EL FILO DE PERSIA Capítulo Dos — Sombras sobre Qazvin
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Capítulo Dos — Sombras sobre Qazvin

La lluvia golpeaba los tejados de Qazvin con una violencia extraña para aquella región.

Aylin observaba desde lo alto de una muralla improvisada mientras los soldados safávidas encendían antorchas entre el barro.

El viaje hacia el oeste los había cambiado a todos.

Sus rostros ya no pertenecían a jóvenes soñadores, sino a sobrevivientes, guerreros fuertes y audaces, Karim había perdido un pedazo de la oreja izquierda mordida por un enemigo en una pelea cuerpo a cuerpo, Aylin tenía una cicatriz de intentar sacara una flecha de su brazo derecho.

Karim afilaba su espada en silencio, una piedra de afilar que usaba su padre durante su tiempo en batalla, estaba pequeña y muy gastada, apenas se podía sostener con la mano, pero era una piedra que le había regalado un amigo a su visita s los países de oriente.

Junto a ellos caminaban ahora dos nuevos compañeros y leales amigos

El primero era Harun, un hombre enorme de hombros anchos y mirada nerviosa.

A pesar de su fuerza, cualquier sonido inesperado bastaba para hacerlo mirar sobre su hombro, corpulento y muy fuerte era un aliado de la tribu Kara Qoyunlu (CARNERO NEGRO), un grupo de guerreros conocidos por su ferocidad en combate.

El segundo era Zahir. Pequeño, rápido de lengua y peligrosamente inteligente, el fue educado en artes y sabia otras lenguas era miembro de Madrasa de Ulugh Beg erran centros de estudios científicos de Heran.

Aquella noche llegaron noticias alarmantes a la concentración de la provincia de Yazd

Varias aldeas cercanas habían sido arrasadas por mercenarios aliados con oficiales corruptos, eran persas traicionando persas.

El combate comenzó al amanecer.

Flechas descendieron desde las rocas mientras los mercenarios cerraban el paso del valle. Karim organizó una línea defensiva improvisada mientras Harun movía carretas destruidas para proteger a los civiles.

Aylin luchó con una velocidad brutal. Su espada chocaba una y otra vez contra enemigos que parecían infinitos.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Zahir apareció caminando junto a los enemigos.

Los mercenarios bajaron las armas al reconocerlo.

Aylin sintió que el estómago se le congelaba.

—Nos traicionó… hablando en voz alta

Pero todo era una estrategia.

Zahir había ganado tiempo para acercarse a los barriles de pólvora enemigos. Segundos después lanzó una antorcha.

La explosión sacudió todo el valle.

Las líneas enemigas colapsaron.

El grupo logró escapar mientras el caos consumía a los mercenarios, aquella noche descansaron dentro de un monasterio abandonado. Harun temblaba todavía.

—¿Alguna vez creen que esto terminará?

Zahir observó las llamas.

—Las guerras siempre terminan. El problema es lo que queda después, muchos de estos pueblos terminaran surgiendo de las cenizas de sus suelos, de sus cosechas de sus casas incendiadas, vidas que no pueden ser reparadas y algunas tras que ya se perdieron a causa de la misma.

Karim se quedaba viendo al vacío pensando en las palabras de su padre

--Tenemos que ser leales a la causa y al ejército de Persia.

--Cual causa si solo llegamos a las tierras a saquear y robar, menciono Zahir

--Que honor más que eso gritaba Karim lanzando su piedra a los pies de Zahir,

En su cabeza retumbaban las palabras de su padre, “cualquiera puede ser un asesino, pero no todo mundo puede ser un buen guerrero”.

--Seguiremos adelante y quiero saber ¿cuento con ustedes?

Aylin dijo: --Cuentas conmigo, pero sabes que no me gustan tus métodos, te estas volviendo la peor versión de tu padre, por lo menos él tenía un corazón de guerrero tu solo eres un asesino más, te he visto matar a muchachos pequeños y a mujeres.

--Calla estúpida todo aquel que levanta un arma es un enemigo sea grande o pequeño, aquel que se revela contra el ejercito persa no merece el perdón o la misericordia gritaba Karim agitando la espada de frente a Aylin.

--Terminemos esta conversación que no esta llevando a nada y solo nos mataremos el uno al otro, Zahid hablaba entre cortad y con preocupación.

--Duerman el cansancio esta hablando por ustedes y si no descansan yo mismo los matare con mis manos grito Harun de manera firme y fuerte golpeando sus puños el uno contra el otro.

Días más tarde recibieron la orden de infiltrarse en una fortaleza controlada por desertores persas aliados con comerciantes otomanos.

La misión era simple.

Entrar.Destruir los suministros.Salir vivos.

Nada salió según lo planeado.

Los túneles bajo la fortaleza estaban llenos de guardias.

El combate se volvió brutal.

La sangre cubría las piedras mientras Karim protegía la retirada del grupo.

Harun utilizó toda su fuerza para bloquear el avance enemigo.

Aylin peleaba como si cada golpe pudiera cambiar el destino de la guerra.

Y nuevamente Zahir desapareció.

Momentos después las torres comenzaron a incendiarse.

La fortaleza explotó desde dentro, las murallas colapsaron mientras los desertores huían aterrorizados. Cuando todo terminó, los cuatro observaron las llamas desde una colina cercana, Aylin comprendió algo importante, ya no eran simples sobrevivientes, se estaban convirtiendo en leyendas.