El fantasma carmesí 8 #2
29%

8 #2

Ante esa revelación todo tuvo sentido para Phantom, entonces pudo comprender que las marcas en sus hombros y piernas se debían a Ruby, ella le había hecho algo cuando dormía, había marcado su cuerpo cuando menos lo esperaba, quizás probando esa hipótesis en su momento o quizás solo satisfaciendo sus ansias tan enfermizas, cualquiera que fuera el caso Phantom ahora sabía que podía temer por su vida cerca de Ruby… o peor que eso, podía temer por su propia estabilidad mental a sabiendas de que ella podría convertirlo en una cabeza viviente y forzarlo a no ser más que un adorno mientras ella seguía cometiendo sus atrocidades, el solo pensamiento de saber que podía hacer lo que quisiera con su cuerpo era suficiente para arrebatarle cualquier esperanza de alegría, era suficiente para sentirse profanado.

-Bien, parece que por fin entiendes, pero de todas maneras te daré otro incentivo para no cuestionarme… -dicho eso ella procedió a abrazarlo mientras lo llevaba hasta su cama donde podrían descansar, en ningún momento se atrevió a dejarlo, siempre lo mantuvo cautivo entre sus brazos como un recordatorio de cuan posesiva podía llegar a ser-: yo mataría al doctor Sullivan si con eso puedo quedarme contigo y hacer que me obedezcas, y la mejor parte es que no habrían consecuencias en absoluto, yo siempre obtendré lo que quiero sin perder nada por ello.

La amenaza hizo que Phantom se irritara profundamente, pero supo controlar el sentimiento tras escuchar a Ruby y reconocer que solo podría sacar la peor versión de sí mismo, después de haber descubierto que tenía un lado posesivo que le molestaba que Sullivan hubiera hablado con Ruby, y que esta misma quisiera lastimarlo, le hacía ver que en el fondo tenían más parecido del que le habría gustado admitir, con el collar pasando de verde a amarillo una vez más fue suficiente para reconocer que era mejor controlarse y dejar que ella hiciera lo que quisiera para evitar alguna tragedia en el futuro.

Con la pequeña niña lista para descansar mientras abrazaba a su hermano mayor, Phantom permaneció en el suelo con la mirada anclada en el techo meditando en silencio, no podía imaginar lo que sucedería una vez que se los llevaran del laboratorio para venderlos como la cura milagrosa para todas las enfermedades existentes, era algo para lo que no estaba listo porque no sabía cómo sería convivir con otras personas, no sabía qué pretendía Ruby y mucho menos sabía lo que podría sucederle cuando volviera a cerrar los ojos… No estaba listo para recibir el amanecer de un nuevo día, pero había un punto en que eso ya no le importaba porque lo único que quería era volver a soñar para sentir el consuelo de la noche.

-Te prometo que mi sueño de un mundo para ti y para mí, un mundo donde volvamos a ser parte de los ángeles que fuimos, nos hará felices, porque viviremos por nuestro verdadero propósito, hermano mayor.

-confesó Ruby, frotando suavemente su cabeza contra el pecho del chico al igual que un felino, demostrando su cariño por él-

Phantom soñó que huía, estaba corriendo por una oscuridad infinita sin nadie que le hiciera compañía, los ojos que lo observaban le recordaban que había personas malvadas que anhelaban hacer lo que quisieran con él, sus miradas eran ese amargo recordatorio de que nunca podría ser libre para vivir por sí mismo.

Había una niña de cabello rojo pegada a él como un parasito, se lo estaba comiendo por dentro, y el dolor fue tan real que no sería descabellado pensar que esa misma niña se lo estaba comiendo en el mundo real, lo había inducido al sueño para probar su carne mientras Phantom descansaba con gran inquietud, era algo que ya no podía descartar en absoluto como si fuera solo un mal pensamiento.

Había un hombre inalcanzable a quien intentaba alcanzar, pero era inútil porque él seguía alejándose hacia algún lugar en la distancia donde el niño no podía avanzar porque estaba sumamente solo, era demasiado oscuro para él ir hacia un lugar en que todos podían estar excepto por él.

No era humano, no era un ángel ni mucho menos un niño de verdad, entonces, ¿Qué podía ser? ¿Acaso debía aceptar que solo podía ser una cura y un arma si se lo propusiera? La idea de haber sido diseñado con un propósito, de que a diferencia de las personas normales él sí pudiera saber para qué había sido concebido, limitaba mucho la clase de vida que podía llegar a tener, si es que acaso su existencia podía llegar a ser considerada una vida.

“Mi esperanza muere cada día”

se decía a sí mismo en el sueño, retorciéndose de dolor por las mordidas de la niña parasitaria que yacía sobre su cuerpo, pero sin ánimos para pelear o defenderse, no se creía capaz de hacer algo contra ella… Aunque en el fondo existía un nuevo sentimiento, algo que comenzaba a arder en su pecho y que lo incitaba a arrancar el mal de raíz, era una extraña sensación palpitante que producía un eco de rabia.

