El fantasma carmesí 7 #5
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Cuando Ruby salió de la habitación blanca se dirigió directamente a la sala de descanso, la misma donde los hediondos cadáveres de los niños defectuosos aún reposaban rodeados por juguetes ensangrentados y sábanas manchadas, entonces ella se inclinó sobre uno de los cadáveres y empezó a alimentarse de ellos; extremidades, órganos y sangre comenzaron a satisfacerla de modo que su rostro se consumía en un deleite inexpresable, solo Phantom podría entender el placer que le producía devorar a otros, pero él seguía negándose a probarlos, por lo que hasta que él cambiara de opinión Ruby comprendería el placer por sí misma.

“Aliméntate, consume, devora la noche y al mundo”

repetía la voz en su cabeza, y era su propia voz quien se lo decía, una idea sin impulsos ni pensamientos ajenos era su verdadera intención hacer todo lo que estaba en su poder para satisfacer lo que esa única voz le pedía con cada fracción de sangre que se deslizaba por su pequeño cuerpo ahora desnudo, cubriéndose totalmente mientras su lengua serpentina se deslizaba por sus labios.

Ruby no tenía otro propósito en su mente, cuando indagaba en su propio corazón y buscaba una razón no hallaba nada, no sentía nada por nadie salvo por su hermano, no había un principio para ser del modo que era; para Ruby solo existía el deseo de hacer algo y la voluntad de lograrlo, complacer sus propios deseos era más que suficiente para darle un sentido a su existencia, y a diferencia de Phantom no se cuestionaba el por qué había nacido, no buscaba enorgullecer a alguien ni mucho menos que la amaran por sus decisiones… El olor de la sangre era suficiente para seducirla e impulsarla a cumplir sus metas, las personas le interesaban tanto como los insectos, y si Phantom no quería entenderlo entonces lo conservaría como su mascota hasta que pudiera aceptarlo.

-Hermano mayor…-suspiró mientras lamía la sangre en sus dedos y se interrumpía a sí misma para saborear su alimento-…Quisiera que estuvieras aquí.

Fue observada con desdén por los científicos a través de las cámaras, y mucho más por Sullivan quien se preguntaba como estaría Phantom, sabiendo que era el único que debía convivir todo el tiempo con una criatura como esa, pero a diferencia de los plebeyos Ruby había conseguido atrapar el alma del rey, mientras Crane se sintiera atraído por sus comportamientos nunca harían nada por detenerla, no le cuestionarían y mucho menos intentarían experimentar con ella como sí lo hacían con Phantom, pues entre ambos ella era la más fuerte y quien realmente merecía un mejor trato, no solo era capaz de curar o causar enfermedades, sino que también poseía el deseo de lastimar, si podían llegar a controlarla, o incluso convencerla, sería el arma perfecta para gobernar la tierra, y por la forma en que se expresaba de todos los demás estaban seguros de que no le molestaría estar por encima de la humanidad.

Llegado cierto momento del atardecer, con Phantom todavía en su habitación, seguía intentando recordar cuándo y cómo había obtenido esas marcas imborrables, se cuestionaba e intentaba hallar una respuesta dentro de su mente en silencio, algo que pudiera llevarlo a descubrir qué fue lo que pudo suceder, pero nunca llegó a nada.

La pregunta seguía presente en su mente a tal punto que le había arrebatado los deseos de mirar películas o practicar más sus nuevas habilidades, solo quería quedarse a descansar en su cama y pretender que era un niño normal con preguntas normales, nada le habría hecho más feliz que eso, en lugar de engañarse con una mentira que solo le recordaba que era un niño sin amor.

Una vez que la puerta se volvió a abrir la niña que decía ser su hermana se reveló ante él, su pequeño y atrevido cuerpo estaba cubierto en sangre tras darse un banquete con los restos en la sala, sus ojos le decían cuan complacida se sentía por haber probado cada uno de los cadáveres, pero el rostro de Phantom permaneció impasible al recibirla en su habitación, a pesar de que ella contaba con su propio cuarto prefería por mucho pasar el tiempo junto al chico en un intento de que su convivencia pudiera convencerlo de caer en sus tentaciones.

-Tú… volviste a comer su carne.

-confesó Phantom, manteniendo la calma a pesar de lo desagradable que le resultaba-

-Oh, hermano mayor, no me mires con esos ojos de cachorrito, sabes bien que no me puedo resistir cuando tengo tantos deseos, necesito satisfacer mi hambre de alguna manera y detesto la comida que nos dan.

-respondió Ruby mientras lamía su propio brazo ensangrentado-.

Además, es tan aburrido aquí, no nos dejan hacer nada divertido, no me dejan acercarme tanto como quisiera, comerme los cuerpos me ayuda a sentirme mucho mejor.

-Ruby, eso se llama canibalismo.

