15 #2
-No, lo digo en serio… -la chica lo corrigió, acariciándolo con sus pulgares, con claras intenciones de hacerlo-: quiero besarte.
Sabiendo que ella quería acercarse para lograr ese cometido, él no protestó y permitió que se acercara lentamente, no era su primer beso porque Ruby ya lo había hecho, aunque más que sentir calor como sucedía con Cassandra, con la niña carmesí solo sentía miedo y dolor al ser despojado de su primera vez.
Quizás el contacto con los labios de Cassandra le ayudarían a olvidar esas malas experiencias, finalmente podría sentir la calidez de un verdadero amor, quería pensar que eso hacía falta para ya no pensar más en Ruby, ¿Se le permitía amar a pesar de todo? Era una pregunta que solo había una manera de contestar.
Cassandra cerró los ojos, se veía tan frágil y dulce que no había forma que no pudiera amarla; se había teñido el cabello de rojo porque quería ser como él, quería ser más cercana a Arthur, le había enseñado a jugar y le había permitido abrazarla sin sus guantes… Si había alguien a la que quería amar y darle sus besos esa persona era ella.
Con grandes celos e infinita inseguridad, Kevin notó esto y no pudo evitar interrumpir, mientras Karen y Daniela simplemente se mantenían al margen y preferían seguir fumando, el muchacho no estaba lo suficientemente dopado como para ignorar ese hecho al ver como con tan poco Arthur conseguir ganarse el corazón de Cassandra.
Él dejó el cigarrillo en el suelo cuando llegó su turno y lo aplastó con un rápido pisotón antes de que pudiera desprender algunas chispas, eso llamó la atención de la chica y de su inoportuno amigo.
-Te pasas, de veras.
-confesó Karen con molestia, tomando la bolsa de hierbas para armar otro cigarrillo-
Se excusó con una sonrisa bastante boba que solo ellas comprendían.
-Lo siento, se me resbaló.
Por cierto, linda Cass, ¿No tendrás alguna Coca-Cola en tu minibar?
-No.
-suspiró, decepcionada por verse interrumpida mientras levantaba la cabeza del regazo de Arthur-.
Solo tenemos en el refrigerador de abajo, pero no quiero ir, mamá podría oler la hierba.
-Por favor, ella estaba muy entretenida hablando con el viejo de abajo, estoy seguro de que no te dirá nada.
-insistió el muchacho, aunque parecía una molestia Cassandra no lo vio de esa manera en ningún momento, al menos no lo demostraba, y en lugar de ponerse en su lugar por los problemas que podría causarle con su madre él siguió insistiendo-
Cass suspiró y pensó que no tenía razón discutirle, se negaba a usar su autoridad como anfitriona, entonces se levantó dejando a Arthur.
-Vamos juntos.
-le pidió, ruborizando más al muchacho-
-De hecho, nos gustaría pasar más tiempo con él, sería grato hacernos amigos de alguien tan genial.
-confesó Kevin escondiendo sus intenciones-
No estaba del todo segura, después de todo aún no lo conocían tanto como ella y probablemente aún los asustaba con sus habilidades, pero también pensó que le haría bien socializar con otros para no ser tan dependiente de ella o de Sullivan.
Lo miró por un instante antes de dirigirse a la salida, esa mirada le bastaba para hacerle saber que volvería rápidamente, no le gustaba la idea de alejarse demasiado, sin darse cuenta de que ese pensamiento hacía que fuera ella quien dependía más de él.
Una vez que la puerta se cerró y los dejó a solas con Arthur el muchacho esbozó la misma sonrisa cálida de siempre, esperando hacer cualquier cosa nueva para ser aceptado por ellos.
Era igual que un cachorro, esperando obedientemente con esa expresión tan pura como si no cometiera ningún error, era repugnante para ellos, su perfección física se les hacía demasiado extraña, como una pieza de arte dibujaba sobre la realidad, los tres jóvenes sentían lo mismo que los científicos de Genexis Sciences, que al ver a un ser tan lejos de los defectos de la humanidad se sentían inferiores y todas sus imperfecciones su veían resaltadas frente a él.
-Cassandra piensa que ustedes son agradables, así que espero ser vuestro amigo.
-confesó gentilmente-
- ¿Amigos de alguien como tú? Yo paso.
-confesó Kevin, con esos aíres de chico rudo, aunque solo actuaba como un patán-.
Nosotros los humanos reales no nos hacemos amigos de cosas, solo las usamos y es todo. -al usar la palabra real se aseguró de acentuarla para infligir presión en él-
El comentario fue respaldado por las miradas confabuladoras de Karen y Daniela, no harían nada a favor de Kevin, pero tampoco harían nada para evitarlo.
- ¿Hice algo para ofenderte?
-No nos juntamos con nerds debiluchos.
-confesó, dando otra calada al cigarrillo-
-Puedo alterar mi masa muscular y no ser tan débil, si así les agrado más está bien por mí.
-al decirlo su sonrisa gentil no se desvanecía, y luego agregó-: aunque siendo sincero solo me importa agradarle al señor Sullivan y a Cassandra, ella es mi primera amiga.
El comentario, aunque sin malas intenciones, fue algo que Kevin se tomó personal y actuó a la defensiva, aunque cualquier cosa que hubiera dicho habría reaccionado de la misma manera.
