El fantasma carmesí 8 #4
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No obstante, el niño seguía demasiado herido como para considerar que podría volver a hablarle al doctor, para él resultaba complicado el hecho de creer que no volvería a amenazarlo con golpearlo como todos los científicos lo hacían, aunque en su corazón le gustaría creer que en realidad no era lo que sentía y realmente quería que todo fuera como antes, quería volver a practicar lectura con él, tener alguna conversación agradable o jugar con las marionetas… Pero ese recuerdo tan amargo le impedía siquiera mirarlo a los ojos, y Ruby habló en su lugar con esa sonrisa falsa de siempre.

-Oh, por supuesto que estamos listos, siempre que el hermano mayor se quede a mi lado, todos estarán bien.

-conservaba la misma sonrisa siniestra mientras hablaba, provocando que Phantom se mantuviera cabizbaja, permitiendo que ella fuera quien decidiera lo que él pensaba al respecto-

Aunque Sullivan pudo notar esto no dijo nada en su momento, no quería correr un riesgo con Ruby frente a ellos, ya tendría oportunidad de hablar con el chico.

Tras su afirmación, y la sumisión del chico, ambos hermanos fueron llevados hasta el siguiente elevador que los llevaría finalmente al primer piso.

Phantom conoció por primera vez aquellas salas de espera decoradas con tanta belleza, halló en la distancia a los voluntarios de bajos recursos que Genexis Sciences contrataba con miseras cantidades de dinero y alojamiento, tantas personas de facciones sucias y lastimadas le hicieron cuestionarse por qué eran tan diferentes, por qué parecían tan tristes a pesar de estar en un lugar tan bonito, podía ver que no estaban enfermos por lo que no tenían nada que temer… Entonces se cuestionaba si acaso hubiera otros males en el exterior que los habrían traído a sus puertas a la espera de convertirse en conejillos de indias con destinos inciertos.

A Ruby no le interesaba en absoluto lo que esas personas sentían, para ella solo eran ganado a la espera de servir para lo que habían sido creados, lo único que le interesaba eran aquellas crisálidas que los científicos escondían con tanto recelo en salas secretas alejadas de la pobre multitud con futuros inciertos; podía escuchar los latidos en el interior de las crisálidas, las criaturas que se estaban formando en su interior ya no poseían ni el más mínimo recuerdo de quienes solían ser, lo único que quedaba de sus últimos momentos era un miedo perpetuo, convertidos en criaturas sin recuerdos ni mente propia, dispuestos a obedecerlos cuando estuvieran listos para salir de sus crisálidas, no serían más que marionetas dominadas por el miedo absoluto.

La sonrisa perversa de Ruby se ensanchó al recordarlos y saber que muy pronto podría controlarlos para hacer las cosas que tenía en mente era suficiente para continuar por su camino, sabiendo que esas criaturas temerosas muy pronto comenzarían a brotar como sus bellas mariposas.

Sullivan y Crane los llevaron hasta lo que parecía la puerta de un garaje, detrás de ella esperaba la parte trasera de un camión acondicionado para parecerse a una pequeña habitación con un solo colchón y algunos bocadillos como los que habían comido en su noche de películas.

Drásticamente, el doctor Sullivan se mostró algo disgustado, Phantom fue el único en notar este cambio después de que se revelara lo que vulgarmente parodiaba una habitación, aunque era mucho más estrecha y carente de tranquilidad, como si él realmente no supiera lo que iba a encontrar una vez que estuvieran allí, donde los hermanos viajarían hasta su primer paciente.

-Oh, mira eso, hermano mayor, volveremos a dormir juntos en el viaje, ¿No te parece una gran casualidad? -anunció Ruby con un falso tono de sorpresa por algo que ella misma había solicitado-

-Sí, eso creo.

-compartió Phantom con una sonrisa inquieta al reconocer que otra noche con Ruby significaba otra oportunidad para volver a conocer ese lado de ella que solía atormentarlo por lo impredecible que podía llegar a ser, pero sabía que no importaba lo que sintiera porque ella era la que tomaba las decisiones por ambos, y no quería hacerla enfadar-.

Es emocionante.

Dicho esto, ella tomó su mano para subir al camión, Sullivan sintió mucha rabia e impotencia al divisar el rostro temeroso de Phantom, habría pensado que era algo normal pues era un muchacho bastante tímido, pero junto a Ruby ese temor se había convertido en algo diferente, algo bastante triste que le hacía recordar a la forma en que sus pacientes, la mayoría víctimas de abusos, llegaban al punto de mayor dolor en que defendían a sus agresores… El chico tenía la misma expresión en su rostro cuando se trataba de Ruby, no podía evitar sentir mucha pena por él porque solo Phantom podía saber realmente qué cosas le hacían, pues ya era común que cuando estaban juntos ella conseguía producir interferencia en las cámaras para que nunca tuvieran evidencia de su trato con su hermano.