Con solo decirlo en voz alta el silencio se hizo entre ellos, la sonrisa de Ruby se hizo más alargada mostrando sus dientes rojizos por debajo de las facciones oscuras que la sangre clamaba sobre ella, la forma en que lo hizo provocó que el collar de Phantom pasara de verde a amarillo produciendo una poderosa descarga eléctrica que lo forzó a sentarse nuevamente en su cama, y ella le regresó la misma expresión maliciosa que producía escalofríos en todos aquellos a los que miraba, era igual para todos excepto para él, quien solo sentía repulsión porque ella, en lugar de ofenderse, reconocía el mal que hacía y se jactaba como si no fuera más que un juego para Ruby, esa era la verdad al mirar con profundidad y descubrir que no había sentimientos ocultos.

No había tristeza, resentimiento o alguna clase de trauma que justificara sus acciones, al mirar su interior hallaba un corazón falso, un ente enigmático que pretendía ser humano en su interior, pues ni él o Ruby contaban con órganos como los demás, solo veía un infinito torrente de sangre y energía brillando con una intensidad que dejaría anonadados a cualquiera, entonces, ¿Por qué cuando los científicos lo cortaban había huesos y cartílagos que no deberían estar allí? Entonces él mismo se encargó de responderse al concluir que sus cuerpos creaban extensiones falsas, elementos que en realidad no existían para camuflarse entre las personas normales, Ruby y él era muy diferentes, sus cuerpos fingían ser algo ordinario.

Así como no había arrepentimiento ni dudas en sus acciones tampoco existía nada que le hiciera creer que eran humanos, Ruby se jactaba de esto a diferencia de él, disfrutaba no ser una niña ordinaria y gozaba de tener la capacidad de infundir enfermedades y cambiar su genoma para convertirse en lo que quisiera, disfrutaba tener todo el poder que las personas deseaban en algún momento de sus vidas.

En cuanto el pensamiento provocó que sus emociones se salieran de control, provocando otra descarga eléctrica que lo forzó a recostarse en su cama mientras respiraba con dificultad, Ruby se acercó y se subió para hacerle compañía, envolviéndolo con sus brazos a la vez que miraba directamente a sus ojos, compartiendo el mismo color seductor que podría atrapar a cualquier otra persona.

-Soy muy traviesa.

-confesó ella con la misma expresión de siempre mientras lo envolvía con su abrazo-.

¿Y eso te molesta, hermano mayor?

Antes de responder se esforzó para recuperar el aliento después de las descargas eléctricas, podía sentir las caricias de Ruby sobre su pecho, pero ella no lo hacía como un gesto de cariño y mucho menos de tranquilidad, lo hacía como un recordatorio de que tenía poder sobre su cuerpo, sabía lo que le fascinaba y también lo que odiaba, podía convertir todo su cariño en dolor si no se preocupaba por obedecerla en todo lo que pidiera.

Phantom tembló bajo sus manos y sintió que lo dominaba, se rehusaba tanto a ser un arma que no pensaba en lastimarla, el collar le recordaba que alguien más lo controlaba, antes era un recordatorio de Genexis Sciences, luego se trataba de Ruby quien estaba en el otro extremo de la correa que lo sujetaba y le decía por dónde caminar y qué hacer antes de que siquiera tuviera alguna elección propia.

-No, no debería molestarte, porque tú me quieres mucho y no podrías odiarme jamás, no podrías ser más que mi hermano leal.

-agregó Ruby, presionando sus dedos sobre su carne en puntos precisos donde sabía que lo lastimarían ligeramente-.

Podría ser tu todo, pero si me provocas puedo ser peor que los científicos: puedo darte todo el placer y la alegría que desees, pero también puedo traerte mucho dolor, puedo hacer que no tengas tu personalidad y no seas más que una marioneta.

>Podría convertirte en un zombi, obligarte a comer lo mismo que yo, podría hacerte dormir para siempre trayendo tus peores pesadillas… Podría obligarte a matar a tu querido padre, ¿Quieres que haga eso, Pinocho?

Su expresión era una burla, utilizó su libro favorito para burlarse de él, empleó el amor que sentía por Sullivan como una amenaza, y fueron esas palabras las que inspiraron mayor rabia en Phantom, el niño no pudo controlar ese sentimiento tan profundo como la tristeza, era como si un fuego despertara en su pecho y le hiciera desear tener el poder necesario para matarla.

El collar desprendía una luz rojiza infernal, un constante flujo de electricidad recorría todo su cuerpo, el solo hecho de desear lastimarla con esa rabia que sentía era suficiente para que las descargas lo dominaran y se abandonara a sí mismo en esa cama mientras Ruby seguía repasando sus dedos sobre su pecho, sonriéndole a través de toda la sangre impregnada en su rostro porque ella sabía lo que él sentía y cuanta impotencia lo regía.