El hotel de las navidades imposibles CAPÍTULO 85
87%

CAPÍTULO 85

LA SEGUNDA NOCHEBUENA CASADOS

VERA

Nuestra segunda Nochebuena como matrimonio es menos solemne y más difícil.

Mi madre está en Grecia por trabajo. Teresa viaja para verla. Inés pasa la noche con la familia de Dani. Leo tiene gripe y se niega a admitirlo hasta que intenta bajar a cocina con fiebre.

—Vuelve a la cama —ordeno.

—Hay ciento treinta cenas.

—Y una directora de operaciones.

—Soy propietario.

—Hoy eres un hombre con fiebre y sin brazos.

Lo encierro en el apartamento con sopa. Él protesta por mensajes hasta que Paula bloquea su número durante el servicio.

Yo podría bajar a dirigir. No lo hago. No trabajo para el hotel esa noche. Me quedo con Leo, le cambio paños, controlo temperatura y veo una película mala.

—Estás perdiéndote la cena —murmura.

—Estoy donde quiero.

—No tienes que cuidarme.

—No. Por eso cuenta.

El hotel envía fotografías. Las mesas están llenas, el techo seco, el pavo cabe. Alba y su familia han vuelto pagando su estancia. Bruna baila con Moya. Mateo sirve una esfera de chocolate que se abre sin incidentes.

Leo mira la imagen con ojos febriles.

—Me lo he perdido.

—Habrá otra.

—No está garantizado.

—Nada lo está. Esta está ocurriendo sin nosotros y eso también es nuestro trabajo.

A medianoche, el personal sube al pasillo y canta un villancico horrible tras la puerta. Leo se ríe y tose. Les gritamos que se vayan.

Mi madre llama desde Atenas. Por la pantalla aparecen ella, Teresa y un árbol pequeño en un apartamento alquilado. No estamos en la misma mesa. Seguimos siendo familia.

Después Leo duerme. Yo abro la ventana un instante. Desde arriba veo faroles rodeando el hotel. Nadie espera que bajemos.

La Navidad no fracasa porque falten las personas que imaginábamos. Cambia de forma, ocupa pantallas, habitaciones y camas con gripe.

Me tumbo junto a mi marido. Él busca mi mano dormido.

No hay fotografía de esta parte.

También es celebración.