El Infierno en el Paraíso TERRY #2
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TERRY #2

Paty: ¿Quiere que le suba…? (¡Exploto!, sus palabras hacen que mi sangre bulla como si arrojara una aspirina a un recipiente con refresco, el dolor me quema la mitad del torso y la ira se apodera de mí, me acerco a ella dejando el rostro a escasos centímetros del suyo).

Terry: ¿¿Cuándo demonios vas a dejar de hacer preguntas estúpidas?

? No voy a seguir soportando tus insolencias, TODO lo que yo diga se obedece, te parezca o no, y si tienes algún ingenioso comentario, hazte el favor de reservártelo, evítame la pena de hacerte ver lo estúpida que puedes llegar a ser.

¡¿¿TE-QUE-DÓ-CLA-RO??! (Se queda muda, mirándome fijamente a los ojos, lo que solo me enerva más). ¡¡¡No te escucho!!!

Paty: Sí, Sr.

Al dar media vuelta me percato de que Frankco se encuentra a mis espaldas, e inmediatamente me da el paso.

Finalmente llego a mi dormitorio, al cerrar la puerta me recargo en ella sujetándome el hombro y suelto desde el fondo de mi garganta los gruñidos de dolor que solo reservo para mi solitaria habitación.

Tomo un par de pastillas del buró e intento quitarme la camisa, pero es imposible, estoy en medio de una crisis; la mano izquierda me tiembla, no tengo fuerza en el brazo, así que solo me quito los zapatos para recostarme.

Intento relajar los músculos, eso siempre ayuda, algo que se dificulta por el dolor casi insoportable y los espasmos que este me provoca.

No sé si es el dolor o mi carácter explosivo lo que me hace enfurecer en segundos. Han sido demasiados años así, por lo que es prácticamente imposible distinguirlo, pero eso solo me provoca más dolor y es un maldito círculo vicioso que nunca se rompe.

El medicamento hace efecto y el dolor comienza poco a poco a descender, la mano ha dejado de temblarme y puedo levantar el brazo lo suficiente para desabotonar la camisa, sin embargo, estoy fatigado, así que lo dejo. Esta fue solo una pequeña crisis, pero aun así termino agotado.

La habitación se encuentra completamente a oscuras, debí quedarme dormido, tengo sed y mis labios están resecos. Sujeto mi hombro nuevamente, el dolor ha regresado a la normalidad, ¡mi patética normalidad! Es viernes, se supone que es un maldito buen día.

Me levanto lentamente, no hay punzada de dolor, lo cual es un alivio.

Tras beber un vaso de agua, mi estómago me recuerda que no he comido.

Bajo al comedor, solo Frankco se asoma en una esquina para asegurarse de que soy yo y que estoy bien, al ver que no lo necesito se retira silencioso, ¿por qué no todos son tan eficientes como él?

Al entrar a la cocina la chica del servicio de la cual no recuerdo el nombre se congela, no vengo por aquí a menudo.

Adele: Niño, ¿en qué le puedo servir?

Terry: Hace mucho dejé de ser un niño, sírveme la comida.

Adele: Sí, Sr., el menú del día es…

Terry: ¡¿¿A todo el mundo se le está pegando la estupidez de Paty?

?! Di una orden clara: sírveme-la-comida; no que me des el estúpido menú, ¡¡carajo!

! (Al girarme para regresar al comedor, me encuentro con unos penetrantes ojos verdes llenos de reclamo mezclados con dolor, pero no el suficiente para opacar mi arrebato).

¿Tienes algo que decir? (Inquiero en un tono más alto de lo normal, a lo cual niega secamente). Entonces re-tí-ra-te.

Obedece de inmediato y Adele con la mirada baja me sirve la comida, está deliciosa, como siempre, pero mi maldito mal genio me impide disfrutarla, es como si una película plástica cubriera parte de mis papilas gustativas.

Toretto aparece sentándose a mi lado, como siempre.

Bajo la mano y se acerca cauteloso, hasta él sabe cuándo tiene que andarse con cuidado.

Lo acaricio y coloca la cachetona cara sobre mi pierna, es un perro adulto, pero cuando se acerca de esta forma, tiende a hacer ruiditos de cachorro, dejo la comida y me centro en él.

¿Qué demonios me pasa?, el peso del mundo parece sentarse sobre mis hombros, necesito controlarme, sé que tengo que hacerlo, pero a veces es, es… demasiado complicado.

Terry: Anda, hoy no voy a entrenar, así que vamos por tu juguete.

Tomo su pelota al llegar al jardín y la lanzo para que él regrese con ella, me centro en sus veloces patas, la emoción en sus ojos por alcanzar su objetivo, la felicidad que emana por compartir ese momento y después de varios minutos, logro relajarme.

Paty debe estar molesta y con justa razón, solo espero que aún podamos cerrar bien el día.

Subo a buscarla a nuestra habitación, pero no se encuentra, así que toco en la suya.

Paty: ¿En qué le puedo servir, Sr.? (Sus ojos aceituna se clavan en los míos, su gesto serio, la ceja izquierda levantada y su tono de voz me lo dice todo, no está molesta, está que se la lleva el demonio).

