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- ¡Por favor, papá, no me dejes solo! -rogó el niño carmesí mientras su collar pasaba de amarillo a rojo, desatando una poderosa descarga eléctrica por todo su cuerpo, sin embargo, para sorpresa de los científicos que espectaban la escena, el nivel más potente del collar no tenía efecto en el niño porque él aún tenía la fuerza para mantenerse aferrado a la pierna de Sullivan quien seguía afectado y decidido a separarse-
- ¡No soy tu padre, tienes una estúpida fantasía por ese maldito libro, ni siquiera eres un niño de verdad! -exclamó Sullivan por última vez antes de alzar la mano, un gesto que incluso un individuo como Phantom podía entender como la amenaza de golpearlo si no lo obedecía-
Él retrocedió como un cachorro asustado, soltó la pierna de Sullivan y se escondió debajo de la mesa donde siempre se reunían, allí permaneció sentado abrazando sus piernas mientras temblaba drásticamente por el miedo y no por las descargas eléctricas en su cuerpo… El miedo en sus ojos, el saber que lo estaba mirando como un ser todopoderoso solo por levantarle la mano hizo que Sullivan reevaluara sus acciones y reflexionara sobre lo que estaba haciendo a causa de su propio dolor, estaba provocando que Phantom lo viera como uno de esos científicos que le hacían tantas cosas innombrables, podía saberlo solo con mirar sus ojos y entender que él estaba dirigiendo la mirada a la mano que mantenía alzada tan amenazadoramente.
-No me pegue, por favor.
-rogó entre tartamudeos-
“Ese pobre niño ansía tanto ser real, solo quiere saber lo que es recibir el mismo amor que ofrece a los demás, y su búsqueda lo ha llevado a mirarme como el monstruo que a cambio de su búsqueda solo le ofrece odio”
pensó Sullivan, mirando directamente aquellos ojos carmesíes por debajo de la mesa que le pedían perdonarlo por su insistencia.
Sullivan descendió la mano con calma, demostrando que no la usaría para lastimar, la mano del hombre que amenaza a un niño siempre será la mano de un demonio a sus ojos, y el doctor no quiso ser ese monstruo para Phantom, no quiso destruir la única figura que tenía como alguien bueno para revelarse como otro de los tantos que seguían lastimándolo por envidiar sus capacidades.
La vida del doctor tal vez pudo ser bastante triste, pero no por eso significaba que debía entristecer a los demás, era un concepto básico que hasta un inadaptado como Phantom podría entender, algo que su propia esposa e hija le habrían dicho al verlo en ese estado tan deplorable culpando a otros por sus desgracias.
-Yo… lo siento.
-confesó Sullivan, bajando la mano completamente cuando estuvo seguro de que Phantom no lo vería como una amenaza, pero, cuando intentó acercarse a él pudo verlo retrocediendo más por debajo de la mesa para alejarse de su alcance-.
Entiendo… es mejor que te deje solo por ahora.
Phantom escondió la cabeza entre las piernas, sus lágrimas de sangre seguían resbalando por sus mejillas por lo sucedido, prefirió esconderse de Sullivan tal y como lo hacía de los científicos cuando ya no quería seguir siendo víctima de sus crueles experimentos, no estaba listo para verlo a los ojos después de ver su mano y recordar cuanto dolor le producían, no estaba preparado para sufrir bajo las garras de aquella figura que siempre le brindaba consuelo, no quería ver como se bajaba del pedestal en que su mente lo había colocado con tanto amor y admiración.
Sullivan entendió esa situación solo con mirarlo, sus sentimientos pasados se entremezclaban con lo que estaba sintiendo por el niño en ese momento, la melancolía y el alivio lo estaban lastimando con mucha profundidad, le daban a ese instante un contraste demasiado desalentador que no podía negar, pero se rehusaba a admitir en voz alta que se había encariñado con Phantom por todo el tiempo que llevaban juntos… Sin embargo, esa verdad salía a flote para sí mismo cuando miraba su rostro y entendía que se compadecía de él, le dolía verlo escondiéndose por el miedo que le tenía, le dolía ver que su padre también podía ser malo con él.
Una vez que se quedó solo, la sangre en su cabeza volvió a fluir al igual que sus lágrimas, y la voz siempre presente le susurró cosas extrañas, ya no hablaba con malicia como antes, sino todo lo contrario: le dijo que le haría compañía por siempre, y dijo que estaría para él en sus noches más frías, no habría más soledad porque estarían juntos, y dijo que ellos estaban conectados a todos los seres vivientes, por eso estaban bendecidos a permanecer juntos por siempre incluso si la vida en la tierra se extinguía, ellos siempre estarían presentes.
Cuando Sullivan volvió a alcanzar el piso superior, donde todos los científicos seguían con sus labores, la sensación de soledad se intensificó, comenzaba a creer que solo con Phantom ese sentimiento se desvanecía a diferencia de otros miembros de su especie, comenzaba a ver en el niño la única gran diferencia en un enorme esquema en que todo seguía siendo igual para el doctor.
