El Infierno en el Paraíso 4
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PATY

La semana laboral transcurrió tranquila, mi Sr. durmió mucho mejor y el dolor en su hombro estuvo controlado, pero es miércoles y yo por más que recorro las tiendas del Paraíso entero, no encuentro qué regalarle.

Me quedan pocos días y sus amigos llegan el sábado.

Ya le pregunté a Lía, a Jesse a Adele, incluso al Dr. Tarson y nadie tiene idea. Frankco es mi última opción.

Paty: Frankco, dime que tienes alguna idea de un buen regalo para el cumpleaños del Sr.

Frankco: Esa es una pregunta complicada.

Paty: Eres mi última opción.

Frankco: No lo sé, recuerde algo que él le haya dicho. Solo le puedo recomendar que le regale algo sencillo no piense en algo ostentoso, como sabemos, él ya lo tiene todo.

Paty: Bueno, en esta ocasión no has sido de mucha ayuda, Frankco.

Frankco: No puedo tener las respuestas a todo, señorita, lamento decepcionarla.

Bromea y ambos sonreímos… el día termina al igual que el jueves y yo sigo sin saber qué obsequiarle.

El viernes en la tarde mientras mi Sr. entrena decido tomarme un tiempo para mí, así que me pierdo en mi habitación a jugar a las pinturitas, tomo un lienzo en blanco y…

Pintura realizada por la Autora, Claudia A. Pérez R. en técnica mixta, en septiembre del 2013

Un fondo con textura en diferentes tonos de morado y en el centro una pluma, pero no es cualquier pluma.

No, esta es la pluma de un ave mitológica llamada fénix, ese fénix que tan sensualmente porta mi Sr. en la espalda, que cubre sus cicatrices y enmarca sus bien formados músculos.

Pero esta pluma era mía y a diferencia de su fénix mi pluma es en colores brillantes, rojos, naranjas y amarillos, con el contorno resaltado en negro.

Simboliza la libertad, la creación, la fortaleza de levantarse de entre las cenizas y una parte importante de mí, mi Sr…

¡Este es su regalo! ¡Yo soy su regalo!

El sábado el Sr. amanece con una enorme sonrisa en el rostro, hoy llegan sus amigos y eso lo tiene muy entusiasmado, me encanta verlo así.

Frankco va por ellos al aeropuerto, llegan justo para la hora de comer y Adele ya les tiene preparado un gran menú.

Qué cariño y qué manera de consentir tiene esta mujer. Mi Sr. debería reconocérselo más.

Carlo es el primero en entrar, asegurando que ha llegado el alma de la fiesta, detrás de él, el más mesurado pero igual de entusiasmado, Dereck.

Ambos abrazan a mi Sr. con cariño, y yo casi puedo sentir cómo el Paraíso comienza a prepararse para lo que se avecina.

Después de saludarme y antes de que Frankco les traiga sus bebidas, van directo a la cocina a saludar a Adele.

Me gusta ver cómo ellos le demuestran cariño, muy distinto a la indiferencia que la mayoría del tiempo mi Sr. le da.

Finalmente tomamos asiento en el comedor y disfrutamos de los manjares Adele con toda la dedicación nos preparó.

Carlo: Bueno, ya vámonos que el Paraíso no puede aguardar más por mí.

Dereck: Acabamos de comer, hombre, estoy que no puedo moverme.

Terry: ¿Les parece si se instalan, descansan un rato y nos vemos a las ocho en el bar del Delux?

Carlo: Va, tomaré fuerzas para la noche.

Frankco los lleva a su suite. Se irá con ellos al bar del Delux, eso significa que yo no estoy invitada y que comenzarán los festejos del cumpleaños… a su manera.

Terry: Te quedaste muy callada, ¿pasa algo?

Paty: No, nada.

Sueno justo como todos los hombres dicen que sonamos las mujeres, “NADA”, cuando en realidad tengo mil ideas NO claras en mi cabeza, quiero que salga y se divierta, pero no que tenga una orgía con ellos cuando yo voy a estar aquí sola deseando estar con él, ¿por qué entonces, contesté con un simple “nada”?

Tal vez porque sé que así es y así lo acepté, o porque mis ideas no son lo suficientemente congruentes para que él las entienda. Apenas las entiendo yo.

Más tarde alrededor de las siete, sube del despacho a la habitación, seguro comenzará a arreglarse, yo continúo leyendo en el jardín.

Media hora más tarde baja como siempre, impecable, con unos mechones de cabello, extremadamente sexys sobre la frente, un pantalón de lino oscuro, una camisa blanca y un aroma embriagador.

Terry: Pensé que estarías arreglándote en tu habitación. (Comenta extrañado).

Paty: ¿Por qué habría de hacerlo?

Terry: No me contestes con otra pregunta, ¿no quieres venir con nosotros?

Paty: Usted nunca ha querido que vaya al bar del Delux y nunca dijo que quería que fuera.

Terry: No pensé que fuera necesario decírtelo, siempre salimos juntos, a menos que no lo desees. (Sus palabras son una caricia para mi ego, quiere que lo acompañe, no le apetece estar con nadie más. Sonrío y el alma me vuelve al cuerpo).

Paty: Subiré a arreglarme. (Añado entusiasmada).

Terry: Avisaré que llegaremos tarde.

Después de un dulce beso y de recibir un ya acostumbrado azotito en el trasero subo corriendo entusiasmada a bañarme, es entonces cuando me entra la duda de qué piensa hacer el Sr. conmigo en el Delux, no pensará compartirme ¿verdad?

