5
TERRY
Domingo, antes de abrir los ojos ya puedo sentir un dolor constante en el hombro, no tomé mi pastilla antes de dormir, mi mejor medicina era ella.
Sus piernas entrelazadas con las mías, la cabeza sobre mi brazo prácticamente dormido, el cabello le cubre casi todo el rostro, su espalda desnuda, su respiración tranquila ¡mi hermosa Paty! Me llena de paz, una paz que nunca había experimentado, al menos cuando está dormida…
Deslizo con cuidado el brazo para no despertarla, el dolor en el hombro parece aumentar cada segundo, me tomo una pastilla y me dirijo a la ducha, dejo que el agua tibia se deslice sobre mi espalda, me ayuda a relajar los músculos y con la ayuda de la pastilla el dolor regresa a la normalidad.
Al salir, después de lavarme los dientes, me enredo en una toalla y regreso a la cama, sigue en la misma posición en que la dejé, duerme tan tranquila, aparto el cabello de su rostro para poder admirarla y se mueve un poco.
Terry: Shhh… sigue durmiendo.
Paty: Buenos días, mi Sr. (Me encanta escuchar esas palabras cada mañana, se ha vuelto un aliciente para mis tortuosos días, cada minuto que pasa la quiero y la necesito más).
Terry: Buenos días, hermosa. (Abre sus dulces y adormilados ojos verdes, sonriendo).
Paty: Ya se duchó, ¿tiene mucho despierto?
Terry: No, no mucho, es domingo, puedes seguir descansando. (Ronronea como una gatita consentida abrazando la almohada).
Paty: ¿Cuál es el plan para hoy?
Terry: Los chicos se despertarán tarde, así que... Comer cuando ellos se levanten, y tirarnos en la playa, supongo.
Paty: ¿En el Delux?
Terry: Sí, ¿te molesta?, anoche la pasamos muy bien, ¿o no?
Paty: Fue una noche perfecta, mi Sr., pero la última vez que estuvimos en la playa…
Terry: No estábamos juntos, eso no volverá a pasar.
Paty: Aun así, prefiero solo comer con ustedes y seguro tendrán cosas de chicos que platicar, yo prefiero ir a comprarme algo lindo para la noche.
Terry: No creo que haya nada de chicos que no puedas escuchar, pero eso de que compres algo lindo, me gusta cómo suena.
Me coloco un traje de baño, tomo el libro de mi buró y bajo a la piscina, necesito relajarme un rato, Toretto me hace compañía, junto con un delicioso club sándwich que Adele me prepara.
Han pasado alrededor de dos horas cuando finalmente aparecen los mensajes de Dereck, diciendo que quieren desayunar tacos de cochinita pibil, excelente opción para la cruda que seguramente tienen.
Me doy un chapuzón en la alberca, un par de vueltas en ella y subo a la habitación para despertar a mi chica, pero ella está saliendo de la ducha, envuelta en una esponjosa toalla blanca, el cabello húmedo y los ojos brillantes, siempre está hermosa, no importa el momento o la situación, me encanta en cualquier circunstancia.
Terry: Nos vamos a comer cochinita pibil con los chicos, ponte algo cómodo, nena.
Paty: Pensé que comeríamos algo preparado por Adele.
Terry: Eso será mañana, la cochinita es un platillo típico de la región y según me comentó Adele debe estar bajo cocción por muchas horas, así que cuando los chicos tienen ganas de cochinita, vamos a otro lado, te gustará.
Mientras ella se viste, yo me doy una rápida ducha, una vez los dos listos, bajamos. Jesse va llegando con los chicos a la casa, Carlo entra, con lentes oscuros, al igual que los demás detrás de él, pidiendo de antemano “La Ferrari”.
Dereck: Te lo cedo, pero yo me llevo el Lamborghini Veneno. (¡Genial!, ahora se reparten mis autos).