Los rostros de algunos eruditos lo seguían ocasionalmente, sintiendo interés por lo que habían escuchado, a otros simplemente no les importaba y seguían enfocados en sus propios asuntos, pero de cualquier modo nunca hubo palabras o compañía que pudieran ofrecerle a Sullivan, todo hombre estaba profundamente solo y abandonaba a los demás en su soledad, como siempre había sido desde el principio.
Lo único que podían hacer era moverse esperando a caer mientras otros avanzaban.
Entonces Sullivan fue llamado a la oficina de Crane, su experiencia le hacía dudar que quisiera tener una conversación amistosa y mucho menos querer compartir un poco más de su pasado, estaba seguro de que algo habría sucedido y necesitaba de su trabajo para encontrar una solución, seguramente algo relacionado a Phantom y que había sido el único en hablarle como una persona normal y no para lo que fue contratado.
Quizás esa sería su oportunidad para ser despedido y alejarse cuanto antes de esos laboratorios tan abominables y de esa criatura que entraba a su corazón como si fuera su hogar, invadiéndolo con sus sentimientos, atacándolo con su propia compasión para que lo viera más como el niño que realmente era y que todos los demás negaban su existencia.
De mala gana desvió su rumbo para dirigirse a la oficina en las plataformas superiores, justo cuando estaba listo para marcharse a su habitación a descansar por otro día en que pretendería ignorar el horror de volver a amar.
Sullivan entró, cerró la puerta detrás de él y se dirigió a la silla frente al escritorio de Crane, contempló en el director un semblante de poder y, por alguna extraña razón, placer… Era una mezcla demasiado confusa hasta para el doctor, quien solo pudo suponer que se trataba de satisfacción por haber logrado su cometido, era una expresión maquiavélica que llegaba a despertar el morbo en quien fuera que lo mirase.
-director Crane, si esto es por lo que hablé con Phantom, le ofrezco mis disculpas, no era mi intención salirme de lo profesional…
-No se preocupe, doctor.
-interrumpió Crane con un ademán-.
Sé que lo sucedido con el primer paciente nos impactó a todos, no lo culpo porque también me trajo muchos sentimientos encontrados, creo que a todos los miembros del proyecto les pasó lo mismo… No lo llamé aquí por eso.
Sullivan quedó desconcertado, sabía que ese mismo sentimiento que lo había invadido estaba presente en todos los demás, pero escuchar al director admitirlo en voz alta era sumamente confuso, como escuchar algo que jamás habría esperado de él, y eso le hizo sentirse un poco menos culpable por cómo se expresó con Phantom porque al menos sabía que todos tuvieron la misma sensación de impotencia al ver que una criatura como él podía ser tan poderosa.
Curioso e intrigado, Sullivan entonces preguntó por qué lo había llamado a su oficina, tal vez para elogiarlo por los progresos con estímulos positivos que condujeron al resultado con el primer paciente, tal vez porque había logrado lo que Crane tanto quería acerca de controlar las enfermedades, tener el poder de provocarlas o curarlas a su antojo siempre que tuviera a Phantom entre sus garras, o tal vez porque había algo más que estaba a punto de revelar.
-Creo que subestimé el alcance del proyecto, doctor, estaba pensando en pequeñeces realmente.
-confesó, soltando un gran suspiro-.
La señora Potter no ha parado de llamar al servicio al cliente, desde que la dejamos en su residencia el día de ayer no ha parado de insistir en hablar con Phantom, ella cree que es el mesías realmente, cree que es un milagro que exista un ser como él.
>Creo que Phantom puede despertar cierto interés religioso en las personas con las que tiene contacto, eso sería muy interesante tomando en cuenta lo fácil que es manejar a las masas para que tengamos el apoyo del público, ¿Se imagina como sería tener no solo a todos los gobiernos sino a las personas de nuestro lado? Realmente sería fácil reemplazar a la iglesia católica, aunque claro, desde la última pandemia es muy fácil desacreditar su poder.
Sullivan no dudó en creer que esos comentarios sonaban más como los delirios de un fascista en sus primeras etapas, aunque el mismo Crane lo admitió en voz alta, estaba yendo demasiado lejos con ese pensamiento y lo mejor sería controlarse antes de que eso pudiera definir el rumbo que tomaría con el proyecto de ese punto en adelante, para Crane no había ningún interés genuino en volver a Phantom un mesías.
El director solo quería compartir el curioso caso de la señora Potter, pero no era la razón principal por la que llamó a Sullivan a su oficina, había mucho más en el trasfondo de lo que podía admitir en una sola oración, entre ellos una lista de nombres bastante curiosos, personajes de renombre en el mundo de la política y las finanzas, desde empresarios hasta gobernadores, cancilleres, embajadores, y otros cargos que poseían un gran estatus en el mundo.
- ¿Qué es esto?