EL FILO DE PERSIA Capítulo Uno — Sol de eternidad
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Capítulo Uno — Sol de eternidad

Una caravana proveniente de Isfahán fue atacada cerca del pueblo.

Los sobrevivientes hablaban de bandidos organizados, hombres armados con técnicas militares y símbolos otomanos ocultos bajo sus túnicas.

Fue durante esos meses que los caminos de Aylin y Karim estuvieron destinados a encontrarse.

Aylin acompañaba a su padre en una caravana importante.

Transportaban seda teñida, especias y documentos comerciales destinados a oficiales del gobierno safávida.

El ataque ocurrió al amanecer.

Los caballos comenzaron a relinchar antes de que aparecieran las flechas. Los guardias reaccionaron tarde. Hombres encapuchados descendieron desde colinas rocosas y el caos devoró el camino.

Farid intentó proteger a su hija.

Aylin tomó una daga.

Aquella fue la primera vez que vio morir a alguien frente a ella, la adrenalina recorría su cuerpo, todo parecía estar en pausas, cuando de pronto se vio alejada d su padre, cuando vio que uno de los atacantes levantaba la espada contra su padre, corrió sin pensar, enterró la daga en la pierna del hombre y consiguió distraerlo apenas unos segundos.

Entonces apareció Karim.

El joven había llegado junto a un pequeño grupo enviado desde el poblado cercano después de escuchar el combate. Derribó al atacante con una lanza improvisada y ayudó a levantar a Farid.

--Deprisa levántese corra a las colinas --grito Karim con voz fuerte y firme, Aylin jalo a su padre y levanto la mirada para ver al osado joven que no era mucho mayor que ella, aquella fue la primera vez que Aylin lo vio, no como héroe, no como salvador, sino como alguien tan asustado como ella, pero con una valentía excepcional se veía temeroso pero firme.

Después del ataque, los sobrevivientes permanecieron varios días refugiados cerca del poblado de Karim. Las pérdidas habían sido enormes, de los 70 comerciantes solo habían sobrevivido 10 entre ellos Farid el padre de Aylin, se habían salvado las mercancías pero las bajas habían sido demasiadas.

Una noche, mientras los demás dormían, Aylin encontró a Karim limpiando sangre seca de su espada, se sentó frente a él, curiosa pero también temerosa de la actitud del joven

—No pareces disfrutar esto —dijo ella.

Karim no respondió de inmediato.

—Nadie debería disfrutarlo, al final son vidas, la gente no roba por gusto muchos de ellos viven toda su vida de esto porque no hay suficiente trabajo en las ciudades cercanas, yo vengo de un pueblo muy podre, ahí no hay comercio, solo muerte y desesperanza.

Aquella frase marcó el inicio de algo profundo, no amor, nunca amor, sino reconocimiento, ambos eran personas intentando encontrar un lugar en un mundo roto.

Los escoltaron a la entrega de sus mercancías, llevaron solo la cantidad que sobro del ataque.

--Solo recuperamos lo del viaje, y perdimos dos caballos esto no puede ser dependemos de estos viajes para subsistir una semana, ahora tendremos que regresar lo antes posible. –dijo Farid

Era demasiado tarde como para iniciar el viaje de regreso, los caballos necesitaban descansar y Farid tenía una pequeña herida de la batalla, Karim se quedó en el mismo caravasar que es un amurallamiento para poder descansar para los comerciantes, tomar unas mantas de la mercancía de Farid para poder dormir y con lo ganado compraron comida para el regreso.

--Te agradezco eres un joven muy valiente, ella es mi hija Aylin te pido una disculpa por tus colegas y aquellos que perdieran la vida--- Menciono Farid

--Eran débiles por eso murieron es la ley del guerrero, el guerrero menos preparado morirá, el más apto sobrevivirá el mejor entrenado sobrevivirá, el más fuerte sobrevivirá y por el dios veretragna que así se ordene.

