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TERRY
Un dolor agudo me atraviesa el pecho desde el hombro, lo oprimo y maldigo entre dientes para no despertarla.
Duerme tranquila y me levanto lentamente, tratando de evitar más dolor.
Me tomo una pastilla, la observo, las sábanas oscuras cubren la mayoría de su blanca piel, a excepción de su pierna, el tatuaje se puede contemplar, es perfecto, adornando el interior de su pierna, no ha podido escoger mejor lugar para hacérselo «mi hermosa Paty».
Abre dulcemente sus ojos encontrándose con los míos.
Paty: Buenos días, mi Sr.
Terry: Buenos días, hermosa, ¿dónde está la pomada para tu tatuaje?
Paty: La dejé en mi habitación. (Le doy un beso en la frente y voy por ella, al regresar está sentada sobre la cama, con la pierna cruzada observando el tatuaje, me siento a su lado).
Terry: ¿Te arrepientes? (Pregunto con temor a su respuesta, pero su dulce sonrisa me tranquiliza).
Paty: ¿Bromea? Me encanta, siempre quise uno, y no pude escoger mejor.
Terry: ¿Te arde?
Paty: Un poco.
Terry: ¿Te pusieron anestesia cuando te lo hicieron?
Paty: Sí, el artista me preguntó y le dije que sí, aun así, ardió, pero fue menos molesto.
Terry: Debí haberte acompañado… pero no hubiera podido soportar ver cómo sufrías en el proceso.
Paty: No estaba sufriendo, le digo que con la anestesia no dolió tanto, además usted tiene media espalda tatuada.
Terry: Es diferente.
Paty: ¿En serio? ¿Por qué?
Terry: Cuando se tiene algún dolor extra, al dolor crónico, suele ser… distrae a tu mente del dolor crónico.
Paty: No sabía eso, ¿tiene muchos años con el tatuaje?
Terry: Me lo hice después de que logré recuperarme de… Sí, algunos años.
Paty: Cuando logró recuperarse ¿de qué? (Beso su frente, termino de aplicar la pomada sobre el tatuaje).
Terry: No es importante, descansa otro rato, los chicos aún no dan señales de vida.
Leo en su rostro las ganas de seguir preguntando, pero se contiene, lo cual agradezco, me meto a dar una ducha, el dolor ha regresado a la normalidad. Al salir, Paty ha vuelto a quedarse dormida, tomo mi celular y el libro en turno y bajo las escaleras, al cruzar la sala me topo con Adele.
Adele: Sr… ¡¡Muchas felicidades!! (La observo por un momento, Adele parece temerosa a mi reacción, siempre dulce, siempre presente, siempre preocupada y atenta).
Terry: ¿¿No me darás un abrazo? (Sonríe y me da un cálido abrazo, lo más cercano que puedo tener al de una madre).
Adele: Qué este nuevo año, esté lleno de felicidad y bendiciones, niño.
Beso su frente, su cariño y ternura siempre me llenan de sentimientos encontrados, pero hoy no quiero pensar en eso, en este momento mi vida está tranquila y solo quiero disfrutar de las cosas buenas que tengo, incluyendo su cariño.
Tomo sus manos entre las mías, esas que tantas noches me reconfortaron cuando a nadie más le importaba, las que tantas veces aliviaron mi dolor, las que limpiaron mis heridas y secaron mis lágrimas…
Terry: A veces me pregunto cómo es que sigues a mi lado.
Adele: No diga eso, niño, usted sabe cuánto lo quiero.
Terry: Sí, Adele, lo sé y me lo demuestras todos los días con tus atenciones, yo en cambio…
Adele: Yo soy feliz atendiéndolo y viéndolo así, riendo y bromeando con sus amigos, enamorado de una mujer buena que le corresponde y orgulloso de su Paraíso.
Terry: Ay, Adele, no sé qué habría sido de mi vida, si tú no te hubieras quedado a mi lado.
Adele: Yo no podría estar en otro lado, niño. Y ya le tengo preparada su cena, vendrá el Dr. Tarson ¿verdad?
Terry: Sí, te aviso cuando los muchachos reaccionen, después de la desvelada de anoche.
Salgo al jardín, me acerco al quiosco y contemplo la perfecta vista que tengo, no me canso de ella, el cielo claro y despejado, el mar turquesa, la arena blanca, mi Paraíso, tengo una vida casi perfecta… casi.
Me siento a tomar un jugo de arándano bien frío para recuperarme después de tremenda noche, y sigo con mi lectura, hasta que Toretto aparece exigiendo atención, me pongo a jugar un rato con él.
El Doc me escribe preguntando a qué hora será la cena, le pido que llegue alrededor de las ocho, supongo que a esa hora los chicos ya estarán aquí o al menos ya estarán por venir.
A las siete subo a ver cómo sigue mi bella durmiente, acaricio su rostro y la beso lentamente, ella responde a mi beso e inmediatamente mi entrepierna reacciona, es inevitable.
Paty: Hora de despertar, hermosa.
Paty: ¿Qué hora es?
Terry: Las siete, el Doc llega en una hora.