El sentimiento hizo que se despertara en medio de la noche, aún tenía a Ruby a su lado abrazándolo mientras descansaban, y él miró en derredor para recordar que se hallaba en la habitación de la niña recubierta de sangre y restos humanos, rápidamente exploró su propio cuerpo solo para descubrir que ahora tenía algunas cicatrices en su abdomen, marcas de arañazos permanecían intactas sin desvanecerse al igual que las de sus brazos y piernas… Eso solo hizo que su ira incrementara, miró a la niña dormida a su lado y pensó en hacerle algo cuestionable, consideró por varios minutos aprovecharse de que aún descansaba y hacerle lo mismo que ella hacía cuando dormía.

Sin embargo, consiguió calmarse al suspirar con profundidad, negándose a ser igual que ella, aunque fuera solo por un momento, no quería saber lo que era probar la sangre ni desatar todos sus sentimientos, le preocupaba que después de eso no pudiera controlar sus poderes.

Phantom se dijo a sí mismo que al menos por ahora no le convenía hacer nada al respecto, debía buscar una solución a sus malestares, aún podía haber una respuesta a la razón de todo su dolor y como podría reparar las acciones de Ruby para que empezaran a actuar como verdaderos hermanos, pues, al fin y al cabo, él siempre había esperado por alguien que realmente lo entendiera… En el fondo quería mantener viva la esperanza de que podría amarla de verdad.

Cuando la luz impregnó la tierra, y las luces de Genexis Sciences se encendieron de forma automática, Phantom intentó levantarse para iniciar un nuevo día, pero Ruby se lo impidió al abrazarlo con fuerza pidiendo en silencio que se quedara con ella solo un poco más, la niña aún parecía atrapada por las garras del sueño, presa de la reconfortante suavidad de la cama y del calor de su hermano mayor; en cierto sentido se veía bastante adorable, ella quería seguir a su lado, no le importaba si ese día se prepararían para salir por primera vez, solo quería quedarse un poco más junto al chico, quería conservar la memoria de su presencia.

A pesar de lo que hacía y era capaz de hacer, Ruby realmente parecía apreciar y amar la compañía de Phantom, en ese momento del día incluso una criatura tan abominable como Ruby amaba la posibilidad de solo quedarse a descansar y apreciar al único que la comprendía… Solo era un momento de calma, pero eso parecía bastar para Phantom al mirar el hermoso rostro de la niña que reposaba a su lado mientras lo abrazaba, observando la sonrisa desdibujada de su rostro mientras seguía disfrutando de la suavidad de la cama.

Phantom no pudo evitar acercar su mano, tenía un poco de miedo como si fuera a acariciar una fiera, era algo aterrador a pesar de la calma con la que Ruby descansaba porque pensaba que incluso podría morderlo, no obstante, él superó ese miedo y consiguió acariciar su cabeza, entrelazando suavemente sus dedos en su largo cabello carmesí; Ruby era adorable de esa manera, descansando sin rastro de sangre, sin tener esa expresión maliciosa que la caracterizaba, era como ver a un pequeño animal inocente que en el fondo quería ser amada por él, y con su rostro somnoliento le mostró una sonrisa a pesar de todo lo que había hecho.

Phantom soltó un suspiro y también sonrió mientras la acariciaba, por un momento podía olvidar lo que había hecho y de lo que era capaz, no le interesaba pensar en algo más que no fuera en ese preciso instante en que su hermoso rostro angelical le hacía pensar que las cosas podían ser buenas entre ellos, realmente podían comprenderse y ponerse en el lugar del otro… Una parte de él amaba genuinamente a Ruby y la veía como su hermana menor, una parte que no quería volver a ser el único sin importar lo que sucediera entre ellos, porque al final serían lo único que tendrían en un mundo que no les pertenecía.

-Eres hermosa.

-susurró Phantom, maravillado por su aspecto y la actitud de ese momento-

-Lo sé, hermano mayor, y siempre lo seré solo para ti.

-respondió con una sonrisa sincera, que por primera vez le hacía parecer una niña ordinaria, pero entonces esa sonrisa se fue desvaneciendo lentamente hasta quedar sin ninguna expresión, y conforme se quedó en silencio sus ojos empezaron a derramar lágrimas de sangre al igual que Phantom cada vez que lloraba.

No pudo entenderlo al principio, mientras manchaba su almohada, pero luego se aseguró de responderle a la vez que apretaba su abrazo-. Pero tú no siempre lo crees, y permites que te crean débil… Tú no eres débil, me enoja tanto que actúes de esa manera con estos humanos, dejando que te maltraten porque crees que tienen valor.