10 #3
Logro descansar un rato y tengo tiempo de cuadrar los últimos detalles para el festejo de Paty que al regresar quiere que nos arreglemos para ir al bar de trova donde quedó de verse con sus amigos.
Terry: La verdad no tengo ganas de salir, ve a festejar con tus invitados, mañana festejaremos juntos tu cumpleaños, nena.
Paty: Si no se siente bien, preferiría quedarme con usted.
Terry: No digas tonterías, estoy bien, ve y diviértete. (La noto nerviosa, inquieta, por lo que la tomo de la mano y la siento en mi regazo). ¿Qué pasa? ¿Algún problema? (Baja la mirada, apenada).
Paty: No he salido de noche sin usted. (La tomo de la barbilla para levantar su rostro, se ve hermosa con las mejillas sonrojadas por el sol, los ojos verdes luminosos y esos labios que piden a gritos que los bese, me acerco a ellos para rozarlos con los míos).
Terry: Necesitas empezar a hacerlo sola…
Aunque yo tampoco me sentiría muy seguro con el estúpido de la mano izquierda a cargo de mi seguridad.
(Logro sacarle una sonrisa). Te acompañará Frankco esta noche, si aun así necesitas que vaya, solo tendrás que llamar y ahí estaré, pero al menos inténtalo, ¿de acuerdo?
Asiente en respuesta, me regala un beso antes de levantarse para irse a la ducha y alcanzo a darle un rápido azote en el trasero, me estoy volviendo adicto a ese sonido.
Al volver, aparece arriba de unas plataformas, con un pantalón de manta de figuras raras en tonos morados, lilas y rosas con una blusa de tirantes a juego, el cabello suelto y aún húmedo, se ve tan joven y lo es, mañana cumple veintidós años.
Paty: No llevo falda porque usted no me quiere acompañar. (Dice con fingida cara de inocencia).
Terry: Conmigo no funcionan los chantajes, nena, y estás hermosa, como siempre, así que ven, dame un beso y ve a divertirte con tus amigos, antes de que me arrepienta y te arranque la ropa.
Es extraño verla salir sin mí, pero necesito descansar para estar bien mañana y Paty necesita divertirse con sus amigos, sé que si se lo pidiera se quedaría, mas no puedo ser egoísta, no con ella.
PATY
Al principio de la noche me siento inquieta, sin embargo, conforme transcurren los minutos me voy sintiendo más cómoda. Frankco está atento a cualquier movimiento por lo que no tengo de que preocuparme, sí que bebo y brindo con mis amigos por mis ya casi veintidós años.
Alicia: ¿Qué se siente tener guardaespaldas? (Cuestiona entusiasmada).
Ángel: ¿No es exagerado?, estás dentro de las instalaciones de un hotel cinco estrellas con un montón de seguridad por todas partes.
Paty: El Sr. es muy cuidadoso con la seguridad.
Ángel: Y eso de llamarle “Sr.”, ¿no te parece ridículo?, ni que fuera tu dueño.
Paty: Bueno, al principio solo era su asistente, ahora puedo llamarlo por su nombre, pero la verdad es que ya me acostumbré a hacerlo así y a él le gusta.
Ángel: Me parece demasiado egocéntrico.
Paty: No te parece, lo es, pero como él dice: “es parte de su encanto”.
Alicia: Pues qué suerte, amiga, porque te sacaste el premio gordo con él, es guapo, millonario, caballeroso, ¿qué más puedes pedir?
Paty: Lo mejor de todo es que me quiere.
Ángel: ¿Y tú lo quieres a él?
Paty: Sí, mucho.
La conversación continúa amena y justo a media noche, cuando mis amigos pretenden levantarse para darme el abrazo de cumpleaños, se apagan las luces y los reflectores apuntan a nuestra mesa. ¿Qué está pasando?
Mi corazón retumba en mi pecho al escuchar el mariachi entrar al bar tocando Las Mañanitas, algunos reflectores los señalan; doce mariachis vestidos de blanco con vistas doradas, se acercan lentamente con mi Sr. al frente, vestido completamente de negro y un enorme ramo de tulipanes rojos con blanco entre las manos.
Un sentimiento inunda mi pecho queriendo explotar entre risas y llanto.
Soy fan de Pedro Infante y las películas de la época de oro del cine mexicano, en las que no puede faltar el mariachi, no sé las demás chicas, pero para mí, que me trajeran mariachi era un sueño.
Terry: ¡Feliz cumpleaños, hermosa! (Me abraza y yo respondo colgándome a su cuello con las piernas temblando, agradeciendo a su oído.
Me entrega las flores y se coloca a mi espalda, abrazándome desde la cintura, mientras el bar entero disfrutamos de la música.
Al terminar la melodía, los aplausos no tardan en aparecer; el mariachi continúa con Hermoso cariño, los presentes corean la canción y la piel se me eriza.
Ellos continúan con un clásico repertorio de esas canciones que todo mexicano conoce y hacen vibrar el corazón al escucharlas).
Terry: Espero que te haya gustado la sorpresa.
Paty: ¿Bromea?, nunca me lo hubiera imaginado, ¡me encantó! (Nos fundimos en un largo beso).
Alicia: El mariachi es un detallazo. Cuando tenga un novio le pondré como cláusula que, para mi cumpleaños, deberá llevarme mariachi.
Pasamos una noche agradable, mi Sr. se ve muy relajado, espero que en verdad se sienta mejor y no se esté ganando un óscar por su excelente actuación. Permanecemos un par de horas más en el lugar y nos retiramos a descansar. Mañana llegarán los chicos y esos sí que son de carrera larga.