Al sumergirse en la oscuridad de ese camión Phantom fue abordado por el abrazo tan posesivo de Ruby, mientras ambos adultos le devolvían la mirada desde las sombras del camión, uno con indiferencia y el otro con una gran preocupación que hacía que respirar fuera imposible.

Con sus ojos carmesíes rogaba por ayuda desde la oscuridad, en silencio absoluto, mientras el monstruo con forma de niña prefería quedárselo para sí misma dentro de las sombras en las que ella había nacido.

-Su primer paciente será el dueño de la mayor red social del mundo, ha pagado diez millones de euros para que lo curen, contrajo sida por andar de fiestas en fiestas sin cuidado.

-anunció Crane antes de despedirse-.

¿Algo que quieran añadir o saber antes de partir?

Ruby inclinó la cabeza hacia atrás para mirar a sus ojos, ambos hombres sintieron la misma clase de inquietud por la forma en que los miraba mientras envolvía al chico entre sus brazos, ella aún sonreía, su figura perdida entre las sombras los contemplaba con un gran interés que solo ella podía conocer.

- ¿Cuánto demorará el viaje?

-Unas diez horas, partiremos a Londres.

La respuesta de Crane dibujó una sonrisa en Ruby quien inmediatamente giró para ver a Phantom con entusiasmo.

- ¿Escuchaste eso, hermano mayor? Estaremos juntos en la gran ciudad, solo de pensarlo me estremezco, espero que te portes bien mientras estemos juntos por tantas horas.

-mencionó con la misma sonrisa perversa, riendo entre dientes como una chiquilla-

Phantom quedó maravillado ante la mención de la ciudad que solo había conocido en los cuentos, pero el recuerdo de Ruby contrastaba con esa emoción, intentó en su lugar concentrarse en el hecho de que finalmente iba a salir de esos laboratorios para conocer al menos una fracción del mundo real.

El buen deseo de Sullivan, que percibía en su mirada silenciosa y compasiva, también le ayudó a sobrellevar sus propios pensamientos, compensando de esa manera lo que fuera que Ruby pensara hacerle durante su viaje, era algo que le permitiría dejar de pensar en esos horrores del inconsciente, de todo lo que sucedía cuando no estaba despierto y que Ruby probablemente seguía usándolo para sus crueles experimentos

Sullivan estuvo a punto de decirle algo al chico, quería decirle lo que fuera necesario para que ese sentimiento tan triste de su expresión desapareciera una vez que la oscuridad se hiciera dentro del camión para ellos, sin embargo, Crane cerró la puerta en ese momento antes de darle el beneficio de la palabra, dejando a solas a los hermanos en la oscuridad.

Sullivan se mordió la lengua para no maldecir, le devolvió la mirada al director antes de ir a su transporte y se percató de que este mostraba la misma sonrisa maliciosa de la niña, era como una calca de esta o como si tuviera su influencia para esbozarla, era algo bastante curioso para el doctor quien no dudó en destacarlo como otra prueba de los estímulos que despertaba en él.

- ¿Realmente cree que es una buena idea dejar a Phantom a solas con ella?

- ¿Y a quien le importa? -contestó con desdén ante la mención del chico-.

Lo importante son las ganancias y los resultados, así que manos a la obra, ya tenemos varios pacientes en la lista de espera.

Crane nunca pretendía ocultar sus intereses, aunque esa capa comenzaba a ser cada vez más superficial y distinta de lo que realmente sentía en el interior, las ganancias y las posibilidades de controlar las enfermedades se veían reemplazadas con la dopamina de satisfacer los deseos de Ruby, pero Sullivan no quería indagar demasiado en ello porque temía que pudiera ser a causa del dominio que la niña tenía sobre él, temía que el director hubiera perdido completamente su libre albedrio con el demonio con rostro de ángel, sabía que podría haberlo seducido solo con sus encantos malignos… Pero su negación lentamente se desvanecía al detectar las pruebas necesarias para saber que ese era el destino de Sullivan.

¿Qué tan horrible podía ser perder la libertad por una criatura tan hermosa como letal? Era un pensamiento que le aterraba a Sullivan al reconocer que cualquiera podía correr ese riesgo todos los días, no era necesario tener encuentros con Ruby o Phantom para que ellos les arrebataran todo lo que tenían, pues en todas partes había personas que se entregaban completamente a otras, había quienes en su necesidad de sentirse amados o aceptados se convertían en las marionetas de los demás, tal y como Crane lo permitía con la niña.