CAPÍTULO 49
EL BALANCE DE LA VÍSPERA
VERA
El veintitrés termina con una reunión de resultados. Exactamente un año antes debía entregar el informe que decidiría si Los Abetos merecía continuar. Ahora presento el cierre provisional ante empleados e inversores.
Ingresos por encima del plan. Deuda reducida. Rotación de personal baja. Proveedores locales con contratos plurianuales. Horas extra dentro de límites salvo agosto. Satisfacción de huéspedes alta. La habitación Elena financiada para doce familias.
—Y una incidencia grave —añade Mateo—. Eliminación de las velas.
—Constará en acta —dice Inés.
También expongo riesgos: dependencia de nieve, concentración de retiros, necesidad de renovar parte del tejado y exceso de peso de Ferrer Hospitalidad en el diseño de nuevos productos.
—Eso último eres tú diciendo que haces demasiado —observa Leo.
—Sí.
—Lo grabaré.
Propongo formar a Candela y Paula para que el hotel no me necesite en cada lanzamiento. Mi contrato bajará horas en abril. No es alejarme; es hacer bien el trabajo.
Los inversores votan reinvertir una parte del beneficio y pagar el primer rendimiento. Los Aguirre aplauden desde primera fila. El señor Moya, esta vez sin traje, lleva la estrella torcida prendida en la chaqueta.
Al finalizar, Clara Montes se acerca.
—Aceptamos todas sus condiciones para el piloto —dice—. Y la recomendación de minoría.
—¿Gonzalo también?
—Está negociando. No le gusta nadie.
—Buena señal.
Clara mira a Leo, que habla con proveedores.
—No comprendí su rechazo hasta ahora.
—¿Porque el hotel gana dinero?
—Porque el valor que queríamos comprar dependía de que no fuéramos dueños.
Es la observación más honesta que le he oído.
—¿Dejarán de intentarlo con lugares como este?
—Intentaremos preguntar qué parte debe seguir sin pertenecernos.
No la convierte en heroína. La convierte en una ejecutiva que ha descubierto un límite útil.
Cuando se marcha, Alicia aparece en la entrada. No estaba invitada. Lleva un sobre y una expresión cansada.
—Vengo como particular —dice.
Me entrega la resolución interna. Lumen reconoce que la carta con Altura creó una apariencia de conflicto y modifica su política. Mi demora se registra como infracción menor, sin acusación de manipular cifras. No necesitaba su absolución, aunque noto cómo se afloja un nudo.
—Siento haberte puesto en esa posición —dice Alicia.
—Yo siento haber tardado en declarar la mía.
—¿Estás contenta?
Miro el salón. Leo sostiene a Elena; mi madre y Teresa conversan con Bruna; Nuria explica gráficos a Mateo, que finge comprenderlos.
—No todo el tiempo.
Alicia sonríe.
—Buena respuesta.
Le ofrezco quedarse a cenar. Acepta.
El balance de la víspera no borra errores. Los incluye, les asigna consecuencia y permite cerrar el año sin que el pasado siga acumulando intereses.