Los rumores de una guerra en donde intervendrían varios países de medio oriente era inminente, pero el principal a vencer era Persia, era un problema porque era una fortaleza y vencer al ejército persa en sus propias arenas era imposible, los ejércitos apostaban por los números y no era algo que no tuviera razón, si los ejércitos luchaban juntos el ejército estaba 6 a 1.

El Shah Abbas I reorganizaba el ejército persa mientras intentaba recuperar territorios perdidos frente a los otomanos, sin embargo se reían de nosotros pues los ejércitos otomanos tenían respaldo de los ejércitos de Anatolia sin embargo los cortes comerciales con dicho país por parte de Persia, los tenían sumidos en la miseria y la hambruna.

Karim quería unirse al ejército oficialmente, sin embargo Aylin quería demostrar que podía hacerlo también siendo ella mujer y teniendo que luchar contra estereotipos de su religión y de sus creencias culturales, la mujer tenía menos valor que un perro o que una cabra, incluso muchos de los matrimonios con niñas pequeñas se hacían a plena vista y cambiaban a niñas por 10 shah rukh de plata o una cabra de buen peso, aquel padre que tenía muchas hijas terminaba con grandes dotes y dependiendo la pureza y la belleza de la hija llegaba incluso a volverse rico.

En ese tiempo la realidad era distinta.

Las mujeres no luchaban.Las mujeres obedecían, aquella injusticia comenzó a consumir a Aylin, durante meses practicó escondida, usando ropa masculina en entrenamientos nocturnos. Karim se convirtió en su único cómplice.

Una noche Farid llamó a su hija.

—Tu madre soñaba con escapar de las reglas de este mundo —le confesó—.

Yo no pude ayudarla. Pero quizá todavía pueda ayudarte a ti, eres mi única hija no puedo hacer que cambies de opinión ni mucho menos que desistas de tus intenciones, solo te pido que si consideras que tu vida ya esta en riesgo, regreses a casa, aquí siempre estará tu padre para ti.

Poco después, Karim recibió una propuesta oficial para unirse a una unidad militar que viajaría hacia el oeste, animado por dicha oferta acepto el llamado, en una plática con su padre le dijo:

--No pierdas la perspectiva de quién eres, eres un guerrero y debes de guiarte por ciertos dogmas o criterio para luchar, un asesino lo puedes encontrar en cualquier pelotón, sin embargo, un verdadero guerrero es uno por cada millón, es aquel que, aunque gane o pierda la batalla, trata a su adversario con dignidad.

Karim caminaba para el centro de reclutamiento en la ciudad de Herat, antes de salir encontró a Aylin observando los establos.

—Voy contigo —dijo ella.

Karim rio a carcajadas pensó que bromeaba. No lo hacía.

Aylin había cortado parte de su cabello. Vestía ropa masculina sencilla y llevaba una pequeña espada escondida entre las telas.

—No sabes lo que encontrarás allá afuera, te cortaran la garganta en una semana y si no lo hacen los soldados enemigos lo hará el ejército al darse cuenta que eres una mujer, y muy fea aparte de todo.

—Precisamente por eso debo ir, quiero salir y conocer enfrentarme al peligro quiero ser valiosa para mi país y defender lo que mi padre a construido durante mucho tiempo, si permitimos que los enemigos tomen las ciudades terminaremos siendo esclavos de los ejércitos otomanos, no puedo simplemente quedarme sentada, no puedo sobrevivir debajo del Qaba de mi padre.

No teniendo oportunidad de decir que no ante su argumento Karim permitió que Ailyn se uniera a su camino bajo ciertas condiciones.

--En esto estas sola no correré a salvarte cada que tengas miedo

-- Solo somos compañeros no quiero que vayan a pensar que me gustan los hombres

-- Orina parada no levantes sospechas

--Si te descubren estas sola yo no te conozco.

Aylin acento con la cabeza y se dispuso a sacar sus cosas de casa de su padre.

Así comenzó el viaje.

No como héroes.No como leyendas.

Sino como dos jóvenes persas caminando hacia una guerra que cambiaría sus vidas para siempre.