Terry: Vengo a preguntarte a dónde quieres salir esta noche.

Paty: ¿¿Lo está diciendo en serio??

Terry: Vamos, nena, entiendo que estés enfadada, me exasperé, pero aún podemos disfrutar de la noche. (Extiendo la mano para acariciar su mejilla, mas se gira alejándose unos pasos. Vaya que está molesta).

Paty: ¡¡Se exasperó!! ¿¿Y cada vez que se exaspere me va a insultar??

Terry: No te insulté.

Paty: Me llamó estúpida y no solo me lo dijo a mí, se lo dijo a Adele y el resto del personal lo escuchó. ¡No voy a permitir que me hable de esa forma! (Su voz es fuerte, decidida y tajante, ¡con un demonio!, ¿¿cómo pude insultarla de esa forma??).

Terry: Tienes razón, apenas y me percaté… yo… me sacaste de mis casillas y…

Paty: ¿¿Yo lo saqué de sus casillas?? Era una tontería de lo que estábamos hablando y de la nada se enfureció.

Terry: No fue de la nada.

Paty: Entonces ¿tengo que aplaudir cada palabra que usted dice para no terminar siendo una estúpida?

Terry: No… yo, no debí insultarte, no sé cómo carajos pasó eso, pero te aseguro que no sucederá más.

Paty: Eso espero, porque no lo voy a tolerar.

Terry: ¿Qué me estás queriendo decir?

Paty: No le estoy queriendo decir nada, se lo estoy diciendo, no le voy a permitir que me insulte.

Terry: Y yo ya te dije que no volverá a suceder. Solo… fue un día complicado.

Paty: Explíqueme, Sr. Grandchester, porque no lo entiendo, de verdad, una cosa es que por su padecimiento tienda a explotar más fácilmente y otra muy diferente a que de la nada arrase conmigo y con todo a su paso, además, se encontraba bien.

(¿Bien?, ¿me encontraba bien? ¿Qué demonios quiere que le diga?

, ¿que el maldito dolor se disparó en un segundo?

, ¿que traté de controlarme, pero esto me supera?

, ¿que me quemaba la mitad del pecho y espalda?

, ¿que me convierto en un inútil porque ni siquiera pude quitarme la maldita camisa empapada en sudor?

Y me enfurece la impotencia que me… Respiro hondo al sentir el calor incrementarse en mis venas).

Terry: Estoy tratando de arreglar las cosas, de terminar bien el día.

Paty: Ah, ¿sí? ¿Así de sencillo?

Terry: ¿Qué quieres que te diga? Fue un día complicado ¡carajo!

Paty: Yo fui la que de la nada terminó siendo insultada por el hombre que se supone que me quiere, y para usted fue un día complicado, no pues, discúlpeme, Sr. Grandchester.

Terry: Aquí el único sarcástico soy yo, y si estoy aquí tratando de arreglar las cosas es precisamente porque te quiero, ya te dije que no volverá a suceder, necesito salir, distraerme, démosle vuelta a la página, quieres salir, ¡¿SÍ o NO?!

Paty: Pues si tanto necesita salir y distraerse, hágalo, pero conmigo no cuente.

Terry: Como quieras.

Abandono su habitación tomando las cosas lo más tranquilo posible, lo último que necesito es que el dolor regrese. Es viernes y no pretendo quedarme aquí, solo porque ella no quiere bajar la guardia.

Después de leer un rato y darme una ducha mensajeo a Dimitry.

Mensaje de WhatsApp:

*Terry: ¿Te veo en una hora en El Reino de la Salsa?

*Dimitry: Tu mensaje llega justo a tiempo, me estaba preguntando qué iba a hacer con estos tres bombones.

*Dimitry: (Imagen de tres mujeres).

*Terry: Excelente variedad, justo lo que necesito, te veo en mi privado.

Estoy tentado en tocar a su puerta, habría querido salir con ella, pero… si voy, tal vez solo empeore las cosas.

Antes de bajar el último escalón Frankco aparece.

Terry: Saca el Huracán. (Sabe que me refiero al Lamborghini LP Huracán).

Frankco: Enseguida, Sr., (Jesse llega tras él, me acerco lentamente a su cada vez más molesto rostro).

Terry: ¿Ves aquí a Paty? (Inquiero sarcástico, a lo que responde negativamente).

¡Exacto!, está en su habitación, espero que en esta ocasión puedas asegurarte de que se encuentra en perfecto estado, hasta que tu papá Frankco regrese y pueda hacerse cargo de la seguridad como el profesional que es, no con tu incompetencia ¿será posible?

La rabia e impotencia se refleja en su rostro y eso me proporciona una pizca de satisfacción, sí, soy un hijo de puta y me gusta serlo. Se traga el coraje y responde afirmativamente. Con un movimiento despectivo de los dedos, le ordeno que se retire.

Frankco debe caerme demasiado bien, para que aún conserve a ese idiota después de lo que pasó con Paty.

Al arribar al antro, solicito mi botella en el privado y antes de terminar mi primera copa, Dimitry llega con las chicas.