El fantasma carmesí 19 #2
63%

19 #2

Ruby quería convertirse en Eva, y convertir a Arthur en Adán, para ella ese era el escenario perfecto en que realmente podría conocer la paz de vivir en un mundo diseñado por sí misma.

La ira incrementaba en el corazón de Arthur, y podía sentir que las criaturas a su alrededor también estaban sintiendo mucha ira, podía compartirles sus sentimientos y hacer que cumplieran su voluntad, era algo en lo que la chica no tenía ningún control.

-Aún tengo las cicatrices que me hiciste, como dijiste, solo nosotros podemos lastimarlos…

Ella se quedó en silencio al verlo levantarse y retroceder, su mirada cabizbaja oculta por su cabello carmesí era suficiente para saber que estaba cansado de seguir siendo la victima de los humanos, del collar y de su propia hermana, Arthur había alcanzado el límite en que finalmente admitió para sí mismo que no había salvación para ella; Cassandra le hizo ver el amor del mundo, Sullivan le hizo ver la bondad, pero ahora comprendía que no era suficiente para aliviar la mente perversa de Ruby, eran conceptos que jamás comprendería… Arthur alzó la mirada para revelar un rostro consumido por el odio y el dolor, su sangre era su cruz, haber nacido con el don de controlar el genoma era una maldición que lo perseguiría por siempre.

-Entonces significa que puedo matarte.

- ¿En serio quieres intentarlo? Está bien, esto será divertido, sin humanos ni criaturas, solo tú y yo, al menos por un tiempo hasta que el collar te deje en el piso, te doy un minuto para divertirme.

-se burló Ruby, convirtiendo sus brazos en las pinzas de una mantis religiosa, llenas de púas y vertebras afiladas-

Arthur deformó sus brazos para convertirlos en garras alargadas, casi parecían espadas, tomó las características de un dragón de Komodo para su piel, pero su ferocidad fue siempre humana.

No esperó a que Ruby se mostrara impresionada porque él comenzaba a dominar su propio cuerpo, su alteración genética estaba a la par, aunque el resto de sus habilidades seguían siendo un misterio para el muchacho, nada lo detuvo de arrojarse sobre ella y comenzar a pelear como fieras, rugiendo mientras lanzaban golpes y cortes que dejaban marcas en ambos.

Sullivan y Crane, aún dentro del trance en el que siempre estaba, se mostraron sumamente impresionados por el despliegue de poder entre ambas criaturas, se movían con tal velocidad que debían buscarlos con los ojos, eran como un par de guepardos cazándose uno a otro, con la fuerza de elefantes africanos y la agresividad del tejón de miel; ellos podían poseer todas las habilidades que quisieran para pelear, podían exhalar veneno y fuego, usar la sangre como cuchillas y levantar tanto peso como quisieran, se arrojaban los escritorios o a sí mismos hasta las paredes donde seguían mordiéndose.

La carne despedazada se derretía como hielo, no quedaba rastro de ellos, y cuando las extremidades eran arrancadas debían volver a ser adheridas para que la corriente de sangre volviera a unirlas y así continuar con el ataque, su ferocidad fue superior a la de cualquier otro instante.

Fuera en el suelo como gorilas, en las paredes como insectos o en el techo como arañas, ambas criaturas rugientes atacándose con un fin; una quería dominarlo y el otro quería matarla, no había forma en que pudieran llegar a un acuerdo a pesar de ser iguales, de las pocas cosas que habían heredado de la humanidad el odio por sus semejantes era una de ellas.

Sullivan pudo notar que a pesar de darle la cara en las peleas Arthur estaba muy limitado, debía reposar y concentrarse para que sus emociones no convirtieran el amarillo del collar en rojo intenso, debía concentrarse para no caer presa de la descarga eléctrica que lo dejaría vulnerable ante el control de su hermana quien no tenía ninguna limitación y podía seguir atacando cuanto quisiera… Sabía que era cuestión de tiempo para que ya no pudiera continuar, solo entonces Ruby dejaría de jugar y probablemente lo desmembraría para tenerlo como una especie de trofeo, o cualquier otra cosa que solo su mente perversa pudiera concebir, como padre, Sullivan debía hacer algo.

Aprovechándose de la distracción de Crane al verse fascinado por el gran despliegue de poder, el hombre usó toda su fuerza para empujar al exdirector del proyecto, a pesar de ser joven no estaba en todas sus facultades, su devoción por la niña lo había hecho descuidado.

El doctor lo empujó y sujetó su muñeca para apartar la pistola que se disparó, alertando inmediatamente a todas las criaturas del laboratorio que dejaron su comida de lado, pero ninguna se atrevió a acercarse, a pesar de que tenían intenciones de atacar no se atrevieron a hacerlo, Sullivan supuso que se trataba del control que ambos hermanos tenían sobre las bestias y como estas estaban forzadas a seguir sus voluntades incluso si eran contradictorias.

Entonces los científicos que quedaban salieron de sus escondites, su objetivo era el elevador que los llevaría al primer piso donde podrían escapar, pero las bestias los cazaban, iniciando así la última revuelta.

