El fantasma carmesí 7 #8
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A la mañana siguiente ambos fueron llamados a la misma sala, Ruby no tuvo tiempo de alimentarse y Phantom tomó uno de sus peluches para abrazarlo mientras asistían, se tomaron de la mano mientras caminaban hacia aquella sala a la que Phantom no había entrado en dos semanas, desde la última vez que se encontró con Sullivan y este lo amenazó con abofetearlo, era algo que seguía sin olvidar y temía que el doctor ya no fuera a regresar jamás sin importar cuanto lo deseara.

Fueron sorprendidos por los drones que se ofrecieron a llevarlos, pero Ruby los rechazó con total desprecio al golpearlos con tanta fuerza que consiguió incrustarlos en las paredes del pasillo, a diferencia de Phantom que prefería seguirlos para que no lo golpearan, Ruby no dudó en destruir a las maquinas tras enterarse de todo lo que le habían hecho antes de su llegada y se jactó de que el metal jamás podría igualar la carne, ellos solo querían imitar lo que jamás podrían lograr.

Habiendo cobrado venganza por lo que aquellos drones le hicieron a su hermano, Ruby volvió a caminar junto a Phantom en dirección a la habitación, observados por los drones que prefirieron alejarse de ellos para no sufrir el destino de sus semejantes, imitando el miedo que los científicos también sentían cuando los miraban.

Una vez en la sala se llevaron la sorpresa de que Crane y Sullivan estaban allí, el doctor y el director los recibieron en silencio intercambiando miradas con los respectivos niños que habían logrado entrar en sus corazones, de un modo u otro, pero allí aguardaron a la espera de que tomaran asiento como era costumbre.

Ruby fue la única que desvió la atención de los presentes al revelar la misma sonrisa siniestra que los inquietaba a todos excepto por Crane quien se sentía maravillado, entonces ambos niños carmesíes tomaron asiento del otro lado de la mesa mientras los adultos los imitaban y guardaron un breve lapso de silencio que fue interrumpido por la niña:

-Vaya, es un gusto poder verlos aquí, estamos muy complacidos de que hayan venido a visitarnos, ¿Verdad, hermano mayor?

Phantom se limitó a asentir, aún abrazaba su peluche con timidez, captando la mirada de Sullivan quien no pudo evitar conmoverse y a la vez avergonzarse porque su nuevo encuentro no resultaba de la manera en que habrían deseado, él también guardó silencio y se limitó a suspirar a la espera de que Crane comenzara a hablar de lo que había preparado para los hermanos en cuanto estuvieran listos para conversar con ellos.

-Ruby, es un gusto volver a verte.

-saludó el director, robando una sonrisa del hermoso rostro de la niña, luego dirigió la mirada al niño que parecía avergonzado hasta de vivir y lo saludó con gran indiferencia-: también es un gusto verte por primera vez, niño.

Ruby apretó la mano de Phantom por debajo de la mesa, era un signo de molestia tras haber escuchado la forma en que el director se dirigía a su hermano, a pesar de que sonreía estaba genuinamente irritada, pero sabía que era mejor buscar una manera de calmarse para no cometer una locura que aún no le convenía.

- ¿Qué sucede, doctor Sullivan? ¿Sigue enojado por lo que dije en nuestra sesión y por eso no me saluda? -añadió al girar la cabeza y mirar al doctor quien no dudaba en mostrar cuan inquietante le parecía aquella niña, algo que le hizo reír entre dientes mientras lo miraba-.

Es que soy muy traviesa.

Phantom entonces levantó la cabeza y giró lentamente para mirar a Ruby, solo por un instante todos los presentes pudieron presenciar al chico que dejaba de actuar con timidez para esbozar la misma mirada siniestra de Ruby, era algo impropio de él tras haber recordado que ella tuvo una sesión con Sullivan.

Ni siquiera el mismo Phantom podía saber qué era ese sentimiento que lo surcaba, era algo que comenzaba como una molestia tras saber que no era el único que tuvo un encuentro con Sullivan, era algo que hacía latir su corazón con rapidez por lo inmensamente molesto que era recordar que uno de sus poderes le permitió ver la sesión aquel día.

No sabía por qué, pero le molestaba mucho sentir que era reemplazable para Sullivan, que alguien más podía recibir su compañía, y el sentimiento se intensificaba al recordar que llevaba dos semanas sin verlo, que entre ese lapso hubiera tenido una interacción con la niña a su lado se le hacía más molesto que cualquier cosa… Sin duda, el pensamiento se atribuía a lo posesivo que podía llegar a ser al igual que Ruby, era algo que apenas sentía y le costaba mucho controlarlo porque incrementaba junto a las ansias de hacerle algo malo a Ruby, algo de lo que después podría arrepentirse.

-Muy bien, pequeños, seguro se preguntarán por qué pedí que vinieran los dos esta vez.