Cuarenta y cinco minutos después está lista, con su cabello al natural, suelto, un vestido azul marino un poco arriba de la rodilla, con bolitas blancas y un listón en color salmón que termina en moño en su cintura, arriba de unas zapatillas altas en el mismo tono, dejándome ver sus torneadas piernas con parte de mí, tatuado en ella.
Elegante, femenina, sensual y dulce, la mujer perfecta.
Bajamos a esperar al Doc. y a los chicos al jardín, después de unos minutos Frankco me avisa que está entrando al Paraíso y que los chicos ya vienen en camino.
Al llegar me felicita con un fuerte abrazo y me da un obsequio, Paty me anima a abrirlo; es una pluma azul marino, con mi nombre grabado “Sr. Grandchester” en oro, de muy buen gusto.
Frankco que aún no me había felicitado se acerca para hacerlo, de igual forma me da un fuerte abrazo y me extiende un obsequio, la verdad no me lo esperaba, Paty sonríe encantada y una vez más me anima a abrirlo, es una navaja Swiss Army con un montón de aditamentos, que seguramente me será útil la siguiente vez que vaya a la isla.
Unos minutos más tarde llegan mis amigos, con la mano izquierda escoltándolos, el cual trae una cara de muerto que no puede con ella, lo que definitivamente me causa satisfacción, en cambio los chicos, están listos para disfrutar la noche.
Después de los saludos, Frankco se encarga de prepararnos las bebidas, brindamos y disfrutamos de unos deliciosos canapés de salmón con queso crema que Adele nos preparó y sabe que me encantan.
Carlo se percata del tatuaje de Paty, los chicos lo admiran y preguntan por su significado, mientras el Doc.
casi escupe su bebida al escuchar que la niña de sus ojos se ha tatuado, obviamente no se hace esperar el sermón de la mala influencia que soy para ella, increíble cómo en pleno siglo XXI las personas aún tengan prejuicios sobre los tatuajes, cuando simplemente es una expresión artística más, claro que hay muchos de mal gusto, pero el de Paty, el de Paty es una obra de arte, así que la plática se centra por un buen rato en los tatuajes, todos los tenemos, y comienzan a explicar cuándo, cómo y por qué se los habían hecho.
Sale a la luz cómo es que, en algunas borracheras de la universidad, la mañana siguiente los primeros que cayeron por los efectos del alcohol terminaron con tatuajes indeseables y ridículos, que obviamente algunos chicos sin qué hacer y ganas de burlarse les hicieron, por supuesto, nosotros, y es que la universidad fue muy divertida desde que los conocí.
Mientras reímos y brindamos, Frankco se acerca, avisándome de forma discreta.
Frankco: La Srta. Sofi está en el portón de la casa. (¿¿Sofi?? No avisó que venía, ya me había extrañado la ausencia de su llamada, ordeno que la deje entrar, no puedo negarle el acceso, solo espero que no se vuelva demasiado incómodo).
Terry: Sofi está entrando a la propiedad.
Aviso, para que a Dereck no le tome por sorpresa, hay una historia detrás de ellos, sus ojos se abren como platos, sin embargo, trata de disimular su nerviosismo, hace mucho tiempo que no la ve.
Finalmente entra al jardín, con sus lindas y largas piernas cubiertas por una falda negra debajo de la rodilla, con flores grandes en color blanco y una blusa blanca con los hombros caídos, enormes tacones y bolso de sobre, su cabello rubio natural perfectamente liso y lindos ojos azul claro, toda una dama inglesa.
Me rodea el cuello y abraza con fuerza, me da gusto verla, si ha viajado hasta acá, es porque se encuentra bien, al menos eso espero, me da un beso en la mejilla y felicita con cariño.
Sofi: No creías que me había olvidado de tu cumpleaños ¿verdad?
Terry: En ningún momento me pasó por la cabeza.
Sofi: Te traje tus chocolates favoritos.
Me extiende una caja grande, los trajo de Inglaterra, con un moño dorado encima, me conoce y sabe que me encanta el chocolate.
El Doc. y los demás la saludan con el mismo cariño de siempre y, aunque Dereck trata de ocultar su nerviosismo por tenerla tan cerca, lo conozco demasiado bien, es una situación un tanto incómoda, pero somos adultos, y lo que pasó fue hace mucho.
Terry: Sofi, te presento a Paty; Paty, ella es Sofi, una buena amiga de Inglaterra.
Sofi: Mucho gusto, Paty, debes ser su asistente ¿verdad? Seguro tienes una paciencia privilegiada. (Las afirmaciones y risas por todos no se hacen esperar).
Paty: Pues sí, a ambas cosas.
Adele sale a avisar que pasemos a la mesa, y Sofi se lanza a sus brazos, Adele la quiere mucho y han hablado algunas ocasiones después de nuestro último viaje a Inglaterra, por el fallecimiento de su padre.
Pasamos a la mesa, Sofi claramente pretende tomar el lugar a mi derecha, pero Dereck atento a cada uno de sus movimientos, la toma del brazo y le separa la silla para que se siente a su lado, yo hago lo propio con Paty.
La mesa está elegantemente presentada, Adele nos indica el menú, por supuesto, lo más suculento de los frutos del mar, y los meseros se encargan de servirnos.