- ¡He tenido muchas ganas de hacer esto! -exclamó Sullivan mientras golpeaba el rostro de Crane, asegurándose de quitarle el arma de las manos-.

¡Todo ese cuento sobre su madre y lo que te motivó a curar las enfermedades! ¡¿Todo para que termines así?! ¡Sin duda eres una decepción de hijo!

El director apenas podía responder, balbuceaba más de lo que decía, Sullivan no le daba respiro para no correr riesgos, luego recogió el revólver y apuntó al director tomando cierta distancia.

- ¡Las llaves del collar, ahora!

-Doctor, ¿En serio cree que puede detener a Ruby? Ella es perfecta en todo sentido.

-Maldita sea, no tengo tiempo para esto.

-dicho eso le disparó en el abdomen dos veces seguidas-.

¡Las llaves!

Crane gimoteaba por el dolor mientras se sostenía el abdomen, Sullivan no esperó a que se moviera más que eso para luego disparar una tercera vez, mientras los humanos tenían esa pequeña disputa los monstruos seguían cazando a los científicos, haciéndolos gritar; Arthur hacía los mismos sonidos que un lobo herido mientras que Ruby sonaba igual que una hiena con su risa demencial.

El director movió una mano hasta el bolsillo de su abrigo, pero Sullivan se lo impidió, le apartó la mano y buscó por sí mismo en el interior hasta que encontró una pequeña llavecita con forma de herradura, un diseño nada convencional que solo encajaba en la parte trasera del collar, una pequeña ranura que liberaría a Arthur de esas cadenas.

-Ahora ella nos matará a los dos…

-Cállate, maldito.

-dicho eso le propinó un golpe en su mentón-

Sullivan sostenía la llavecita con fuerza contra su palma, nade le impediría entregársela a Arthur para que pudiera combatir en las mismas condiciones contra su hermana, pero justo en ese momento, con el puño sobre la herramienta, se vio rodeado por las criaturas que le cerraron el paso como una jauría comandada por Ruby frente a él.

La chica sostenía a Arthur del cuello, lo había arrastrado por el suelo dejando un rastro de sangre por la herida en su torso que aún no se cerraba del todo, su condición era deplorable después de ser masacrado por su hermana; ella también estaba muy herida, pero a diferencia de él podía soportar el dolor muy bien, se lamía la sangre de los brazos como un animal y encaraba al doctor para demostrarle que no le importaba en absoluto haber lastimado tanto al muchacho, estaba cansado y no podía controlar a las criaturas para que no lo lastimaran.

-Gracias por golpear al director, igual pensaba hacerlo.

-confesó, sonriendo detrás de la pútrida máscara abominable-

Sullivan guardó silencio, lo hizo incluso cuando las criaturas lo arrojaron al suelo a los pies de Ruby quien se acercó para presionarlo sin piedad, su cabeza se empapaba de sangre mientras dominaba al hombre, dejando atrás a Arthur que intentaba reunir la fuerza necesaria para volver a levantarse, ver a Sullivan bajo el pie de Ruby era una imagen tétrica por todo lo que podía sucederle, era consciente de que solo podría morir dejándolo solo en ese momento, solo en compañía de un monstruo que compartía su sangre.

-Tú has sido su brújula hasta ahora, todo lo que ha hecho fue para hacerte sentir orgulloso, es tan tierno que hayas sido su padre, doctor.

-confesó, con el pie contra su cabeza-

- ¡No, no lo hagas, te odiaré por siempre si lo matas, nunca te perdonaré si matas a mi papá!

-Sí, ódiame, deja que te consuma el odio, será más fácil manejarte otra vez como mi marioneta.

Arthur seguía insistiendo en aferrarse a su humanidad, si no tenía a Cassandra al menos tenía a Sullivan, y eso comenzaba a frustrar profundamente a Ruby quien no podía dejar de pensar que en cuanto se liberaran del doctor podrían estar juntos y purgar a la humanidad en el exterior, pero ella se sentía personalmente irritada por verlo llorar.

Comenzó a presionar con más fuerza, amenazando con aplastar su cabeza en cualquier momento, el doctor podía sentir como pretendía matarlo en ese preciso momento para que Arthur sufriera, para que su dolor lo convirtiera en el monstruo que ella tanto quería; tomándose un momento para considerarlo, podía saber que su intención era aprovecharse de su estado iracundo, cuando la locura del dolor se apoderara del muchacho ella tomaría ventaja y lo controlaría por siempre.

Sullivan no podía permitirlo, incluso antes de que ella lo aplastara podía ver que Arthur gruñía y se movía como una bestia en cautiverio, estaba perdiendo control de sí mismo, sus pupilas comenzaban a desvanecerse para ser poseídos por un profundo color carmesí, señal de sumisión ante los mismos impulsos que controlaban a Ruby para ser como era… Si Sullivan moría, y con su muerte convertía a su hijo en un monstruo, no habría nadie que los detuviera a ambos, se volvería aquello que tanto evitaban.

- ¡Niño, te he dicho miles de veces que no soy tu padre! ¡¿Qué diablos te pasa?! ¡Deja de ser un inútil y haz algo! -exclamó, sintiendo como Ruby alejaba su pie para dejarlo hablar, genuinamente interesada-.