclina para levantarme, soy yo quien lo esquiva con el cuerpo y levanto una rodilla para clavársela justo en la boca del estómago.
Ambos caemos, el impacto es más fuerte de lo que esperaba, y aun así no suelto el balón.
En el suelo puedo escuchar cómo inhala por la boca en busca del apreciado oxígeno. La sonrisa que me provoca se extingue en cuanto el hombro me recuerda su presencia con una punzada.
Alicia: ¿Te encuentras bien? (Pregunta a su amigo, preocupada, quien asiente en respuesta con el rostro enrojecido y las manos sobre el estómago)
Terry: Vamos, no me dejes ganar a mí también. (Agrego sarcástico al tiempo que sonrío y regreso a mi posición, para indicarle a Ximena que repita la jugada).
Paty: No es necesario ser tan rudos, es solo un juego.
Terry: Esto no es ser rudo, nena.
Al correr, Ángel vuelve por mí, me encantaría tener un impacto directo, pero mi hombro no lo soportaría, le repito la dosis con la rodilla antes de girar para seguir corriendo hasta anotar.
Al voltear para festejar el punto, Paty y Alicia están con él y los chicos mueren de risa en silencio.
Dr.: ¡Basta de juegos!, van a salir con un hueso roto.
Carlo: Doc, es usted un aguafiestas, apenas comenzábamos a divertirnos.
Ángel se levanta con trabajo, sujetándose el estómago.
Terry: Buen intento.
Me burlo al pasar junto a él palmeándole la espalda.
Regresamos a la mesa por una bebida refrescante.
El Doc insiste en revisarlo, pero él asegura que se encuentra bien.
Paty me lanza dagas afiladas con la mirada, se lo advertí y, además, fui condescendiente con él, continúa con los huesos sanos… todavía.
El hombro después de la euforia del momento me reclama el esfuerza, el sudor que aparece en mi frente no es precisamente por correr un poco, sino por las fuertes punzadas, necesito salir de aquí.
Entro a la casa con calma, pero a mitad de la escalera no puedo evitar sujetarme el hombro al tiempo que ahogo un gruñido, me recargo en el barandal, apenas puedo sostenerme.
Doc: ¡Hijo! (Exclama preocupado. Me descubrió, pero a estas alturas no tiene caso y no puedo fingir más).
Terry: Estoy bien. (Añado con dificultad, aunque es más que obvio que no es así. Pasa un brazo por mi cintura para ayudarme a subir y recostarme).
Dr.: Cuándo vas a… (No lo dejo terminar, no estoy para sermones).
Terry: Ahora no, Doc, solo necesito unos minutos.
Dr.: Lo que necesitas es la operación que te niegas a aceptar. (Los espasmos por el dolor me resultan incontrolables, las punzadas aumentan de intensidad quemándome la mitad del pecho y el Doc con sus estupideces).
Terry: Con un demonio, ¡¡ahora no, Doc!!, deme las malditas pastillas.
Me acerca en silencio un par de pastillas, una vez que las tomo cierro los párpados, necesito relajarme, tengo que volver al jardín, ¿cómo carajo voy a hacerlo?
El Doc se sienta en el reposet en silencio por varios minutos, en los que aguardo a que el medicamento haga efecto.
Dr.: Déjame revisarte.
Terry: Estoy exactamente igual que la última vez.
Dr.: ¡Terry!
Terry: Estoy bien, el siguiente mes me haré los estudios como cada año, ahí revisará lo que quiera. Aunque ya sabemos que no hay nada que hacer, mejor regrese al jardín, ahora bajo.
Dr.: Necesitas descansar. (Sí, lo necesito, aunque el dolor ha bajado, estoy agotado, pero no puedo, más tarde, cuando los chicos se vayan, tal vez).
Terry: Ni una palabra de esto.
Niega con la cabeza, pero sabe que no me hará cambiar de opinión.
Varios minutos después me mareo al ponerme en pie, respiro profundamente, tengo que hacer esto y tengo que hacerlo bien.
Bajo con toda la seguridad que me caracteriza. Me encuentro con Paty que al parecer iba a buscarme, la ignoro, estoy furioso.
Terry: Qué pena, pero tenía que hacer unas llamadas importantes.
Alicia: No se preocupe, hacerse cargo de todo esto es mucha responsabilidad y debe quitarle mucho tiempo.
