El hotel de las navidades imposibles CAPÍTULO 77
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CAPÍTULO 77

LA SEGUNDA ANALISTA

VERA

Contratar a la segunda analista me da más miedo que renunciar a Lumen.

Se llama Omar, tiene treinta años y experiencia en restauración. Nuria lo entrevista primero. Yo preparo una prueba demasiado difícil. Él detecta que faltan datos y se niega a inventarlos.

—Contratado —dice Nuria.

—Aún no hemos hablado de salario.

—Por eso no eres la única directora.

Ferrer Hospitalidad empieza a tomar decisiones que no nacen solo de mí. El primer mes corrijo cada documento. El segundo, Nuria bloquea mi acceso durante un fin de semana.

—No puedes bloquear a la fundadora.

—Puedo proteger al equipo.

Leo disfruta demasiado la escena.

—El hotel puede ofrecerte mantas mientras atraviesas esta transición —dice.

—Cállate.

Omar lidera un proyecto de restaurante y comete un error: duplica un coste de personal. Lo detectamos antes de entregar. Mi impulso es rehacer todo. En vez de eso, le pido corregir y explicar controles.

—Pensé que me despedirías —admite.

—Yo pensé que nunca cometería un error visible.

—¿Y?

—Es una previsión poco realista.

Creamos revisión cruzada. El informe sale mejor.

Esa noche le cuento a Leo que mi empresa funciona sin mí durante partes del día.

—Terrible —dice.

—No sé quién soy si no soy la persona que encuentra cada fallo.

—La que construyó un equipo capaz de encontrarlos.

—Hablas como una revista.

—He tenido buenas fuentes.

Nos sentamos en el porche. Mayo huele a tierra húmeda. El hotel tiene huéspedes dispersos, no lleno, y aun así genera margen.

—¿Te gustaría vender tu empresa algún día? —pregunta.

—Quizá una parte al equipo. No ahora.

—¿Y dejar de trabajar?

—No. Trabajar menos, elegir más.

—Eso suena familiar.

La segunda analista no reduce mi valor. Hace que mi trabajo deje de ser una habitación donde solo yo tengo llave.

Al día siguiente entrego a Nuria y Omar copias del despacho. En la placa añadimos los tres nombres de pila debajo de la marca.

Queda todavía más torcida.