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Phantom simplemente asintió mientras lo probaba, actuaba como si alguien le fuera a arrebatar su chocolate, como si en cualquier momento Sullivan quisiera alzarle la mano… El recuerdo era bastante nítido para el hombre, a pesar de que el niño se mostraba tan tranquilo a su lado y nada parecía alterar su calma, el doctor no podía evitar deslizar su mente hasta el amargo momento en que su rostro lamentable lo miraba por debajo de la mesa y le rogaba que no lo golpeara, mirándolo con pavor a pesar de la confianza que habían construido, porque le había demostrado que no le temblaba la mano para abofetearlo si llegaba a irritarlo demasiado.
No era algo agradable, ese movimiento solo servía como otro estimulo negativo para su vida que ya era bastante desagradable, ¿En qué diablos pensaba? Se cuestionó Sullivan, amargado por el hecho de que solo había sido una excusa para desahogar su frustración e impotencia por no haber tenido las mismas habilidades de Phantom, no haber tenido la oportunidad de salvar a su familia, no eran más que sus propias proyecciones de lo que debería haber sucedido, aferrándose a lo que pudo pasar y cerrándose a la posibilidad de aceptar su propia realidad… No era culpa del niño en absoluto, y en el tiempo que estuvieron distanciados pudo entenderlo y verlo como lo que era: solo una criatura inocente en un mundo perverso.
Dejó escapar un largo suspiro, ya no podía seguir mirándolo como otro paciente, no después de todo lo que había conocido y los análisis que había obtenido, Phantom no era igual a otros niños y jamás lo sería, pero tenía tantas ganas de serlo que llegaba a ser incluso más humano que cualquiera de ellos; la forma en que había ayudado a la chica de la tienda de conveniencia era la última prueba que necesitaba para entenderlo, era tan considerado y altruista a pesar de todo lo que le habían hecho, contrario a Ruby que aún con estímulos positivos había resultado ser un monstruo insaciable.
-Ha pasado un tiempo desde que nos sentamos a hablar, solo tú y yo, sin Ruby o Crane en medio.
-confesó Sullivan, finalmente habiendo dado el primer paso-
Phantom simplemente asintió tímidamente, sabía que era verdad, pero no podría olvidar el sonido de su voz y cuanto había aprendido con él, jamás podría dejar de pensar en el hombre que lo había tratado como un ser humano por primera vez, verlo como alguien malo resultaba imposible para el niño incluso si el doctor había amenazado con golpearlo, solo había cometido un error al igual que todos.
Sabía lo que era equivocarse, pero a diferencia de él, tomando de ejemplo a personas como el millonario al que había curado, no todos tenían la capacidad ni el interés de reconocer sus equivocaciones, era una cualidad que conseguía compensar las acciones pasadas de Sullivan y lo admiraba por ello.
-Tal vez, si hubiera estado más presente, habría podido impedir que Ruby te lastimara, quizás no tendrías esas cicatrices en tu cuerpo, las que ya no van a sanar.
-confesó Sullivan, sin ocultar su arrepentimiento en su tono de voz tras exhalar otra bocanada de humo-
-No puede culparse por lo que no pudo hacer, eso solo empeora el sentimiento, mejor piense en lo que puede hacer, el presente es lo único que tenemos ahora.
-confesó Phantom tras dejar el chocolate a un lado para hablar, sus manos se entrelazaban sobre su regazo como signo de nerviosismo-
Eran palabras bastante profundas que no veía venir de Phantom, él simplemente se limitó a asentir por lo que representaban, entonces el chico miró nuevamente hacia arriba donde las estrellas permanecían, pensaba en muchas cosas en torno a su última conversación, comparaba la calma del presente con la intranquilidad de aquel momento, no podría haber negado que en parte seguía doliendo, pero ahora tenía la oportunidad de cambiarlo.
-He pensado muchas cosas, he sentido más, desde la última vez que nos vimos, y creo que ahora entiendo lo complejos que pueden ser ustedes los humanos, pueden ser buenos y tener un poco de malicia, así como hay otros que son muy inteligentes e incapaces de sentir arrepentimiento por sus acciones… Pero, a diferencia de Ruby, no los veo como seres inferiores, no creo que mi corazón pueda albergar desprecio por ustedes.
-confesó el chico, extendiendo sus manos como si intentara atrapar las estrellas entre sus dedos-
- ¿A pesar de que te han lastimado? -intentó refutar Sullivan, aunque inmediatamente procedió a morderse la lengua, lo que menos quería era un segundo monstruo-
-Señor Sullivan… ¿Acaso es posible no salir lastimados en la vida?
La interrogante del niño hizo que fuera difícil no meditar acerca de ello, guardó silencio por un momento antes de que Phantom le mostrara una cálida y algo triste sonrisa, entonces se encargó de responder por sí mismo.
-No, todos salimos lastimados, y sé que todos me ven como una especie de ser todopoderoso capaz de superar la muerte, pero incluso yo salgo lastimado; cuando curé a la señora Potter, pude ver sus memorias, vi cuanto amor pueden tener las personas, y cuando curé a la chica de la tienda pude ver cuánto se esfuerza por cumplir sus sueños y cuidar de su hermano al mismo tiempo.
La gente es compleja, señor Sullivan, no todo es blanco o negro, todos herimos y terminamos heridos, esa es la condición que te pone la vida para disfrutar de ella: el dolor es la culminación del amor
Las palabras de Phantom resultaban agridulces, de ser el niño que apenas conseguía pronunciar unas cuantas palabras a hablar con propiedad representaba un gran cambio, tanto como el que había en su corazón, todas las cosas que había conocido le permitieron cambiar de tal manera que Sullivan apenas lograba reconocerlo… Estaba cambiando, y aunque no era igual, pensó que se trataba de la madurez que trae consigo la pubertad, muy pronto comenzaría a tener más incógnitas y podría sosegarlas con su ayuda, pero sin duda alguna ver cuanto podía cambiar por todo lo que vivía resultaba bastante melancólico para el hombre.
-Phantom, nunca debí hacerte sentir mal, todo este tiempo no he podido sacarlo de mi cabeza, la manera en que me mirabas en esa ocasión, pensando que yo te iba a golpear como todos los demás… Sé que debería haberlo dicho antes, pero nunca encontré el momento.
-confesó Sullivan, acabando su cigarrillo solo un momento después, esa pequeña luz que emanaba de su boca se extinguió sumergiéndolo bajo el tenue brillo de la noche junto a Phantom-
-Esa es la condición de todo lo demás, señor Sullivan, y yo ya lo he perdonado, incluso si usted no lo sabía.
-confesó el muchacho-
Aunque lo dijera seguía siendo difícil que lo creyera, para el hombre solo había forma de afrontar el arrepentimiento y eso era dejando que lo consumiera, no sabía cómo lidiar con eso, y ni siquiera se creía merecedor de su perdón.
-No es tan sencillo con solo decirlo, Phantom, me resulta imposible no pensar que ya te he fallado, y que volveré a fallarte, he estado perdido por tanto tiempo.
-agregó el doctor cabizbajo, suspirando pesadamente por ello-