Adele sirve la comida con uno de sus típicos menús deliciosos, pero no puedo disfrutarlo, tengo que fingir una sonrisa, tratar de poner atención y reír con los ingeniosos comentarios, apagar las ganas de romperle la cara al imbécil de Ángel e ignorar la mirada preocupada del Doc.
El dolor cedió, pero estoy agotado.
Finalmente llega la hora de despedir a los chicos, después de llenar de besos y halagos a Adele por la comida, Dereck me pide que me cuide y me recuerda que cualquier cosa le llame, él sabe exactamente lo que estoy pasando.
Carlo me pide que descanse, que me tome unos días de los negocios.
Ambos de forma discreta me demuestran su apoyo, como siempre.
Dimitry también se despide, quedamos en llamarnos para salir el siguiente fin de semana.
Alicia ya está haciendo planes para irse a tomar el sol el resto de la tarde junto con su amigo y obviamente Paty no puede dejarlos solos, así que el Doc también se retira con mirada acusadora.
Designo a Jesse para que lleve a Paty a la playa.
Ángel: ¿No nos acompañas? (Odio dejar a mi chica sola con este idiota, pero el cuerpo no me da para más).
Terry: No, tengo pendientes que atender, tal vez mañana, diviértanse.
Estoy seguro de que Paty intuye lo que me sucede, y está dispuesta a quedarse conmigo, incluso intenta que lo hablemos, mas no le permito hablar, invitándola a divertirse con sus amigos.
Subo a mi habitación en compañía de Toretto, logro distraerme un poco con mi libro en turno, el cuerpo me pesa como si hubiese pasado horas en el gimnasio así que después de un regaderazo me meto entre las sábanas.
Terry: Es tarde. (Le digo al sentir pegar su cálido cuerpo con el mío).
Paty: Lo siento, no quería despertarlo.
Terry: ¿Te divertiste con tus amigos?
Paty: Estaba preocupada por usted, ¿cómo se siente?
Terry: Ah, ¿sí? (Mi sarcasmo es obvio).
Paty: Usted sabe que sí, hoy en la tarde…
Terry: No pasó nada hoy en la tarde. ¿Quedaste en hacer algo con tus amigos mañana? (Permanece en silencio por un momento).
Paty: No, solo que nos mensajearíamos mañana después de desayunar.
Terry: Bien, iremos a Bacalar.
Paty: ¿La laguna? Hay fotos increíbles del lugar.
Terry: Estuve pensado en llevarte, queda a pocas horas de aquí, el lugar es hermoso, no hay grandes hoteles, pero seguro la pasaremos bien.
Paty: Lo de esta tarde…
Terry: Te lo advertí en la mañana y en la tarde te lanzaste a sus brazos.
Paty: Era solo un juego, no pensé que…
Terry: Por salud y, estoy hablando específicamente de-su-salud, PIENSA bien las cosas.
Necesito recuperar la compostura y dormir, mañana será un largo día.
Me siento mucho mejor, el sueño fue reparador y me saltaré el entrenamiento de hoy, no quiero pasar por un episodio como el de ayer.
Le aviso a sus amigos que pasaremos por ellos a las once de la mañana, así les dará tiempo de desayunar tranquilamente y de hacer una pequeña maleta para pasar la noche en Bacalar y yo tendré tiempo de hablar con el dueño de las cabañas que prácticamente se encuentran sobre la laguna.
Dudo que tenga lugar disponible, pero no creo que quiera negarle una habitación al Sr. del Paraíso.
Después de desayunar y tener todo listo, le indico a Frankco que solo él irá con nosotros y que su estúpida mano izquierda se quedará a cargo de la seguridad del hotel. Paty y yo iremos en uno de mis autos, y Ángel y Alicia con Frankco en la camioneta.
Me encuentro mucho más tranquilo y dispuesto a pasar un agradable día con mi chica, en el camino me cuenta su tarde de ayer, esa en la que no pude estar por culpa de mi maldita lesión.
Casi a punto de llegar al pueblito de Bacalar, desde la carretera se puede ver parte de la laguna, la majestuosidad de los colores es impresionante, la cara de asombro de mi chica lo dice todo, nada me produce más satisfacción que verla feliz.
Antes de llegar a las cabañas, doy un recorrido por la calle que circula a la orilla de la laguna. Me estaciono en el pequeño muelle donde algunas cuantas personas de la localidad se encuentran pasando una tranquila tarde.