Terry: ¿Será que puedo escoger alguno? O ¿tendré que pedirle ride a Frankco?? (Digo con sarcasmo mientras los saludo). ¿Qué tal esa cruda?
Carlo: ¿Cruda? No sé qué es peor, si el dolor de cabeza o el de muslos. Qué mujeres, hermano, lástima que no te quedaste.
Dimitry: Sí, viejo, esas mujeres no nos dieron tregua.
Dereck: Carlo estuvo a punto de llamarte para que le dieras una ayudadita. (Todos comenzamos a reír).
Carlo: Solo sugerí el mandarle un mensaje para que la pasara tan bien como nosotros. (Seguimos riendo con sus comentarios, tomamos los autos y nos dirigimos a los famosos tacos de cochinita, están fuera del Paraíso, sobre la carretera en un restaurante modesto, pero delicioso).
Paty: ¿No le parece esto irreal? (Pregunta, observando la imagen de los cuatro autos de lujo, junto con la camioneta de escoltas, estacionados en fila, a un lado de la carretera para comer tacos en un puesto. Sonrío, no lo había visto desde ese punto hasta que ella lo mencionó).
Terry: Mmm bueno, siempre venimos así.
Los chicos saludan a las cocineras, ya nos conocen, pedimos de beber y comer, esos deliciosos y jugosos tacos acompañados de su cebolla morada con un toque picoso por el chile habanero, esto es un manjar de los dioses mayas, creo que perdí la cuenta de cuántos tacos me comí, estaban deliciosos.
Carlo: No puedo más, me voy a ir al infierno de los gordos. (Reímos, pero los demás estamos igual de satisfechos que Carlo).
Dereck: Creo que necesito descansar de la comida.
Dimitry: A encallar a la playa entonces.
Paty: Tenía razón, la mejor cochinita que he probado.
Terry: Te lo dije.
Apunto guiñándole un ojo, regresamos al Paraíso, paso a dejar a mi chica a casa, le doy estrictas instrucciones a Jesse de que no la pierda de vista, y a ella de que sea buena y no me dé dolores de cabeza.
Paty: Se portará bien, ¿verdad?
Terry: Me ofendes con tu comentario, yo siempre me porto bien, nena, jamás he tenido algún reclamo. (Frunce los labios, haciendo un delicioso puchero que muerdo con delicadeza).
Terry: No te preocupes, vendré por ti más tarde para ir al bar, te mando un mensaje para que estés lista. Dame una pastilla antes de irme.
El dolor comienza a aumentar y quiero estar relajado con los muchachos.
Nos despedimos y alcanzo a los muchachos en la playa, como bien dijo Dimitry están encallados en la playa, bajo una gran palapa, y me les uno.
Pero no tienen remedio, ya unas chicas están untándoles el bloqueador, y bueno, yo también necesito que alguien lo ponga en mi espalda, y no se lo voy a pedir a Frankco, una de ellas me aborda y le ordeno que lo haga, me coloco los lentes y me recuesto en el camastro, los cuatro estamos con ganas de tomar una siesta, pero las chicas exigen atención.
Dereck que se encuentra a mi derecha no encuentra la forma de zafarse de la rubia, así que opta por abrazarla y acurrucarla a su lado, siempre le ha gustado dormir acompañado, sin importar el tener unas cuantas horas de conocerla, completamente diferente a mí, que siempre me he retirado a dormir solo, y como a todos, le gusta la acción en grupo, pero prefiere dormir solo con una.
Dimitry a mi izquierda como siempre con dos chicas, le encantan los tríos, y Carlo, bueno, creo en verdad está muerto, porque a su chica en turno, la puso a hacerle piojito para dormir, mientras que la joven a mi lado tiene ganas de conversar yo no puedo dejar de ver el diamante que tiene en la diminuta cintura, con ese traje de baño naranja perfectamente a juego con su cabello; pelirroja, con hermosas pecas que resaltan sus finas facciones y senos deliciosos y ojos azules…
Definitivamente todo un pecado puesto en bandeja de plata listo para tomarlo, pero casi puedo escuchar la vocecita de Paty pidiéndome que me porte bien, aunque al parecer mi entrepierna no tiene la misma audición que yo…
«No, Terry, las cosas están muy bien en este momento, como para provocar una nueva discusión».
