El fantasma carmesí 15
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-confesó Kevin, no quiso presentarse, Cassandra le susurró a Arthur el nombre de ese chico-.

Lo siento, pero me cuesta creerlo, no es como si tuvieras poderes.

-Sí los tengo.

-confesó a secas con la misma sonrisa, sin dudarlo-.

Puedo curar heridas y enfermedades, además de hacer otras cosas.

Kevin lo miró con incredulidad, era una afirmación demasiado fuerte para creerla en primera instancia, ni siquiera las chicas parecían creérselo realmente.

- ¿Te importaría demostrarlo?

-Oh, vamos, eso no es para hacer un espectáculo.

-interrumpió Cassandra a la defensa de su amigo-

-No, está bien, puedo hacer algo sencillo.

Arthur interrumpió con un nuevo comportamiento bastante extraño, parecía seguro de sí mismo al querer demostrarlo, como si no pudiera tolerar que lo consideraran un mentiroso cuando se trataba de una habilidad que le había salvado la vida a su mejor amiga.

Inmediatamente descubrió su brazo bajando la manga de su nueva chaqueta, su piel era pulcra y no poseía vello, luego acercó su mano y sus dedos se convirtieron en garras como las de un lobo, ese primer acto ya había disipado la primera parte de las dudas, pero lo que le siguió los enervaría con temor, solo Cassandra lo seguiría mirando atentamente, pensando que era asombroso en todo lo que hacía sin sentir siquiera una pizca de miedo o repulsión.

El chico deslizó las garras por su piel, la sangre emanó como lo haría una herida tan profunda que revela el hueso, pero en su interior no había huesos, solo era una masa palpitante de carne, era algo que se deslizaba por todo su interior como si albergara cientos de corazones al mismo tiempo, y esa sangre era más brillante que la de un humano normal.

Antes de que pudiera manchar su ropa o el suelo, esta inmediatamente regresó a la apertura de la que había salido, era como ver un video que rebobinaba hasta su punto de origen, sin dejar rastros sobre su piel, y una vez dentro la herida se cerró como una cremallera dejando su piel intacta.

- ¡Eso fue increíble, Arthur! -pronunció Cassandra con un abrazo-

-Vaya, es un factor curativo, eres como un superhéroe de comics, aunque sueno como una nerd al decirlo.

-confesó Karen con cierto temor, y repulsión, que compartía con los demás-

Ellos sentían asco, no lo habían visto como un don, Arthur lo sabía porque vio rechazo en sus miradas, se preguntó si fue lo mismo que sintió Pinocho la primera vez que su nariz creció frente a los demás, solo un par de personas lo aceptaban y no lo veían como un animal… Pero ellos no pensaban igual, para ellos Arthur seguía siendo esa criatura que estaba lejos de ser humana que podría perder los estribos en cualquier momento, solo era cuestión de tiempo para que lo persiguieran con antorchas y lo quemaran en un viejo molino donde podría morir en paz.

Cassandra seguía abrazándolo, quizás porque su regeneración le había recordado con claridad cuando él entró en sus recuerdos y la curó de su enfermedad, no había forma de que sus compañeros la entendieran porque solo ella había visto la belleza de su expresión presente en toda su vida desde el momento en que la curó, sin quererlo se había implantado en sus recuerdos como un fantasma.

Karen y Daniela notaron rápidamente lo cercanos que eran, después de todo, las chicas solían ser más perceptivas que los chicos, y conocían los sentimientos que albergaban uno por otro, pero ni siquiera ellos mismos lo sabían y aún no admitían que realmente se gustaban.

Por otro lado, a Kevin le causaba inseguridad que ella fuera tan unida a Arthur, y que este mismo tuviera habilidades fuera de ese mundo, se preguntó si acaso era uno de los ángeles que se hicieron presentes en el colectivo humano tiempo atrás, una de esas criaturas extrañas que por alguna razón decidió convivir con ellos.

De pronto notó algo extraño, el chico tenía un collar en su cuello, se parecía mucho a los collares de adiestramiento para perros, era un instrumento metálico con bombillas que brillaban constantemente de color verde, y en cuanto Arthur recibió el abrazo de Cassandra hubo un instante en que el color se hizo amarillo como el pus, y notó que su expresión parecía alarmada por lo que tuvo que respirar para calmarse; cuando el color de las bombillas volvió a ser verde todo quedó claro para Kevin, tenía su respuesta sobre el uso de ese collar y no dudaría en sacarle ventaja, una vez más, todas sus inseguridades hablaron por él y le llevarían a cometer actos estúpidos.

-Por cierto, Cass, ¿Aún tienes hierba guardada? -comentó Kevin con una sonrisa de buena voluntad, aunque solo era una máscara-

-Bueno, sí, aún me queda un poco.

-confesó, soltando a Arthur y dejándolo intrigado-.

Aunque ya no la fumo, sin enfermedad ya no hay razón, ¿Cierto?

-Eso no significa que no podamos doparnos y relajarnos, amiga.

-confesó Karen, siguiendo el juego-

Cassandra parecía dudar, realmente no parecía interesada en hacerles caso, pero después de un momento decidió que no hacía daño fumar un poco, después de todo, lo haría tras haberse recuperado, quizás incluso podría disfrutarlo por primera vez con su mente ofuscada por la hierba y no por el dolor.