-clamó Crane con un pequeño golpecito a la mesa para captar la atención, comprendiendo que ambos hermanos se miraron como un par de animales salvajes a punto de pelear-

Ambos guardaron silencio, el agarre de sus manos bajo la mesa se hizo más suave, el enojo de ambos lentamente se fue desvaneciendo hasta quedar sepultado por su curiosidad, escuchando atentamente lo que el director tenía para decir en compañía de Sullivan quien se cruzó de brazos mientras el hombre se preparaba para explicar.

-Como ya todos sabemos perfectamente, ustedes son por mucho una especie superior, tienen habilidades únicas, como curar todo tipo de enfermedades sin importar cuan fatales sean, Phantom ya lo demostró al curar el cáncer de una paciente que hoy en día ha continuado su vida con normalidad…

Escuchar que la señora Potter realmente había sido curada y que había recuperado su vida junto a su hijo era un alivio para Phantom, no había manera en que esa noticia no hiciera que sus ojos brillaran con un resplandor genuino por la alegría que sentía, le satisfacía mucho saber que una persona a la que había ayudado estaba aprovechando su segunda oportunidad de una manera tan preciosa.

Su felicidad se hizo evidente con una sonrisa mientras acariciaba la mano de Ruby, contagiándola con esa expresión porque era algo genuina, después de todo, ver a su hermano feliz por ayudar a un pobre animal callejero le parecía la cosa más tierna de todas, aunque poco le importaba si ese animal realmente seguía con vida a esas alturas.

-Así que ahora haremos algo muy bueno: ayudaremos a más personas enfermas que los necesiten, personas sin esperanza alguna y que solo ustedes pueden salvar, así tendrán muchos premios y cosas maravillosas, les daremos todo lo que pidan a cambio de ayudar a esta gente.

-siguió contando, intentando ahorrar todos los detalles aburridos para ellos-

-Entonces tendremos lo que sea mientras ustedes se hacen millonarios allí arriba, ¿Verdad? -cuestionó Ruby con la misma sonrisa, impresionando a ambos hombres-

- ¿Como es que sabes acerca del plan? -cuestionó Sullivan, inclinándose sobre la mesa para mirar con detenimiento los ojos de Ruby-

La niña carcajeó levemente antes de responder con la misma expresión maquiavélica.

-Oh, doctor, por la misma razón por la que todos están aquí, nada es gratis en la vida, todo tiene precio, y por eso deben preguntar: ¿Cuál es nuestro precio?

No hizo falta decir más para saber que Ruby estaba negociando con ellos, incluso el mismo Phantom permanecía a la espera para escuchar lo que ella pretendía lograr, estaba más que interesado en lo que podrían obtener de esa negociación a sabiendas de que la situación ahora dependía de ellos para cumplir los caprichos de los humanos.

-Bien, ¿Cuál sería ese precio? -cuestionó Sullivan-

-Lo que deseo… -contestó Ruby, hablando por ambos, resaltando que para ella solo sus peticiones era realmente importantes, confiando en que hablaba genuinamente por Phantom-: es que nosotros tengamos derecho a explorar los laboratorios cuanto nos plazca, hacer lo que queramos sin tener ningún tipo de limite profesional o moral, no importa lo que hagamos porque nosotros tenemos el poder.

Esa petición tan extravagante solo podía resultar tenebrosa cuando una criatura tan peculiar como Ruby la hacía, Sullivan temía profundamente lo que podría provocar con ese grado de libertad que exigía, era algo que le preocupaba enormemente al saber que no tenía ninguna clase de atadura ética como para restringirse de hacer realmente todo lo que anhelara, solo con ver ese hermoso rostro de ojos carmesíes podía descifrar no tenía ninguna intención de actuar como una niña normal con su nuevo capricho viéndose cumplido, lo único que quería era satisfacer los deseos enfermizos que hacía pasar como necesidades básicas.

Phantom sorbió un poco de saliva para procesar lo que había escuchado, lo que Ruby solicitaba resultaba muy tentador para ser bueno, no pudo evitar pensar que esa no era más que una excusa para seguir cometiendo canibalismo, que para ella la interacción con otras personas no significaba nada más que una pequeña muestra del manjar de la carne y la sangre que se deslizaban por su boca.

Sintió como acariciaba su mano haciéndole saber que lo quería cerca, deseaba tenerlo presente cuando viera su deseo cumplido y que este mismo la llevaría a cumplir su verdadero sueño, el mismo que aún no se atrevía a compartir del todo con Phantom, pero que tarde o temprano lograría gracias a la ciega devoción de Crane.

Ambos tuvieron esperanza de que el director pudiera ver que era una mala idea intentar cumplir los caprichos de Ruby, pues ella no era como ninguno de los presentes, no era siquiera una vulgar imitación que intentaba ser bondadosa a diferencia de Phantom, cumplir lo que pedía era igual que entrar en la boca del lobo, sus deseos significaban la perdición para todos los demás… Pero Crane no pudo ver lo que intentaban decirle, lo que parecían rogar en silencio al dedicarle sus miradas consternadas tras escuchar a Ruby, pues él esbozó la misma sonrisa llena de confianza que siempre tenía y asintió frente a la niña carmesí.