Terry: Eres muy atractiva, pero la verdad es que no me interesas, así que si no te molesta pretendo dormirme un rato.
Casi puedo ver cómo se le cae la mandíbula al piso, definitivamente no está acostumbrada a recibir negativas, y a decir verdad yo estoy tan sorprendido como ella, y no es que no hubiese rechazado un sinfín de mujeres antes, pero está hecha un volcán de chocolate y a mí me encanta el chocolate.
Cuando abro los ojos, los tres siguen dormidos, Dereck es el único que aún tiene compañía, al parecer esa rubia necesita dormir tanto como él, levanto la vista y Frankco se pone en pie de inmediato, le hago un gesto con la mano para que vuelva a descansar, llamo a una mesera y le pido una cerveza, poco después los chicos despiertan y hacen lo mismo.
Carlo: Bueno, ¿qué plan tenemos para esta noche, ¡¡Sr. del Paraíso!!? (Los otros dos comienzan a reír).
Terry: No veo por qué la gracia, pero, contestando a tu pregunta, supongo que lo mismo que anoche.
Dereck: ¿Le hablamos a las mismas chicas? ¿O vemos qué aparece?
Dimitry: ¿Porque habríamos de repetir platillo habiendo buffet? (Volvemos a reír, ese es un buen punto).
Carlo: ¿Y otra vez nos vas a dejar a media fiesta, Terry?
Terry: Yo seguí la fiesta, solo que en privado.
Carlo: ¿Eso significa que sí?
Terry: Bueno, no me voy a quedar con Paty ahí, a ella no pretendo compartirla y, aunque así fuera, ella no está dispuesta.
Dereck: ¡¡Te pegó el amor, viejo!!
Terry: No digas tonterías, no voy a negar que la quiero, es… diferente.
Dimitry: Sí claro, al ratito estaremos festejando tu boda.
Terry: Eso no lo verán tus ojos.
Carlo: ¡¡¡Nooo, hermano!!!, no cometas esa tontería. (Todos reímos por su tono de voz exagerado).
Terry: Eso no pasará y ella lo tiene muy claro.
Dereck: Como si eso sirviera de algo, todas lo han tenido claro.
Terry: Exacto, Dereck, yo nunca le he mentido a nadie, si alguna se ilusionó de más, ha sido cosa suya. (Se hace un silencio incómodo, Dereck y yo tenemos nuestra historia al respecto).
Carlo: Bueno, ya que descansamos comencemos el festejo de los 30. (Nos acercamos a la barra y pedimos un par de cervezas más).
Dereck: Bueno, al menos dime que le pediste el teléfono a la pelirroja que mandaste a volar, ¿cómo te atreviste?
Carlo: Yo también la vi, te vas a ir al infierno de los desperdiciados, era… era… era… como la Sirenita. (Cómo logra sacarnos tantas carcajadas).
Dimitry: No mames, pensé que dirías el nombre de alguna artista porno y sales con “La Sirenita”.
Carlo: Weeeey, no todo es depravación, la chica estaba perfecta, apunto estuve de ir tras ella.
Volvemos a reír, después de un rato en que no dejaron de molestar por no haberle hecho caso a la pelirroja, regresaron a su habitación, nos veremos un rato más tarde en el bar, la idea sigue siendo la misma, beber, bailar, beber, bailar y…
están rogándole a los dioses mayas volverse a encontrar con la pelirroja, para ver quién logra llevársela, y bueno, parecen universitarios, pero la chica vale la pena el esfuerzo, yo también estoy deseando que aparezca, será divertido ver la cara de los dos derrotados.
