Capítulo 21
J ake atenuó el brillo del monitor de su ordenador hasta que apenas resultaba visible.
Si alguien preguntaba, diría que tenía dolor de cabeza y que la luz azul de la pantalla lo exacerbaba.
Durante los últimos minutos, había estado intentando obtener acceso a la IDD —la Base de Datos Internacional de Drones—, el sistema que registraba y grababa cada una de las compras de drones en el mundo, remontándose a la creación del primer dron.
Esta vez había mucha más información. El número de serie estaba registrado a nombre de un tal Sr. Toby Enfield. Sin dirección de contacto. Sin número de móvil. Comprado hacía cuatro meses bajo una dirección IP encriptada.
Antes de que pudiera hacer nada con la mínima información que había descubierto, sintió una presencia pesada aproximándose.
—¿Estás bien?
Jake giró el cuello.
—Mejor que nunca —dijo, poniendo el ordenador en modo suspensión—. ¿En qué puedo ayudarte?
—Voy a coger algo de comida de la cantina —dijo Mamadou—. ¿Quieres algo?
—No tengo hambre. Gracias de todas formas.
—Como quieras.
En cuanto vio a Mamadou desaparecer a través de las puertas de la Sala 1430, Jake volvió a saltar sobre su ordenador, inició sesión e introdujo el nombre de Toby Enfield en el Ordenador Nacional de la Policía.
En un segundo, obtuvo una coincidencia. Un pago en una de sus cuentas que había sido marcado y compartido con el equipo.
Y completamente ignorado.
Jake se quedó mirando las palabras en la página. Sus ojos las recorrieron varias veces, escaneándolas, esperando que revelaran el diminuto fragmento de información que necesitaba.
Y entonces lo encontró. Una sola palabra que destacaba. Una sola palabra que resultaba extraña y distinta a todas las demás. Una sola palabra que hizo sonar todas las alarmas.
Invicta .