EL FILO DE PERSIA Prólogo y desarrollo de personajes
4%
EL FILO DE PERSIA

EL FILO DE PERSIA

Por JAVIER VILLALOBOS RUIZ

© inepub.com

Prólogo y desarrollo de personajes

Persa siendo una ciudad de riquezas, pero fuertes y con guerreros audaces y valientes, no era un país que fuese conquistado de primera ocasión, eran guerreros que morirían antes de ser conquistados o tomados por la fuerza.

Las caravanas seguían cruzando los caminos de arena, cargadas de seda, especias y acero, mientras el Imperio Safávida luchaba por mantener el equilibrio frente al avance otomano.

Las ciudades prosperaban de día y temían de noche.

Los soldados marchaban hacia fronteras inciertas y los comerciantes aprendían a sobrevivir entre impuestos, saqueos y rumores de traición.

En las calles de Isfahán nació Aylin.

No llegó al mundo entre seda noble ni jardines de mármol.

Su hogar estaba escondido entre mercados llenos de humo, animales y voces de todas partes del mundo.

Su padre, Farid, era comerciante de telas y especias.

Había aprendido a negociar con turcos, árabes, armenios y viajeros venidos desde la India.

Su madre había muerto cuando ella apenas tenía memoria suficiente para recordar su voz, por lo cual se crio entre hombres jugando Haft Sang o juego de las siete piedras, lo cual se consideraba un sacrilegio que una mujer jugara de esa manera ya que es un juego único de varones por lo complejo y la peligrosidad del mismo.

Conforme fue creciendo aprendió sobre el comercio, mercancías y rutas se enseñó a lidiar con estafadores y ladrones, con pillos de la fama de árabes y armenios quienes se dedicaban a las reventas con mercancías rematadas a costos, ella era maestra en la negociación y de los trucos engañosos, se volvió fuerte y ágil con el uso de la espada y el shamir, al ser pequeña y delgada podía moverse con facilidad y con mucha destreza.

Desde pequeña, Aylin descubrió que el mundo estaba dividido.

Los hombres caminaban libres.Las mujeres observaban desde atrás.

Pero ella jamás aceptó aquella frontera invisible.

Mientras otras niñas aprendían bordados y canciones tradicionales, Aylin aprendía rutas comerciales, idiomas básicos y la manera correcta de sostener una daga pequeña bajo las mangas.

Observaba a los guardias de las caravanas con una fascinación peligrosa.

Escuchaba historias de guerra escondida detrás de las cajas de mercancías.

Sabía los nombres de generales, ciudades conquistadas y tribus rebeldes mucho antes de aprender poemas religiosos.

Su padre intentó corregirla muchas veces.

—El mundo no perdona a las mujeres que quieren vivir como hombres

--- Tu madre era hermosa, delicada, una mujer de fe y de dios debes de comportarte vístete hermosa no te ensucies, forma una familia dame nietos se mujer – le decía.

Pero Aylin nunca quiso vivir como hombre.Quería vivir libre, decidir, tomar riesgos conocer otros países como aquellos guardias que tanto admira guerreros de honor y gloria

A los trece años ya podía montar a caballo mejor que varios jóvenes del mercado.

A los quince comenzó a escaparse por las noches para observar entrenamientos clandestinos de soldados retirados, con el shamir de su padre practicaba insaciablemente hasta tener una maestría interesante, pero sin la guía adecuada, cometía errores considerables, es por ello que observar los entrenamientos de los nuevos elementos era importante y crucial para su avance y su desarrollo como guerrera.

Entre esos hombres estaba Karim.

Karim ibn Rashad nació cerca de Tabriz. Su padre había servido durante años como soldado safávida.

Había luchado contra tribus rebeldes y sobrevivido a campañas contra los otomanos.

Regresó con cicatrices, una pierna herida y silencios imposibles de romper, como parte del la compañía safávida los crímenes cometidos en pro del ejercito Persa fueron notoriamente inhumanos y horribles, niños, ancianos y mujeres, fueron asesinados a sangre fría en nombre de la guerra y del ejercito de Persia, el sabia que entrenar a su hijo era lanzarlo a cometer posiblemente los mismos créditos, pero de no hacerlo también seria responsable de la muerte de su hijo al no darle el conocimiento en un mundo lleno de guerras y batallas, para esos momentos un joven que no supiera levantar un arma se consideraba un hombre muerto.

Karim creció escuchando historias de guerra contadas a medias, su padre lo crio sin su madre con valores de un guerrero por un grado enorme de humanidad, a ser empático con el enemigo y no a odiarlo por seguir instrucciones al final ambos eran guerreros y llevaban el estandarte de sus países, ambos querían ganar y regresar a casa con la victoria por lo tal ninguno era mejor que el otro y ambos querrían buscar preservar su vida.

Nunca hubo gloria en ellas, en las batallas contadas por su padre reflejaban en su mirada un trauma del cual nunca fue contado.

Su padre hablaba de compañeros congelados en las montañas, de aldeas incendiadas y de hombres que perdían la razón antes de perder la vida.

Sin embargo, también hablaba de honor. De la responsabilidad de proteger aquello que amaban, de lo que significaba ser un safávida y lo que significaba ser hijo del gran Cazador de Persia como le hacían llamar a su padre.

Karim admiraba esa idea, pero no cuestionaba los silencios de su padre al hablar de sus encuentros o sus campañas.

A diferencia de Aylin, él no soñaba con libertad, soñaba con terminar con el enemigo en batalla con el honor y la gloria de las victorias, de los botines de las conquistas y de las mujeres que tendría al final de su cruzada, donde el harem del regente se quedaría corto a comparación del suyo.Soñaba con propósito, el nació siendo un guerrero, su finalidad y el punto de su vida era ser guerrero, incluso ser comandante de algún grupo de elite, conquistar ciudades y hacerse de riquezas de sus conquistas

Desde niño fue entrenado con dureza. Su padre creía que la disciplina salvaba hombres.

Lo despertaba antes del amanecer, lo obligaba a correr entre terrenos rocosos y le enseñaba a luchar incluso cuando las manos sangraban, cuando el dolor era su estandarte y su alma se encontraba en decadencia él nunca se rendía, hacia tributo con sangre a VERETRAGNA dios de la guerra el espíritu invencible que destruye obstáculos, cada semana sacrificaba y daba la sangre de un cordero a su nombre.