Paty ya me ha avisado que está en casa, aunque la mayoría de sus miedos se ha erradicado, si no es necesario salir de noche o bien conmigo, prefiere permanecer en casa después del atardecer.
El dolor comienza a aumentar nuevamente, necesito el medicamento, cuando entro a casa Toretto me recibe muy animado, después de darle unas palmadas en su cachetona cabezota, subo a nuestra habitación, no está en ella, toco en la puerta de la suya y me da el paso, se encuentra sentada frente al tocador, alisando su cabello, cuando me ve, se acerca con esa sonrisa radiante que ilumina mi Paraíso, trae puesto un jumper de pantalón negro, sin mangas con el dije que yo le regalé.
Paty: ¿Se divirtió con sus amigos en la playa? (Escucho muy apenas su pregunta, mientras me da un pequeño beso en los labios, la tomo por la cintura, se ve hermosa, como siempre, pero ¿por qué pantalón?, cuando sabe que no me gusta que los use, ¿qué pretende desafiándome?). Sr… Sr.
Terry: ¿Puedo saber por qué elegiste usar pantalón?
Paty: Estuve buscando en las tiendas y ya tengo muchos vestidos, así que elegí este atuendo para lucir diferente en su festejo, ¿no le gusta cómo me veo?
Terry: Tú siempre te ves hermosa… pero yo preferiría…
(Se da media vuelta y el escote de la parte trasera es muy pronunciado, hasta donde la espalda pierde su nombre, deja ver los dos hoyuelos justo arriba de su trasero, esos que tanto me gustan, recorro su espalda con el dorso de la mano y el contacto con su piel manda señales de placer inmediatas a mi entrepierna, calmando instantáneamente la ira que comenzaba a despertar, beso su nuca, una de sus manos se desliza por mi cabello). ¿Eso es un sí?
Terry: Te ves preciosa y estás deliciosa. (Bajo por su espalda, llenándola de besos y mordiscos suaves).
Paty: Sr., me estoy peinando para la noche, y sus amigos nos estarán esperando.
Me detengo en seco, ¿me está despreciando?, primero me sale con un pantalón, yo rechazo a una deliciosa pelirroja en la playa por ella, el maldito hombro no deja de joderme la existencia con punzadas que cada minuto son más fuertes y ahora no quiere que la toque.
Cierro los puños, mi sangre comienza a hervir ¿qué maldita necesidad tengo de esta mierda?
Las muelas se me van a reventar de tanto apretar la mandíbula.
Gira para verme y mi cara debe decírselo todo, me doy media vuelta y me dirijo a la puerta, si escucho una estupidez más el Paraíso arderá. Me toma de la mano, la izquierda.
Terry: Sigue arreglándote, yo voy a hacer lo mismo.
Paty: Sr., es que…
Terry: ¡¡Mejor no digas nada, Paty!! (Advierto alzando la voz). Y suéltame. (Me está jalando el brazo y eso solo aumenta el dolor).
Paty: Lo siento, es que no quiero que se vaya molesto, con una idea errónea.
No me quedaré a discutir, no hoy, no con los muchachos aquí, no con el dolor que siento, necesito una pastilla y la necesito ¡YA!
Entro a mi habitación, me sujeto el hombro, duele, la mano me comienza a temblar, y voy directo al tocador a tomarme el medicamento, me recuesto un momento intentando calmarme, unos minutos después cuando puedo levantarme sin tanto dolor, me meto a la ducha, el agua tibia ayuda a relajarme, aún me siento molesto, pero el dolor ha regresado a la normalidad.
Cuando salgo de la ducha, Paty está sentada en la cama, enredo mi cintura con una toalla y me paso de largo al vestidor.
Paty: ¿Le coloco el vendaje? (Pregunta, a lo que le contesto con una rotunda negativa)
Paty: Al menos déjeme ponerle la pomada.
La observo, sigo enfadado con ella, pero a decir verdad necesito la pomada, así que sin responder me siento frente al tocador, comienza con su labor por el omóplato, la sensación es relajante.