Capítulo Cuatro — El hierro y la media luna
La marcha hacia Isfahán comenzó antes del amanecer, cuando el cielo todavía conservaba el color oscuro de una herida cerrada a medias.
Karim había dormido poco. El vendaje que Aylin había colocado sobre su rostro estaba húmedo por el sudor y la sangre seca, y cada vez que movía la cabeza sentía un tirón profundo alrededor del ojo derecho.
No se quejaba. Desde la muerte de Zahir había aprendido a guardar el dolor en el mismo lugar donde guardaba el miedo: detrás de los dientes apretados.
Harun caminaba junto a los caballos con el martillo colgado a la espalda, todavía incapaz de aceptar que el grupo hubiera quedado reducido a tres.
Aylin, por su parte, miraba continuamente hacia el oeste.
El horizonte no mostraba todavía un ejército, pero la tierra parecía anunciarlo.
Había bandadas de aves que abandonaban los campos, campesinos que caminaban hacia el este cargando cuanto podían y caravanas enteras que regresaban sin mercancías.
La guerra ya no era un rumor de oficiales ni una amenaza dibujada sobre mapas.
Se había convertido en una presencia física que podía sentirse en el polvo, en el silencio de los pueblos y en la forma en que los hombres sujetaban sus armas.
El paisaje que dejaban atrás parecía haber envejecido en pocas semanas. Los caminos que antes servían para unir mercados ahora eran corredores militares, y los mismos comerciantes que alguna vez discutían el precio de una carga de seda discutían cuánto valía una vida.
Aylin había comenzado a distinguir los sonidos de la guerra antes de ver al enemigo: el metal de las armaduras, el resoplido de los caballos, el golpe de las ruedas de las carretas y, sobre todo, el silencio repentino de los animales cuando una patrulla se acercaba.
Karim le enseñaba sin palabras a leer el terreno, y ella había aprendido rápido.
La cicatriz sobre su ojo derecho no lo hacía más débil; lo obligaba a calcular mejor.
El mundo que percibía desde aquel lado del rostro estaba incompleto, pero su memoria compensaba lo que la vista ya no podía ofrecerle.