CAPÍTULO 79
EL VERANO DE LAS PUERTAS ABIERTAS
VERA
El verano trae calor al valle y huéspedes que preguntan dónde está la nieve. Candela crea rutas al amanecer, baños de bosque y cenas junto al lago. Todo tiene precio, cupo y horas asignadas.
Leo viaja por ingeniería. Yo por consultoría. Coincidimos menos de lo previsto. Una noche llevamos doce días sin dormir en la misma ciudad.
—Esto no funciona —digo por videollamada.
Él se queda quieto.
—¿Nosotros?
—El calendario.
—No utilices esa frase así.
—Tienes razón. Nosotros me importamos. El sistema actual no nos deja tiempo.
Abrimos agendas. Cancelar contratos no es posible sin coste. Encontramos dos semanas futuras coincidentes y protegemos tres noches al mes sin viajes. Si uno rompe el bloqueo, debe hablarlo antes.
—Parece poco —dice Leo.
—Es mínimo, no máximo.
—Quiero más.
—Yo también.
No resolvemos el verano de inmediato. Lo atravesamos. Hay llamadas desde taxis, sexo apresurado una mañana y discusiones por cansancio. Una vez, Leo olvida que tengo una presentación importante. Otra, yo no pregunto por el resultado de su proyecto.
Nos herimos sin intención. Pedimos disculpas específicas.
En agosto conseguimos una semana juntos en Los Abetos. Paula nos prohíbe entrar en oficinas después de las seis. Cerramos la puerta del apartamento, cocinamos mal y nadamos en el lago.
—Podríamos reducir viajes el próximo año —dice Leo.
—¿Los dos?
—Los dos. No para demostrar matrimonio. Porque esta proporción no nos gusta.
Acordamos límites de ingresos y tiempo. Ganar un poco menos a cambio de semanas presentes. No es una decisión romántica ni universal. Es nuestra.
La última noche abrimos todas las ventanas. El aire mueve las cortinas de estrellas. Hacemos el amor despacio, recuperando el cuerpo del otro después de meses medidos en estaciones.
—Te he echado de menos incluso cuando estabas aquí —digo.
—Yo también.
No basta con dejar puertas abiertas si nunca cruzamos el umbral al mismo tiempo.
El verano nos enseña que la libertad sin espacio compartido puede parecerse demasiado a dos vidas paralelas.
Redibujamos el calendario.