El Infierno en el Paraíso TERRY #4
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TERRY #4

Entro y salgo a un ritmo lento, pero con fuerza, mientras la tomo del trasero.

Wen aparece a mi lado acariciando la espalda de Daya, esperando su turno para ser poseída.

La sujeto del cabello para atraerla a mi boca, besándola con desesperación mientras Daya acelera el ritmo de sus caderas, está a punto de llegar, puedo sentir cómo se aprieta a mi alrededor, por lo que me separo de Wen para disfrutar de su llegada al éxtasis). ¡Mójame, Daya, mójame!

Exijo entre dientes, tratando de controlarme para no derramarme en su interior, gracias a las exigentes succiones de sus paredes ordeñándome.

Regreso a devorar la boca de Wen, mientras Dimitry continúa degustando la humedad de Swe.

Llevo una mano a la entrepierna de la mexicana penetrándola con un dedo, pero su beso exigente pide más, así que utilizo dos.

Su respiración agitada me mantiene al borde.

Abandono el cuerpo de la venezolana, me retiro el preservativo y le ordeno que se arrodille, inmediatamente lame mi dureza lentamente, haciendo delicioso el tormento de la espera, regreso a la boca de la mexicana y a poner atención a sus pliegues, mientras con la otra mano guío el ritmo de las succiones que recibo.

Los gemidos inconfundibles de una mujer al llegar al orgasmo me vuelven loco, esa ha sido Swe, mismos que ayudan a desinhibir las caderas de Wen, que se descontrolan exigiendo explotar.

Aparto mi dureza de la boca de Daya para colocarla entre sus senos, por lo que los estrecha con sus manos para aprisionarme con ellos, los gemidos de Wen aumentan.

Terry: ¡Mójame, Wen, mójame!

Percibo alrededor de mis dedos las contracciones de su interior y ya no puedo alargarlo más, acelero el movimiento de caderas entre los enormes pechos de la venezolana al tiempo que mis músculos se endurecen para explotar de placer y lujuria, derramándome sobre su piel entre roncos bramidos de alivio.

Bebemos, hablamos, cogemos, bebemos, hablamos, cogemos, aunque no sé si es exactamente en ese orden… estoy exhausto, con el cuerpo ligero y relajado, tengo que salir de aquí, ha sido suficiente por hoy.

Pretendo levantarme, pero unos labios húmedos y calientes comienzan a succionar mi miembro, provocando que regrese a la vida, mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación deslizo la mano hasta encontrar el cabello rizado, descubriendo que Swe no solo es una excelente compañera de baile, también da unas mamadas deliciosas.

Disfruto mientras sus manos peregrinan mis muslos y abdominales, su experta lengua recorre mi entrepierna a la par que su mano no deja de subir y bajar por mi ya duro miembro.

Swe: Hay un lugar de mi cuerpo que le faltó tocar, Sr.

Terry: Excelente, bailarina y pervertida, Swe…

No voy a permitir que te vayas diciendo que el Sr. del Paraíso no te dio tu servicio completo.

(Me levanto de la cama para colocarme lubricante bajo su mirada expectante).

Déjame verte, Swe. (Ordeno, abre lentamente los muslos, su piel oscura y tostada por el sol brilla con las luces tenues.

Es un suculento chocolate y a mí me encanta el chocolate).

Tócate para mí. (Juega sensual con su sexo mientras me observa hacer lo mismo, el placer se va apoderando de su piel.

Sujetando mi erección la froto por su centro una y otra y, otra vez, el movimiento de sus caderas me demuestra cuánto disfruta de nuestro roce.

La habitación se encuentra a media luz, los cuerpos del resto están entrelazados.

Dimitry y Daya nos observan entre besos mientras Wen lo cabalga, mi sangre arde de deseo por alcanzar el éxtasis.

Atraigo a Swe de un tirón y la arrincono en la pared, restregando mi miembro contra su trasero firme, sujeto su cabello con fuerza hacia un lado para que me dé acceso a su cuello).

Terry: ¿Te gusta así?

Swe: Sí, así lo quiero. (Ronronea).

Terry: Si quieres que pare, solo dilo. (Aclaro mientras me coloco un preservativo y más lubricante, dirijo mi miembro a su entrada trasera abriéndome paso lentamente, pero ella empuja las caderas hacia atrás, gruño mientras la morena exhala con fuerza). ¿Lo quieres duro?

Afirma con un sonido gutural, tiro nuevamente de su cabello, deslizo una mano a su entrepierna, acariciándola con movimientos circulares y la atravieso con fuerza en repetidas ocasiones.

Envuelto entre gemidos y lujuria, la mantengo empotrada contra la pared, no le permito moverse, pero los exaltados sonidos de su garganta me lo dicen todo, pide a gritos explotar y yo la complazco.

Profundizo las embestidas y la siento convulsionar entre mis brazos, me dejo ir en su interior, al tiempo que apago mi bramido con mordidas sobre su cuello.

Después de unos segundos en los que nos quedamos inmóviles para recobrar el aliento, abandono su cuerpo.

Terry: Espero haberte brindado el servicio completo que mereces.

Swe: Ha sido el mejor que me han dado.

Terry: Lo sé. Se quedan en su casa.

Me retiro a dar una rápida ducha, si antes estaba exhausto, ahora camino solo por instinto. Necesito regresar a casa, meterme a la cama y dormir por horas y, si eso fuera al lado de mi chica, sería perfecto.