- ¿Es eso un desprecio, niño? No te hagas el listo conmigo.
- ¿Desprecio? No, no lo fue, creo que te lo tomaste a pecho.
¿Tal vez seríamos amigos si hablamos de películas? Soy bastante cinéfilo, aunque esté mal que yo lo diga.
-agregó con cierto orgullo de su propio conocimiento tras haber visto cientos de cintas de VHS, aunque seguramente ninguno de ellos era de la generación en que se veían esas cintas-
Quedaron estupefactos por la inocencia de Arthur, aunque más bien lo consideraban sumamente estúpido e ingenuo, tanto como para aprovecharse de él en todo sentido; realmente era un ser extraño que nunca había convivido con ninguno de su edad, aunque actuaba como si fuera un niño pequeño temeroso de caerles mal por hacer algo que no debía.
- ¡Por ejemplo! ¡¿Sabían que en Rocky IV, Sylvester Stallone le pidió a Dolph Lundgren que le pegara de verdad para que las escenas de boxeo parecieran reales?! -comentó con gran entusiasmo por compartir el dato-.
¡Otra curiosidad! ¡¿Sabían que el rugido del Tiranosaurio en Jurassic Park es una mezcla de sonidos de perro, pingüino, tigre, caimán y bebé elefante?!
Su conocimiento en películas, aunque bastante grato para quienes disfrutaran de una tarde de datos curiosos, fue visto como un intento penoso por caerles bien; Karen e Isabela se rieron como un par de niñas mientras Kevin soltaba carcajadas en que no temía ocultar la burla y desprecio por Arthur, dejando al chico intrigado y temeroso, sintiendo su inseguridad incrementando conforme dejaban de reír para verlo con una expresión tan frágil.
- ¿Y solo ves esas películas de ancianos?
-Es que… son de mis favoritas, me las regaló mi papá.
-No me extraña que te gusten, ¿Y qué? ¿Acaso tu papá y mamá también son fenómenos como tú? -se burló Kevin, logrando que las chicas se rieran como chiquillas una vez más, no sabían si era producto de la droga o si genuinamente era gracioso, pero igualmente se reían de lo que había dicho-
Arthur se quedó callado un momento antes de responder:
-Pero yo no tengo mamá.
Karen y Daniela dejaron de reír, podrían estar bastante drogadas, pero esas palabras eran suficiente para devolverlas a la realidad, aunque fuera momentáneamente, pero Kevin seguía riéndose a pesar de la afirmación tan triste del muchacho.
-No me extraña, con ese color de pelo cualquiera diría que eres un fenómeno, no creo siquiera que te hayan dado a luz, ¿O quizás ella te abandonó cuando naciste?
Incluso las chicas quedaron desconcertadas por ese comentario tan oscuro, Karen, la chica con las pulseras de calaveras, fue la primera en interrumpir.
-Oye, eso es demasiado, incluso para ti, bájale una raya.
-Por favor, ni creo que ese tenga sentimientos, ¿Se imaginan tener un collar para perros y seguir pretendiendo que eres humano? No creo que sea real siquiera.
-esas últimas palabras marcaron una sentencia para él, debido a que inmediatamente después Arthur saltó sobre el chico, sujetando sus muñecas-
Kevin se vio aprisionado bajo el poderoso agarre de Arthur, aunque era ligeramente más alto que él no tuvo siquiera una mínima oportunidad de liberarse, y en su mirada casi siempre condescendiente solo quedó una profunda oscuridad, esos ojos carmesíes como la sangre se dilataron para ver dentro de su alma y demostrarle que era verdad lo que había pensado: si él quisiera podría matarlos y devorarlos, de hecho, siempre luchaba con la tentación de comerse a las personas, y no dudó en compartirle ese pensamiento, la imagen de Arthur acercándose para comer su carne se hizo bastante nítida.
“Este niño está enfermo, no puedo creer que Cass sea amigo de alguien así, debo hacer lo que sea para salvar a mi amiga de este monstruo”
pensó mientras Karen y Daniela se levantaban y retrocedían, bastante temerosas de la situación.
-Ella no te pertenece… es mía.
-confesó el chico con una voz sombría-
- ¿Qué? Tú acabas…
-Sí, puedo escuchar tus pensamientos y te digo que no puedes hacer nada contra mí, y si vuelves a meterte conmigo me beberé tu sangre.
Cassandra es mía, no tuya.
-dicho eso él se acercó y abrió su boca, de pronto sus dientes ya no eran los de un chico, eran los de una bestia; filosos como navajas con un profundo hedor a sangre, era un agujero negro para la vida, nada podía escapar y sus intenciones de devorarlo era más claras que nunca: Arthur estaba a punto de cruzar esa línea con la que Ruby siempre lo tentaba-
Inmediatamente después el collar pasó de verde a amarillo, pero esta vez no pudo controlarse, una descarga eléctrica lo mandó hacia atrás provocando que cayera de espaldas, los sentimientos posesivos e iracundos seguían a flote por lo que el amarillo pronto se convirtió en rojo dejando al muchacho convulsionando y babeando, sus colmillos cortaron sus labios y comenzó a sangrar.
Al mismo tiempo, Karen y Daniela quedaron petrificadas en sus lugares a causa del miedo que esa imagen evocaba en ellas, mientras Kevin lentamente se levantaba sacudiéndose los hombros ante el dolor que aún perduraba.