-De acuerdo, creo que un poco no hará daño.

-confesó con una sonrisa, aunque parecía algo inquieta y dudaba, pero ver a Arthur, que mantenía su expresión inocente, le hizo dudar aún más… sin embargo decidió hacerles caso a sus compañeros y mover sus manos-

Cassandra removió una tabla del suelo, era una tabla falsa que podía retirar para esconder cualquier cosa que quisiera de sus padres, en su interior albergaba una caja de zapatos que retiró con sumo cuidado; abrió la caja, sus compañeros mostraron sonrisas de complicidad mientras ella retiraba una bolsa con hierbas y unas cuantas hojas para armar los cigarrillos… No obstante, lo que Arthur vio en esa caja fue mucho más cruel y perverso que unos cuantos gramos de marihuana, pues allí también guardaba un revólver con una caja completa de balas algo polvorienta.

Pensó en el relato sobre su hermano, él había cometido suicidio a las afueras de su hogar con una pistola, ¿Por qué Cassandra conservaría el instrumento con el que su hermano se quitó la vida? No tenía sentido, lo que menos debería tener consigo es algo que le trajera tantos malos recuerdos de una época de tanto dolor para su familia, él no dejaría pasar esa pregunta que se había formulado en su cabeza, sobre todo porque al notar que Arthur había visto el arma ella cerró inmediatamente la caja, esbozando una expresión temerosa de lo que él pudiera decir.

-Bueno, primer porro listo.

-habló Kevin, con cierto mal genio al ofrecérselo a Arthur-.

¿Quieres dar el primer toque?

-No, la verdad no hago eso.

- ¿Qué sucede? ¿Muy gallina para dar una calada?

El comentario se le hizo irritante, le hizo pensar en Ruby y como siempre buscaba la manera de molestarlo cuando no intentaba confundirlo, pero Kevin ni siquiera era mínimamente consciente de ello por lo que intentó no molestarse.

-No, lo que sucede es que mi cuerpo elimina las toxinas, no puedo emborracharme o drogarme, ya pasé por esas pruebas.

La afirmación intrigó a Kevin y las chicas, quienes no podían entender a qué se refería con pruebas, claro que no era como si intentaran indagar demasiado en la naturaleza del muchacho que solo conseguía provocarles temor por sus habilidades, no podían entender cómo es que Cassandra no temía y realmente se interesaba tanto en alguien como él, alguien que podría hacerles daño si lo quisiera.

Cualquier rastro de atracción que pudo haber en Karen y Daniela se desvaneció rápidamente, su atractivo solo estaba en su apariencia, pero les angustiaba mucho la idea de conocer lo que había debajo de su piel, si es que acaso había algo que no fuera sangre y lo que consideraron una criatura hecha de oscuridad.

Kevin retiró la mano y prefirió darle el cigarrillo a Cass, ella lo tomó, aunque dudó un poco y luego lo llevó a su boca, no tomó mucho para comenzar a inhalar, posteriormente lo compartió con los demás, y mientras fumaban en sus turnos ella se levantó para abrir la ventana y dejar que la brisa se llevara el humo cuanto antes, aunque tenía la ventaja de que la mansión era tan grande que tardaría mucho para que el olor llegara a su madre y al doctor.

Arthur se quedó en silencio un largo rato, mientras Cassandra colocaba música de rock para pasar el rato, al mismo tiempo tomaba unas frituras de su pequeño minibar que repartió con todos, dejándole a Arthur los doritos por ser sus favoritos.

El chico comió con cierta incomodidad mientras ellos seguían fumando, parecían bastante afectados por la hierba debido al enrojecimiento de sus ojos, no sabía cómo se sentía ni lo sabría, pero pasar el rato con Cassandra ya era suficiente incluso si cuando le compartía el cigarrillo a Kevin sentía el mismo calor de su pecho que no sabía que se trataban de celos.

“No me gusta sentirme así, desplazado, ¿Por qué me siento como si ella fuera a abandonarme? No me gusta que mire a Kevin, solo debe mirarme a mí”

no sabía por qué, ese sentimiento le hacía parecerse un poco más a Ruby, pues era algo posesivo con aquellos que quería, pero la sola idea de parecerse a ella, aunque fuera un poco, le molestaba profundamente.

De un momento a otro Cassandra estaba tan relajada que no dudó en recostar su cabeza en el regazo de Arthur, se sentía tan íntima con él que no le importaba que sus compañeros estuvieran presentes, mientras fumaba y le devolvía su mirada enrojecida, se mostró agradecida por su presencia; sus mejillas se ruborizaron inmediatamente y desvió la mirada, pero ella tomó suavemente sus mejillas e hizo que la mirara a los ojos, estaba feliz por tenerlo a su lado y podía tolerar que no sintiera lo mismo, aunque cuando exploraba dentro de su mirada carmesí podía ver que realmente sentía más de lo que admitía.

-A veces me pregunto cómo se sentirá besarte.

-confesó con una sonrisa algo boba producto de la hierba-

-Creo que has fumado demasiado.

-confesó, algo nervioso por sentir sus manos sobre sus mejillas-