Capítulo 39
Dan se aleja del escenario principal con un objetivo claro: traer la cena y la bebida para él y sus amigas.
A su alrededor, la multitud se mueve con esa mezcla de prisa y desgana propia de los festivales.
No sabe cuántas veces se choca con una persona que pasa corriendo por su lado intentando coger un buen sitio para el próximo concierto.
Cuando llega a la zona de food trucks, los pri m e ro s puesto s están llenos de g ente, las filas llegan hasta e l f inal de la z o na de c o mida.
La gen t e s e ace r ca a los pu e st o s pa r a sacar fo to s a los men ú s que o fr e cen para saber qué van a pedir cuando llegue su t urn o .
Dan suspira, pe r o se pone a la cola de un puesto que of r ece patatas fritas y hambur g uesas.
Después de casi vein t e minutos de e spera, Dan l lega al most r ad o r sabiendo qué va a pedir.
—Tres hamburguesas d obles y tres aguas, p o r favor —dice.
La chica del p uesto le son r íe, le da su pedido y le ace r ca el lector para la p ulse r a. Dan la apoya, confiado. Un pitido s e co r o mpe la escena.
—Saldo insuficiente.
Dan frunce el ceño y vuelve a intentarlo.
—Debe de haber un error.
La chica nie g a con la c abeza, ya cansada ant e s siquiera de empezar la conve r sación .
—No, mira. Aquí sale que no t ienes sufici e nte. ¿Quieres recargar?
—Sí, claro.
Se aparta un poco para acceder a la zona de re c a r ga. Saca la ta r jeta, la int r oduce, espe r a. La pantalla se q u eda cong e lada unos segundos ete r nos y luego muest r a un mensaje escueto.
Error en la operación.
—Genial —murmura.
Lo intenta una vez m ás. Nada. Prueba con otra tarjeta que tiene para emergencias . Nada. A su alrededo r , varias personas empiezan a qu e jarse de lo mismo.
—Las r ecar g as no van —dice alguien de tr ás de él—. Lleva así un rat o .
Dan se fr o ta la cara con ambas manos. Piensa e n Esther y Cady, guardando sitio ent r e empujones, espe r ando que vuelva con la comida. M i r a la ho r a. Quedan apenas unos minutos para que em p iece el concier to .
—¿No hay ot r a forma de paga r ? —pregunta.
—Efectivo —responde la chica— o nada.
Dan revisa los bolsillos y descubre que solo lleva un par de monedas y nada más.
Suspira hondo y se a pa r ta de la cola. No t iene muchas opciones. Si quie r e c o mprar la cena, t iene que volver al camping . Allí se g uro q ue tiene algo de dinero guardado en la mochila.
Empieza a caminar en dir e cción cont r aria a toda la gente.
A cada paso q ue da, a lejándose del r ecinto, el sonido se va amo rt iguando.
El camino hacia la z o na de acampada está poco iluminado y no ve bien por dónde pisa.
Se p r e g unta si no habría sido mejor avisar a l a s chic a s, pero decide que será más rápido hace r lo así. Ir y volver.
Llega a su t ienda, se agacha y r ebusca en la mochila. Encuent r a el dinero d o blado dent r o de un bolsillo inte r ior. Lo cuenta r ápidamente, lo guarda en el pantalón co r to y se incorpo r a.
Y entonces lo escucha.
Un murmullo l e jano, p r imer o . Lueg o , una melodía inconfun d ible que a t r aviesa el ai r e como un r ecuerdo compar t ido p o r miles de personas.
If you love s omebody, better tell them while they’re here… Dan se queda quieto.
—No —dice en voz ba j a—. Ya han empezado.
Mi r a hacia el r ecint o , como si pudiera ver el escenario desde allí. El r i t mo ale gr e de O n Top of the World llega amo rt iguado, pero reconocible. Siente una punzada de ur g encia. Esther y Cady esta r án saltando, cantando sin él.
—Jode r … —murmura, echando a andar de nuevo. Acele r a el paso, casi co rr e entre las tiendas, esquivando cuerdas y moc h ilas m al col o cadas. E l c a mp i ng parece más vacío de lo no r mal. Todo e l mundo e stá disfrutando de Ima g ine Dragons.
El sonido de la canción se hace un poco más claro a cada paso.
Y en t onces, sin previo a viso, siente unos brazos r o deándole el pecho desde a tr ás. U n t i r ón seco que le co rt a el ai r e. El mundo se inc l ina de go lpe, la música se ap a ga en su cabeza, susti t uida por el soni d o acele r ado de su p ro pia respiración.
—¿Qué…? —alcanza a decir.
Pe r o no te r mina la frase. La canción continúa. I’m on top of the world…