El fantasma carmesí 17 #4
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En cuanto el hombre puso sus manos en la zona ella le propinó una poderosa bofetada que lo mandó contra el muro más cercano de la habitación, la sangre se escurrió por el suelo conforme él volaba hasta esa dirección y se recostaba contra la pared, sosteniendo la mandíbula lastimada, el director que antes imponía respeto no era más que un pobre animal esforzándose por no temblar mientras Ruby se le acercaba amenazadoramente.

- ¡No me toques, sangre sucia, solo el hermano mayor me puede tocar!

- ¡Perdóname! -rogó, sosteniéndose la mandíbula conforme ella se inclinaba a su altura-

Una idea se formó en la mente de Ruby, el pensamiento se manifestó en su sonrisa maquiavélica, a pesar de no ser más que un perro faldero adicto a las ilusiones que ella le daba Crane aún tenía sus usos, después de todo, una diosa necesitaba un vocero para las hormigas.

-Te perdonaré si sigues mi plan al pie de la letra, ya no visitaremos más pacientes, volveremos con los Fiore.

Verás, hay una fiesta de cumpleaños a la que quiero ir…

En la mansión, Arthur y Cassandra habían quedado boquiabiertos al notar que Ruby había desaparecido, desplazándose en el espacio a su antojo, y el chico no pudo evitar preguntarse si llegaría a dominar esa habilidad algún día.

A pesar de lo tenebroso que había sido ese encuentro, y de lo cerca que estuvieron de enfrentarse a una fiera, ambos se sentían sumamente relajados ante la certeza de seguir juntos, haber compartido un momento tan íntimo en el salón de baile para luego encarar a la niña malvada había fortalecido su lazo… Arthur no dudaba en acariciar la mano de Cassandra mientras se sostenían mutuamente, ya ni siquiera podían tolerar la idea de estar separados.

Arthur la miraba directamente a los ojos, así como ella, él también se preguntaba cómo se sentiría besarla… Ruby había sido la única que alguna vez lo hizo con él, pero el recuerdo traía mucha amargura por la violencia con la que ella reclamaba sus labios, pero al menos con Cassandra tenía la certeza de que lo haría con gentileza como en las películas, lo llevaría a un mejor lugar y le haría sentir verdadero placer por entregarse a ella.

- ¿Sucede algo? -le preguntó al notar como parecía ensimismado mientras sostenía sus manos-

-Tú… me defendiste, nadie me había defendido como tú.

-confesó, a sabiendas de que si Sullivan se hubiera enterado de los abusos de Ruby él también se habría asegurado de defenderlo, pero Arthur no tenía el corazón para darle esa noticia que solo lo entristecería-

-Y tú a mí.

-interrumpió Cassandra, colocando una mano en su mejilla-.

Por eso somos amigos, estaré para ti y tú para mí, guapo.

Arthur simplemente le mostró su sonrisa mientras sus mejillas se ruborizaban, ya decía mucho con ese gesto, y asintió para confirmar que tenía planes de quedarse a su lado sin importar las circunstancias, y si algún día llegaba a ser libre de sus cadenas no dudaría en vivir lo más cerca que pudiera de su amada.

“Estas semanas han sido como un sueño hecho realidad, he puesto en un pedestal a una persona que amo tanto, jamás pensé que podría sentirme así por alguien, y que ella me correspondería, con la guía de mi papá he sabido comportarme como un caballero… Y no podría desear que fuera de otro modo; cada vez que sonríe y me abraza, cada vez que me recuerda por qué la amo, siento que vuelvo a caer como un niño otra vez”

pensaba Arthur, tan entusiasmado por las sensaciones en su corazón que cada vez se hallaba más distraído al pensar en Cassandra, ni siquiera la amargura del collar en su cuello lo despojaba de sus sentimientos.

Junto a Sullivan conoció el amor y la admiración por un padre, él aprovechaba algunos días para llevarlo a los parques de diversiones, a comer hamburguesas o a ver un partido local de beisbol, cada nueva experiencia se quedaba grabada con fuego en su mente, jamás imaginó que vería tantas cosas maravillosas de cerca, casi siempre estaban presentes en las películas… Pero ver todo con sus propios ojos hacía que se sintiera petrificado por la belleza del mundo que aún había por explorar, y nadie sabía cuanto más podría descubrir.

Junto a Cassandra descubrió el amor y la adoración por una chica que correspondía sus sentimientos, ella siempre tomaba su mano, raramente se veían separados, ella le enseñó la belleza de la naturaleza que rodeaba su hogar, le enseñó a patinar y a comportarse como un normal; por primera vez realmente se sentía normal, después de todo, ellos estaban allí para recordarle cuan grande podía ser el corazón de las personas.

Recostados en las flores doradas, intercambiaban miradas deseosas de conocer cómo sería su futuro juntos, tan incierto como podía ser, pero sumamente entusiasmados de conocer cuan brillante podía llegar a ser la vida para aquellos capaces de amarse uno al otro.

Finalmente llegó la noche del séptimo día de diciembre, el cumpleaños de Cassandra, a Arthur le emocionaba mucho la idea de asistir y celebrarlo junto a su amada, sería feliz de estar presente a pesar de todo el miedo que lo consumía por las noches y de las pesadillas sobre los actos de su hermana.

Sullivan le ayudó alquilando un traje de gala con moño rojo, no le diría que empacaría su ropa y la enviaría de vuelta a los laboratorios, quería ignorar ese hecho tan fatídico con tal de darle toda la felicidad que su hijo merecía; el muchacho se veía elegante con su traje, moño rojo y una pequeña flor decorativa en su pecho, su cabello bien peinado hacia atrás revelando su hermoso rostro para impresionar a la cumpleañera.

- ¡Estoy tan nervioso, papá! -confesó, sacudiendo sus manos temblorosas-

-Lo sé, chico, se te nota.

-coincidió el hombre, ayudándole a ajustar el moño frente al espejo-.

Espero que te disculpes con los Fiore por mí, no podré asistir, Crane me necesita para tratar unos temas, con suerte conseguiré que te liberen de tus cadenas.

-Me harás mucha falta allí, pero te prometo que me divertiré.

-Así me gusta.

-convino con gran fulgor en su mirada-

Por mientras en la mansión, los Fiore saludaban a los invitados y sus hijos, la mayoría familiares o socios del trabajo, aún no había señales del mejor amigo de Cassandra, pero no les preocupaba, aún era muy temprano, además, la chica seguía en el baño arreglándose con su vestido a estrenar, se había asegurado de escoger el más hermoso de todos para impresionar solo a una persona.