10 #2
Mi piel lo extraña demasiado, el domingo por la noche después de darle un masaje, no me resisto más a esa bien trabajada espalda y comienzo a besarlo, su cuerpo reacciona al instante y sin más comienza a acariciar cada centímetro de mi piel.
Me hace el amor, pero una vez más no termina, aunque le pido que lo haga, se limita a complacerme.
Nos tomamos una cerveza mientras esperamos la llegada de Ángel y Alicia. Ya los puse al tanto de mi relación con mi Sr., y estoy segura de que se llevarán con él tan bien como yo con sus amigos.
Frankco se acerca para avisar que están entrando al Paraíso, se quedarán una semana, Alicia continúa sin trabajo y Ángel logró que le dieran vacaciones en el hospital privado donde está laborando.
La primera en cruzar la puerta es Alicia, me lanzo a abrazarla. Tras ella aparece Ángel, tan guapo, alto y fuerte por los entrenamientos de fútbol americano. Me levanta del suelo con un fuerte abrazo como siempre lo ha hecho.
Estoy feliz de verlos, siento como si hubieran pasado años desde la última vez que estuvimos juntos.
Paty: Les presento al Sr. Terry Grandchester.
Tiene el ceño fruncido, la mandíbula y los puños apretados, debe sentirse mal, pero se esfuerza en disimularlo lo mejor posible.
Terry: Un placer, Alicia, siéntete como en tu casa. (Tan caballeroso como siempre besa el dorso de la mano de Alicia). Mucho gusto. (Estrecha la mano de Ángel con ese simple saludo).
Alicia: Muchas gracias por enviar su avión por nosotros.
Terry: No hay nada que agradecer, pero pasen ¿qué les ofrezco de beber?
Me abraza por la cintura y pasamos a la sala.
TERRY
¿Por qué demonios permite que este imbécil la abrace?, se supone que no dejaba que nadie la tocara. Me arde la sangre de ver a mi chica en brazos de otro.
Intento ser lo más cordial y amable posible, el sujeto acaba de llegar, es el único amigo de Paty y mañana es su cumpleaños, no puedo romperle la cara, no al menos en este momento.
Alicia: El Paraíso es impresionante.
Ángel: Sí, es muy bonito el lugar. (Añaden mientras Frankco les prepara un par de clamatos).
Terry: Bueno, la Riviera Maya es hermosa por sí sola, solo le metí un poco de infraestructura, ¿ya habían estado aquí antes?
Ángel: No, es la primera vez que venimos.
Alicia: Así es, tenía muchas ganas de conocer y más con todas las fotos que nos ha mandado Paty.
Terry: El Paraíso tiene de todo; playa, albercas, deportes, boutiques, shows acuáticos, zoológico, paseo a caballo, bares, restaurantes, antros, en fin, todo lo que necesitan para pasar unas excelentes y completas vacaciones.
Paty: El lugar es precioso, mi Sr. se ha encargado de que así sea.
Ángel: ¿Mi Sr.? (Pregunta en tono burlón. ¿Qué se cree este imbécil?, solo un pretexto necesito para partirle la cara y estoy pidiendo a gritos que me lo dé).
Terry: Sí, su Sr., ¿algún problema? (Su sonrisa estúpida desaparece).
Ángel: No, es solo que…
Paty: Así es como lo llamo de cariño, mi Sr., ya que todo mundo por aquí le llama así, Sr. o el Sr. del Paraíso.
Alicia: Nos comentó Paty que es inglés, la vida allá debe ser muy diferente, ¿cómo es que terminó aquí en México? (Inquiere su amiga intentando claramente cambiar el tema. Relajo el gesto y le agradezco la intervención con una sonrisa).
Terry: Cuando conocí el lugar me encantó, como le comenté a Paty, he estado en varios lugares del mundo, pero ninguno es tan mágico y perfecto para vivir como la Riviera Maya.
Ángel no le quita la vista de encima a mi chica, la recorre de pies a cabeza, no solo la ve, la observa, justo como Dereck se derrite frente a Sofi.
La conversación se centra en el tatuaje de Paty, si llega a tocarle la pierna, así como mandé a traerlo, lo enviaré de regreso, pero con un par de costillas rotas.
Una vez terminamos la bebida, pasamos a la mesa, Toretto por supuesto nos acompaña robando la atención de todos los presentes.
Nos deleitamos con una exquisita ensalada de mariscos, los aguachiles que tanto me gustan y unos pulpos en su tinta. De postre, tarta de manzana con helado de capuchino, ¿qué más se puede pedir?
Al terminar de comer, Paty insiste en que sus amigos disfruten la vista que ofrece el jardín; el día está soleado, las diferentes tonalidades de azul entre el cielo y el mar se mezclan a lo lejos, los colores brillantes de las palmeras, el aire puro y fresco, las aves…
Alicia: Definitivamente viven en el Paraíso.
Paty: ¿Les parece si vamos a dejar sus cosas a la suite y de ahí les damos un recorrido por el lugar?
Tengo más de una semana sin un miserable orgasmo, peor que eso, he estado a punto de tenerlo entre las piernas de mi chica y me he contenido para demostrarle que ella es lo más importante, sin mencionar el dolor de pelotas que esto termina ocasionando.
El maldito hombro no me ha dejado descansar desde entonces, no he dormido bien por lo mismo y este imbécil no deja de ver a Paty como si fuera una diosa y, no es que no lo sea, pero es mi diosa.
Aún tengo un par de cosas que cuadrar para su obsequio de cumpleaños y ahora se supone que tengo que hacerla de guía de turistas, ¡ni madres!
, si los acompaño terminaré partiéndole la cara a este imbécil, me conozco y no necesito quién me la haga sino quién me la pague. El maldito no dolor baja.
Le pido una pastilla a Paty, la saca del bolsillo y Frankco se acerca con la botella de agua.
Terry: Jesse los llevará, nena, yo tengo un par de pendientes que atender.
Ángel: ¿Enfermo? (¡Que te valga madre!, estoy a punto de contestarle mientras lo fulmino con la mirada, «¡contrólate, Terry, contrólate!»).
Terry: No. (Respondo secamente).
Paty: Bien, tal vez nos pueda acompañar más tarde.
Terry: Tal vez, ustedes tendrán muchas cosas de qué platicar, me avisas dónde estarán.
Me despido de Alicia con un beso en la mejilla, de Ángel con un fuerte, muy fuerte apretón de manos y con un largo beso de mi chica.
Abandonan la casa y observo cómo el imbécil posa la mano sobre la espalda baja de mi chica para darle el paso.
Terry: Si vuelvo a ver que la toca, le romperé los dedos uno por uno.
Frankco: No creo que eso le agrade a la señorita Paty. (Me froto la frente, frustrado y con el dolor a tope, ¡demonios!).
Terry: Necesito descansar o terminaré haciendo una estupidez de la cual NO me arrepentiré.