, no creo que eso esté pasando por su cabeza, ¿querrá que veamos a otras parejas teniendo sexo?

, no sé si pueda con eso. Comienzo a ponerme nerviosa por no saber que esperar de la noche.

No tengo mucho tiempo, los chicos nos esperan, así que me hago una coleta alta y listo, la impuntualidad es algo que le molesta a mi Sr.

Al bajar las escaleras, el dueño de mis “suspiros matutinos y orgasmos nocturnos” me está esperando.

Su mirada cautivada por mi presencia me enamora cada día más.

ENAMORA, sí, enamora. Hay mareas tan fuertes que arrasan con todo a su paso, y la fuerza de ese carácter y la dulzura de su alma han llegado a mí arrasando con todo, con mis limitaciones, con mi escepticismo, esos ojos azul profundo se apoderaron de mis miedos destruyéndolos y han logrado quebrantar cualquier lógica.

De pie en el último escalón, hundo mis dedos en sus sedosos mechones de cabello y lo atraigo a mis labios, necesitaba sentirlo y un remolino de sensaciones bajan desde mi boca, hasta mi vientre, me encanta todo lo que este hombre provoca en mi cuerpo y mi alma.

Terry: Me vuelves loco cuando me besas así.

Paty: Así ¿cómo?

Terry: Saboreándome.

Paty: Supongo que he tenido un buen maestro.

Terry: Has tenido al mejor, nena. (Coqueto me guiña un ojo).

Llegamos al bar, finalmente piso los terrenos prohibidos del Paraíso, para divertirme; oscuro, con una interminable barra, algunos espejos, enormes jaulas, en su interior una chica bailando en bikini con pintura especial en el cuerpo que brilla con la luz negra.

Las mesas altas, algunas salitas lounge, pero lo que realmente llama mi atención, es una enorme pecera con una chica en su interior, nadando con cola de sirena.

Nos dirigimos a la barra, ahí están los tres chicos, Dimitry ya se les ha unido y por supuesto ya se encuentran bien acompañados, mujeres guapas, sexys y desinhibidas; los saludamos y nos presentan a sus nuevas amiguitas.

Dereck: Ella es Kary, venezolana.

Carlo: Ella es Aleja, colombiana.

Carlo: Y Alita, argentina.

Dimitry: Carolina, mexicana. (¿¿¿Esta niña es mayor de edad??? Superlinda, pero parece muy joven para andar aquí).

Dimitry: Y Mónica, colombiana.

Y la mujer fatal, una mujer madura, pero con un cuerpazo que ya quisieran las de veinte.

Saludo a todas con una sonrisa. Al menos eso intento. El Sr. nos dirige a su privado. Una salita que se encuentra unos escalones más arriba, seguramente para que Frankco y Jesse tengan mejor visión del lugar.

Terry: ¿Todo bien?

Paty: ¿Por qué lo pregunta?

Terry: Deja de contestarme con otra pregunta y responde, ¿te sientes incómoda?

Paty: No, todo está bien, ¿esa niña será mayor de edad?

Terry: Por supuesto, nunca dejarían pasar a un menor de edad, debe tener diecinueve.

Paty: Una interesante mezcla de nacionalidades.

Terry: Bueno, aquí siempre encuentras personas de todas partes del mundo y a los chicos les gusta el buffet cultural.

Paty: ¿¿Cultural?? Y de “edades” también.

Terry: Digamos que enriquece los encuentros.

Pedimos de beber y la conversación comienza casual, las preguntas de siempre,¿cuánto tiempo tienen en la ciudad?

, ¿cuánto tiempo se quedarán?, ¿a qué se dedican?

Como si se estuvieran conociendo en la playa, casual, mientras chocan las copas y las terminan a grandes tragos.

Mientras yo presto atención a todo a mi alrededor, siento como si en cualquier momento una chica fuera a aparecer desnuda en medio de la barra con un hombre entre las piernas.

Terry: Esta es un área común, pasa exactamente lo mismo que en cualquier bar, seleccionas con quién quieres relacionarte, solo que los que vienen aquí saben exactamente lo que quieren, y una vez acordado, pasan a las habitaciones que están por aquellas puertas, una es un área común parecida a esta, con una gran barra, solo que, en vez de mesas, tiene camas y sofás, donde todos practican encuentros sexuales frente a los demás.

(Inconscientemente me trueno los dedos al escucharlo, Sodoma y Gomorra, como lo llamó Alicia).

Y la otra te lleva a un largo pasillo, donde encuentras habitaciones privadas, de diferentes tamaños, dependiendo la cantidad de personas que vayan a acceder.

(Eso suena un poco más razonable, creo, me toma de los brazos y mirándome fijamente a los ojos, continúa).

¿Estás nerviosa? (Asiento). ¿Confías en mí?

(Trago saliva, Dios, ¿qué tiene pensado hacer?

, pero sí, confío en él así que asiento).

Terry: Bien, porque vamos a entrar a una habitación con todos ellos.

La sangre se me cae a los pies, abro la boca para decir algo, pero las palabras no salen.

Su mirada intensa clavada en la mía, mis manos heladas.

Y de pronto comienza a carcajearse, ¿dónde chingados está lo gracioso en todo esto?

, me besa la frente aún entre risas y me abraza. Se está burlando de mí.

Paty: Me quiere explicar, ¿¿cuál es la gracia??